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Córdoba CF
El gran rendimiento de Carlos Abad, Luis Muñoz y De las Cuevas y el aceptable de Piovaccari, Blati y Quezada acreditan frente al único lunar de Érik al director deportivo antes de la segunda parte de una de las coyunturas más difíciles para fichar
R. Fernández
29/12/18 14:04

Berges ya pergeña otro (casi) pleno

"A mí siempre me toca lidiar los toros complicados", decía Rafa Berges cuando decidió asumir la dirección deportiva del Córdoba CF en pleno verano, con la salida de Oliver, las restricciones de LaLiga y mil y un problemas más afectando a la planificación de la entidad blanquiverde. Y en ello sigue, toreando o achicando agua, símil que también ha empleado alguna vez, justo cuando llega la segunda parte de una de las coyunturas más complicadas de la historia.

Lo cierto es que el responsable de fichajes califal afronta el nuevo reto con una importante dosis de crédito, porque el criticado y ya camino de salir Érik Expósito ha sido la excepción a la regla. Con unas dificultades máximas, con LaLiga rechazando fichajes importantes en condiciones aceptadas por las partes por sus desconcertantes criterios, Berges puede esgrimir un rendimiento medio-alto, aunque en diversos grados, de los jugadores por los que apostó.

Hay tres casos que son muy evidentes. Carlos Abad, de los más regulares todo el ejercicio, ha mitigado el drama de perder a Pawel Kieszek, prácticamente la estrella del equipo el pasado año junto a Sergi Guardiola. Luis Muñoz ha sido posiblemente el mejor defensa del equipo, no sólo cumpliendo sino destacando casi siempre que se le ha requerido. Y Miguel de las Cuevas, fichaje en el que colaboró de manera importante el director general Alfredo García Amado, ha dejado un buen puñado de dosis de calidad, aportando goles y asistencias que significaron puntos.

Mientras, Piovaccari, Blati Toure y Quezada han demostrado también ser capaces de aportar, aunque con menos regularidad que los anteriores. Piovaccari, el mejor de los tres, lleva 6 goles en la temporada, lo que de mantener la media le llevaría a unas cifras notables para lo que ha sido el Córdoba siempre exceptuando a Andone y Guardiola. Su bajón entre el inicio y el final de la primera vuelta tuvo motivos físicos por la falta de fondo de pretemporada. En cuanto a Blati Toure, y pese que ahora mismo hay que tildarle de algo irregular, ha ofrecido algunos de los partidos más completos de cualquier jugador este año, con la esperanza de que haga de eso la norma para el futuro. Y Quezada es un caso particular dentro de la plantilla, porque sin estar mal en ningún encuentro, ha visto como ha salido del equipo a diferencia de otros jugadores, perjudicado a veces por la necesidad de encontrar sitio a Javi Galán al no tenerlo el pacense en la parcela ofensiva.

Quizá muchos piensen que no es de alabar el trabajo de la dirección deportiva con el equipo en descenso y evidentemente hay que compartir en parte esa idea. Sin embargo, si se miran las circunstancias, las bajas forzosas que hubo, las muchas lesiones, el hecho de que lo haya faltado haya sido rendimiento de los jugadores que ya estaban, en defensa sobre todo, o que las apuestas desde la cantera invitan al optimismo, hay que romper una lanza por el trabajo de Berges y su colaborador más estrecho, Rafa Sánchez.

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