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Córdoba CF
El pivote arguye que "en el Córdoba en muchos aspectos no hemos tomado la mejor decisión" y en el fútbol "los errores se pagan" | "Si las cosas no salen siempre se va a que no echamos huevos o salimos mucho; ojalá vieran las caras tras los partidos"
Sergio Aguza posando para la cámara de Cordobadeporte.com
R. Fernández
22/02/18 18:50

Sergio Aguza: "De los clubes en que estuve es en el que más descontrol había hasta en cosas mínimas"

Hace una pausa entre el tratamiento con los fisios y la ducha para no hacernos esperar en exceso, aunque llegue con esas chanclas con poco glamour que casi todos los peloteros usan. Pide charlar "al solecito", a un par de metros de ese césped donde este año fue capaz de firmar golazos como ante el Reus, aunque sobre todo le tocó sufrir, como a todos. Habla con franqueza de todo, incluso de cómo le sentó, "muy mal" lógicamente, aquella renovación unilateral del Córdoba en verano. También del futuro, y de una encrucijada que ya vivió en Ponferrada, pero sobre todo de una temporada compleja en la que no se rinde aún. "No quiero que den al equipo por muerto porque no lo está".

Meses y meses después, hablamos en entrevista personalizada con un jugador del Córdoba: Sergio Aguza.



Igual la primera pregunta es un poco diferente a lo normal. Dígame algo para animarme tras el palo ante el Granada.

El palo fue importante, porque teníamos puestas muchas ilusiones en ese partido, pero al final lo que hay que conseguir es llegar a las últimas jornadas con vida. Ahora parece que es imposible, pero si empiezas a recortar poco a poco, cada semana, llegaremos. Y en las últimas jornadas ya puede pasar cualquier cosa.

Simeone hizo del tópico del partido a partido el camino para conquistar incluso una liga por delante de Barcelona y Madrid. ¿Es momento de hacer eso, de pensar sólo en que hay que ganar un partido?

Claro. No tenemos que centrarnos en la clasificación, en la distancia, en que es imposible, sino en cada jornada. Ir recortando un punto, dos o tres, pero ir haciéndolo siempre. Y llegar con opciones al tramo definitivo.

¿Es más duro el hecho de que, al menos en los dos últimos partidos en casa, llegaran ganando en torno al minuto 80 para luego perder? No les pasaron por encima ni fueron inferiores.

Es un tópico, pero es la realidad. En esta liga todos los equipos están muy igualados y todos los partidos son muy difíciles, pero es verdad que pesa mucho eso. Son partidos que vas ganando y te acaban remontando en los últimos minutos, si no por una cosa por otra. Se han escapado muchos puntos así esta temporada. Pero creo que debemos pasar página porque al final cada semana es una nueva oportunidad.

Desde fuera es complicado saber por qué pasa tantas veces, o a lo mejor es sencillo, por la necesidad de conservar puntos que hacen tanta falta, lo que lleva a no hacer lo que se debe hacer en el campo. Alfaro habló el otro día de que no sabían jugar ese otro fútbol. ¿Qué hablan en el vestuario?

Te pasa una vez y te puede pasar dos, pero cuando se repite la historia con tanta asiduidad es complicado, porque la cabeza le da vueltas. Tenemos que ser conscientes de que al final tenemos que defender más juntos y ser más solidarios, una faceta que este año nos está costando mucho más. Y remar todos juntos y luchar en defensa para que no se den esas situaciones.

Sergio Aguza con el verde de El Arcángel de fondo



Imagino que en agosto, al empezar la temporada, ni en la peor de las pesadillas podría esperar lo que iba a pasar, por carencias que tuviera la plantilla.

La verdad es que no, porque se empezó bien la pretemporada y el grupo era muy bueno, y lo sigue siendo ahora, a nivel personal. Hubo resultados en la preparación y el equipo carburaba, pero nos metimos en una dinámica de la que no hemos sabido salir aún, de inestabilidad y de perder partidos. Es una pena porque hay un gran grupo y la gente trabaja día a día. Al equipo le cuesta conseguir la victoria, pero ahora es lograr una para recortar y que la gente vuelva a sentirse con opciones.

Habla del grupo. Aquí existe la experiencia del 2005, temporada en la que la revolución invernal que hubo en parte fue para quitar 'garbanzos negros' del vestuario. Ahora, desde fuera pero muchas veces por sus mismas declaraciones tras los partidos, en algún caso de usted incluso, se siente que a esta plantilla le afecta lo que sucede y les duele.

