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Córdoba CF
Carrión retomó el 4-2-3-1 sin pivote defensivo ante el Almería, un dibujo que apenas usó en una ocasión anteriormente y que confirma su apuesta por ajustar el esquema en función de rival y circunstancias
Carrión aplaude a los suyos ante el Almería. Autor: Fernando López
R. Fernández
18/04/17 14:32

La fidelidad a un sistema está sobrevalorada

Hay entrenadores que allá por donde van aplican un sistema casi inamovible, como José Luis Oltra y su 4-2-3-1, u otros que encuentran en un determinado lugar las circunstancias y los mimbres para desarrollar otro que le da el éxito, caso de Pablo Machín y el 3-5-2 de su Girona. Pero en el Córdoba Luis Carrión está dejando claro que la fidelidad a un determinado dibujo está sobrevalorada.

El pasado domingo se pudo apreciar como el equipo jugaba claramente sin pivote defensivo, al quedarse en el banquillo Edu Ramos. Aguza y Javi Lara ejercieron de mediocentros y Markovic de clarísimo mediapunta, hasta el punto de anotar el gol de la victoria tras acumular varias llegadas peligrosas. Sin embargo, antes, con Edu Ramos, el sistema parecía más un 4-1-4-1, con el de Churriana más retrasado que sus compañeros.

Ese dibujo había regresado a los planes de Carrión tras la vuelta de Deivid en el partido contra el Elche, ya que la entrada del canario pareció darle la seguridad como para no jugar con tres centrales. Esa había sido la variante ante los problemas defensivos del equipo, que pasó a jugar con carrileros en el encuentro frente al Levante. Una apuesta esa un tanto peculiar, que llevó a Cisma a jugar de central zurdo y que convirtió a jugadores de carril a gente como Pedro Ríos o Bergdich -incluso por la derecha-.

Con todo, hay que recordar que la primera idea de Carrión fue aplicar un sistema que parecía un 4-1-2-2-1, aunque también podría haberse encardinado en el 4-3-3 clásico del Barça. Jugaba un pivote de carácter más defensivo, casi siempre Edu Ramos, dos interiores con llegada a la misma altura -la época buena de Borja Domínguez y de aparición de Esteve- y dos jugadores casi como extremos, que solieron ser Juli y Javi Galán por entonces.

Luego, la falta de resultados llevó a sucesivos cambios, con algún paso, como el día del Huesca en casa, por ese 4-2-3-1 sin pivote defensivo, que entonces integraron en la zona medular Caballero, Aguza y Javi Lara. Habrá que ver si en Mallorca, fuera de casa y en un partido que no se puede perder, el técnico repite sin Edu Ramos como sostén y premia la aportación de Markovic, algo que no pasó tras su otro gol al Zaragoza.

 

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