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Córdoba CF
Como un curioso guiño del destino, el hombre que permitió una tarde plena de felicidad ante el Reus fue Rodri Ríos, que pasó 625 minutos de sequía desde aquella celebración tan diferente a la del sábado protagonizada contra el Zaragoza
Reivindicado. Rodri cesú su sequía ante el Reus
Fernando López
15/05/17 13:58

La armonía que puso fin a una maldición

La armonía entre afición y jugadores, esos actos de contrición en parte de unos y de otros, suelen traer buenas noticias por lo general. Aunque quizá pocas tardes tan redondas como la vivida el sábado. Por un lado, como asunto más importante, la victoria ante el Reus para dar un nuevo pasito en la consecución de la permanencia. Y por otro, como en un guiño del destino, el final de la sequía del máximo artillero del equipo, Rodri Ríos. El soriano se reencontró con el gol en la recta final del envite y lo hizo por primera vez desde que anotara ante el Zaragoza y eligiera aquella desafiante celebración.

Con once goles en su haber, está claro que un final feliz al embrillo en que anda metido el Córdoba estará ligados al delantero y viceversa. Pero desde aquel momento, que era el 1-1 aunque luego llegó el tanto de Markovic, ni el bloque ni él individualmente atravesaron su mejor tramo de la temporada. Tras el partido ante el Zaragoza, dos titularidades de noventa minutos ante Numancia y Sevilla Atlético en las que el Córdoba apenas sumó un punto, antes de ser sustituido en el 69 ante el Elche, donde sí se sacaron los puntos con aquel remate acrobático de Rodas cuando ya no estaba en el campo.

Rodri fue sumando minutos de 90 en 90 en la derrota del Valladolid, la victoria ante el Almería y los empates en Mallorca y ante el Mirandés. El pobre partido ante el colista llevó a Carrión buscar cambios en el Alfonso Pérez, donde el soriano apenas participó en 23 minutos. Pero luego tampoco fue titular en el partido ante el Reus, donde Carrión eligió a Piovaccari. Mientras, la grada de El Arcángel protestaba, hacía huelga, criticaba en el minuto 54 aunque también daba alas en momentos clave. Pero contra el Reus se aparcaron todas las diferencias en beneficio de un equipo necesitado de aliento. Casualmente, y pese a que Rodri partió desde el banquillo, volvió a reencontrarse con el gol y lo dedicó con un claro gesto a toda la afición, que le eximió de sus pecados. Pasaron 625 minutos sin ver portería -prácticamente siete partidos-.

La reivindicación con golpes en el escudo en ese momento se acompañó con palabras tras el partido, en las que dejó claro su idea de recuperar la titularidad, ganada con su testarazo salvador en la última jornada. Por el bien de Rodri y del Córdoba, que esa comunión siga con más goles clave hasta la jornada 42, porque beneficiará a todas los estamentos del cordobesismo.

 

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