Creo que la gente está siendo noble y sincera. No nos escondemos. Hay partidos en que pudimos dar más o menos, pero no es por voluntad propia. Si fuera por nosotros seríamos los mejores todos los partidos, pero hay días en que no salen las cosas y hay un rival que también juega, y muchas decisiones dentro de esos partidos. A los jugadores nos duele como a la afición, al club y al cordobesismo. Creo que ha quedado claro todo el año.

Otro tema que ha estado presente este año fue el ambiente enrarecido por la presencia de la familia González, ya fuera del club. Javi Lara, uno de los capitanes, habló de una sensación de abandono. Eso tiene que influir en lo que ha pasado, ¿no?

Se ha visto claro también. Antes jugar en casa no era una situación cómoda para nadie, ni para el aficionado, ni para los jugadores ni para el cuerpo técnico ni para el palco. Era una situación muy incómoda, los rivales lo sabían y venían a aprovecharse. Ha habido un antes y después y ahora la situación es mucho más tranquila. El equipo se siente arropado por la afición y con un estadio lleno que se vuelca con nosotros. Es el camino que tenemos que coger para la salvación. Los hechos que han pasado hablan por sí solos.

Sergio Aguza fue de hecho protagonista de esa forma de proceder del club en verano. Desde fuera se vio que se le trataba poco menos que como un mueble con aquella renovación unilateral. ¿Puede contar, ya con la distancia, qué sintió? No sería un trago fácil.

Me sentó muy mal porque en ningún momento me sentí valorado por el club, cuando llegué en el mercado invernal y creo que hice un buen papel en la segunda vuelta. Dos días antes del partido ante el Almería, una final en casa en la que nos jugábamos muchísimo, subo a los despachos y me proponen firmar un nuevo contrato sin negociación previa, sin hablar las cosas, sin reuniones anteriores. Lo que hice, normal, fue decir que no, porque nos jugábamos en dos días la vida, la salvación, y no podía pensar más que en el fin de semana. Lo siguiente, al acabar la temporada, fue recibir la renovación por un burofax que me llegó a mi casa. Hay formas de hacer las cosas y ésa no fue la más apropiada.

 

Sergio Aguza junto al escudo cordobesista


Entonces muchos defensores del club argumentaron que así se le conseguía "atar" y que luego podría abrirse otra renegociación para adecuar las condiciones más a su gusto.

No hablé con nadie del club en ningún momento. No hubo negociación ni fue algo consensuado por ambas partes. Había una cláusula y ellos la ejecutaron. Fue su decisión y no me gustó cómo se hicieron las cosas.

Al final se quedó para una temporada muy complicada, en la que llevan cuatro entrenadores y de perfiles muy distintos. Carrión y Romero quizá más parecidos, pero Merino y Sandoval muy diferentes.

Para nosotros, al final, se trata de ceñirnos a lo que cada míster manda. Sí que es verdad que es una temporada difícil, porque ha habido cambios en el banquillo, pero también en la presidencia y en muchos aspectos del club. El club está ahora mismo no en ebullición, pero sí en plenos cambios en todo. Y es complicado para nosotros. Aunque ya digo, para el jugador es acatar las órdenes del míster e intentar hacerlo lo mejor posible. Es verdad que Luis y Jorge ven el fútbol de otra manera, pero eso no te garantiza ganar. Como hemos visto nos ha costado de una forma y de otra.

¿Qué les ha aportado Sandoval en estos días? Javi Galán hablaba de energía esta semana.

Se vio el otro día en el partido. El míster es un motivador nato e inculca esas ganas de ganar y de competir, de no dar un balón por perdido. Nos contagia y nos da un plus que a lo mejor nos faltaba con anterioridad. Luego tácticamente se vio que el equipo estuvo más junto y más replegado, sin tantos espacios ni permitir tantas transiciones que nos hacen tanto daño a nivel defensivo. Vamos a ir mejorando de aquí al final de temporada.

Pese a esa fe que hay que tener, el destino del equipo ahora mismo es la Segunda B, categoría de la que los futbolistas profesionales y ya de cierto nivel quieren huir siempre. Puestos a tomar una decisión, ¿uno piensa en quedarse en Segunda como sea, o podría valorar mantenerse en un Córdoba que lógicamente buscaría ascender con rapidez llegado el caso?

