icono de atletismo
Atletismo
El atleta popular, granadino afincado en Córdoba, ha logrado entrar en el reducido grupo de privilegiados que ha acabado las seis grandes maratones del mundo, Nueva York, Boston, Chicago, Berlín, Londres y Tokio
Carlos del Moral tras conseguir su gesta
CD.com
22/03/17 13:46

La maratoniana hazaña de Carlos del Moral Ramos

El atletismo es sin duda uno de los deportes más sacrificados que existen, aunque también uno de los que cuenta con mayor número de prácticantes. Quizá no tantos son los que se dedican a correr maratones, pero siempre quedan casos como el de Carlos del Moral Ramos, un corredor popular que compatibiliza su labor como responsable comercial de grandes cuentas en Ibesol Energía con su afición como maratoniano.

Del Moral, afincado actualmente en Córdoba aunque natural de Granada -pese a que en realidad nació en Schaffhausen (Suiza), donde sus padres, emigrantes andaluces, trabajaban en ese momento-, conseguía el pasado 26 de febrero cruzar la meta de la Marathón de Tokyo, todo un logro deportivo digno de mención. Sin embargo, esta carrera no ha sido más que el colofón a un reto aún mayor: en Japón completaba los World Marathon Majors, una competición internacional de atletismo creada en 2006 que agrupa los seis mayores maratones anuales del mundo: Nueva York, Boston, Chicago, Berlín, Londres y Tokio.

El atleta relata que "tuve conocimiento de la existencia del Abbott World Marathon Majors estando en Nueva York en 2008 y fue ahí cuando mi grupo de amigos decidimos intentar completar las que por la fecha eran las cinco Majors, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York", aunque luego se añadiría Tokio en 2013. Y no era una hazaña fácil: "Antes de la celebración de la carrera de Tokio el pasado 26 de febrero y a nivel nacional las personas que habían completado el circuito no superaban las 50".

A Del Moral le ha costado ocho años conseguirlo. "Lo he hecho en el periodo comprendido entre 2008 y 2016. Me estrené con el Maratón de Nueva York en 2008, que logré terminar en tres horas y cuatro minutos, que fue mi mejor tiempo teniendo en cuenta el perfil de la prueba. A este le siguió Berlín en 2009, Londres en 2010, Boston en 2011, Chicago en 2014 y finalmente Tokio el pasado 26 de febrero de este año". Sus tiempos, que son los de menos, fueron desde las 3h:03:49 de Berlín a las 3h:42:00 de Tokio, pasando por las 3h:07:00 de Londres, las 3h:27:25 de Boston o los 3h:32:47 de Chicago. "Quizás Boston fue la más difícil por tratarse de un recorrido de relativa dureza, con subidas y bajadas constantes. Aunque el frío de Nueva York, la lluvia de Londres o el aire de Chicago tampoco ayudaron mucho", evoca.

Sus inicios, como futbolista

Lo curioso del caso es que antes de dedicarse a correr tuvo su etapa como futbolista en tierras nazarís. "En mis comienzos deportivos el fútbol fue mi gran pasión. Me formé en las categorías inferiores del Granada CF y dejé de practicarlo en 2001 tras unos 15 años en activo, defendiendo los colores de varios equipos granadinos de Tercera División. Fue al finalizar esta etapa cuando comencé a coquetear con el mundo del atletismo, participando primero en carreras populares de 8, 10 o 12 kilómetros, para luego atreverme con distancias más largas como las medías maratones de Almería, Granada, Córdoba o Málaga. Luego el punto de inflexión se produjo en 2006, cuando completé la Subida al Veleta, una prueba de 50 kilómetros que consiste en alcanzar la cima del Veleta, a 3390 metros de altitud. Ahí me planteé, junto a algunos amigos, la participación en un maratón y qué mejor lugar para intentarlo que en la meca del atletismo urbano, Nueva York", relata.

La colección de medallas conmemorativas reunidas por Carlos García

Evidentemente recorrer el mundo para correr tiene un coste económico, aunque "siempre depende de cómo te plantees los viajes, si lo programas por tu cuenta o contactas con empresas dedicadas a la organización de este tipo de eventos". "Yo he ido siempre con mi mujer, salvo al de Tokio, y en esos casos el coste rondaba los 5.000 o 6.000€. Hace poco bromeaba con un amigo con el que he corrido cada maratón y hacía referencia a que si metíamos todas las medallas en una bolsa, el precio de la misma no bajaba de unos 35.000 euros".

Carlos cuenta que cuando está en periodo de preparación de alguna carrera "suelo entrenar cinco días en semana, una hora si es día laboral y dos aprovechando las mañanas de los sábados y domingos". Pero para compatibilizarlo con su puesto en Ibesol no queda más que ir "robándole horas al sueño". "Pongo el despertador a las 5:45 y muchas veces me pregunto los primeros cinco minutos qué hago levantado a esas horas, en muchas ocasiones a temperaturas bajo cero. Pero la satisfacción cuando acabas el entreno es similar a un chute de adrenalina que me ayuda a afrontar el día cargado de energía", apunta. Por suerte "tengo la suerte de estar en una empresa donde se respira un fantástico ambiente de trabajo".

El próximo reto ¿en el Sáhara?

El maratoniano tiene en mente ya nuevos retos. "Se suele decir que de un maratón sale otro y, aunque aún está en etapa de maduración, puedo adelantar que conocí a un argentino en Tokio, Pablo, que me habló del Maratón del Sahara, cuyo recorrido une los campos de refugiados saharauis situados en el desierto cercano a Tindouf (Argelia). Este evento deportivo conlleva una experiencia inolvidable, cuya recompensa es la colaboración para la puesta en marcha de las decenas de proyectos solidarios que el Sahara Marathon aporta, así como la convivencia y hospitalidad de las familias del pueblo saharaui", concluye.

 

Seguir a

Inicie sesión o regístrese para comentar

© 2014 Cordobadeporte Aviso legal. Política de privacidad