Es una situación y una decisión muy complicada. A mí ya me pasó en Ponferrada. Descendí y se me propuso seguir allí. Estuve como en mi casa y eso que fueron seis meses. Me sentía valorado y querido, estuve cómodo, pero al final son etapas y decisiones que hay que tomar en la vida. Hay veces que aciertas y otras que fallas. Pero ahora mismo no nos podemos plantear la opción de Segunda B, porque quedan partidos y podemos recortar puntos. No quiero que den al equipo por muerto porque no lo está.



Mirar la clasificación es temblar. Son 18 derrotas de 27 veces que salieron a jugar en liga. Imagino que habrá días, o semanas, en que será difícil encontrar las fuerzas para seguir tras perder choques que se prepararon bien en los entrenamientos y que incluso se estuvo cerca de ganar. ¿Se sufre pese al privilegio del que se habla por ser futbolista?

Mucha gente no es consciente de ello. Cuando van mal las cosas se usan muletillas del mundo del fútbol: piensan que no le echamos huevos, que salimos mucho... Cuando ves que lo intentas y que por mucho que hagas no consigues el objetivo de ganar, sólo hay que entrar en el vestuario después de los partidos y ver las caras, y como acabas abatido. Luego lo vuelves a intentar otro fin de semana y te vuelven a remontar. Este equipo tiene una capacidad mental en ese aspecto envidiable, porque vuelve a empezar la semana y vuelven todos los compañeros a entrenar al máximo, a centrarse en el partido del fin de semana, a volver a intentarlo. En ese sentido, de verdad, al equipo no hay nada que reprocharle.

En el fútbol se comenta a veces que los clubes que hacen las cosas mal terminan pagándolo antes o después. Que reciben el castigo de bajar y tener que empezar de nuevo. No sé los profesionales lo comentan.

Sí que es verdad. Hay muchos clubes en Segunda que van jugando con el descenso, lo van bordeando, aunque no sabemos qué pasa en casa. Yo puedo hablar de lo que pasa aquí y en el Córdoba en muchos aspectos no hemos tomado la mejor decisión. Desde el terreno de juego hasta a nivel de club, en todos los aspectos. Y al final los errores se pagan. Depende del error que sea el castigo es más grande o más pequeño. Esperemos que resolvamos la situación y que le demos un giro radical, porque en el fútbol también puede pasar cualquier cosa.

Medios y aficionados sabemos lo que ha sido convivir con los González y sus hombres de confianza estos años. ¿Era también difícil también siendo jugador? Porque por ejemplo el tema de dónde han tenido que entrenar no parece propio de un club profesional.

No sé en qué entrevista o en qué zona mixta lo dije. No son excusas, pero son cosas que influyen muchísimo. Puedes tener un error individual en un partido, en una marca, en un mal golpeo, en varias acciones. Puede pasar cualquier cosa. Pero lo que hemos vivido aquí, las cosas que se han hecho mal... Lo de los terrenos de juego, o viajes sin descansar en autobús, jugando luego el fin de semana... Hubo muchas cosas que la afición y la gente no sabe, y yo de los clubes en que he estado es en el que más descontrol había hasta en cosas mínimas, del día a día. Se podían mejorar muchísimo.



El trato ahora de Jesús León y Luis Oliver es diferente, ¿no? Aunque sea poco tiempo.

Al final cada persona es un mundo. Nosotros tampoco tenemos tanto trato con ellos. Nos dedicamos a jugar y entrenar para hacer lo mejor posible las cosas y llegar bien al fin de semana.

Vamos acabando. ¿Llegará ante el Valladolid esa victoria para que la salvación se vea menos lejos?

Es una situación complicada, incluso extraña. Los partidos que hemos ganado no hemos encajado y los hemos ganado con solvencia, aunque luego en otros hemos salido goleados. Como dije quedan partidos y puntos y sólo hay que ver cómo la afición se está volcando con nosotros. En casa se llena el campo, nos arropan, nos animan, y ése es el camino. Recibiremos al Valladoliid con muchas ganas, como el fin de semana pasado, aunque se nos escaparan los puntos. Y con la ilusión de sumar de tres en tres y recortar a los de arriba.

Por cierto, con la ayuda ya del doctor Escribano. ¿Cómo lo han tomado?

A nosotros también nos sorprendió, pero es otro gesto más del club de poner todo de su parte e intentar apoyar y ayudar. El club y la afición se están volcando y ahora somos los jugadores los que tenemos que sacar esto adelante.

 

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