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Córdoba CF
Daniel Onega, leyenda viva blanquiverde, nunca olvidó pese a su frustrado pase al Madrid o sus batallas con un River con el que estableció un récord aún vigente en la Libertadores esa temporada 74-75 en la que “se notó que el Sevilla tenía más peso”
Daniel Onega sosteniendo la camiseta del Córdoba durante la entrevista concedida a Cordobadeporte
R. Fernández
12/09/17 5:44

“No ascender a Primera con el Córdoba fue la gran espina de mi carrera”

En el caminar de un club de fútbol hay temporadas que marcan, en las que un poco más de acierto en momentos clave, de ayuda del factor suerte o de no influencia de factores externos podrían haber cambiado el curso de la historia. En el caso del Córdoba una de esas campañas es sin duda la 1974-75, en la que el ascenso que rozó con las manos, hasta el punto de haber sido campeón de invierno, podría haber regalado a la entidad otra larga etapa en Primera, con una economía saneada y un equipo que enamoraba con su fútbol. En cambio, lo que el destino dio al Córdoba fue desde entonces más de 40 años de travesía por el desierto, con sucesivos descensos y ascensos en categorías de lucha y fango.

En aquel plantel que rozó la gloria, con grandes jugadores como Escalante, Salas, Rivero, Burguete o Manolín Cuesta, sobresalía el que muchos aficionados cordobesistas que lo vieron jugar tildan como uno de los mejores futbolistas que se enfundaron la elástica califal. Si Juanín está en el olimpo blanquiverde, cerca de él figura Daniel Onega, de visita a la ciudad estos días para reencontrarse con compañeros y amigos en los que dejó huella más allá del fútbol.

Onega, que fue tan grande como para que el Real Madrid tuviera claro ficharle o como para establecer un récord en la Copa Libertadores que nadie ha logrado romper medio siglo después, atiende a Cordobadeporte en una larga entrevista que se tiñe de privilegio para el entrevistador, de enorme conversación futbolística desde su intensa carrera y sus cuatro años en Córdoba al fútbol actual, del que mantiene una visión preclara como responsable de captación para las inferiores de River Plate. Cercanía y cariño, pura historia de un club sexagenario con grandes páginas de las que sentirse orgulloso.

Gesticulando. Daniel Onega es historia del Córdoba CF

¿Cómo llega Daniel Onega al Córdoba?

Yo jugué toda mi vida en River, que es el número uno o número dos de Argentina en importancia, títulos y popularidad. Él y Boca es como el Barça y Madrid de acá. Y en 1973 me llamó un conocido y me dijo: “Está aquí el presidente del Córdoba de España y le gustaría tener una charla con vos”. Era un momento en que se abría el mercado para los extranjeros aquí.

Perdone. Una puerta que se le había cerrado antes, creo.

Sí, yo había tenido una posibilidad en el 66, porque había salido goleador de la Libertadores, con un registro de 17 goles en un mismo año que aún no se superó, y había estado en la preselección para el Mundial. Vino Miguel Muñoz, técnico del Madrid, y dijo que querían ficharme a mí y a mi hermano Armindo, que fue internacional y él sí jugó ese Mundial de 1966. Vino a mi casa y habló con mi papá, porque no había representantes entonces, y le transmitió que la intención del Madrid era, una vez que terminara el Mundial, comprarnos. Pero España hizo una participación muy mala en Inglaterra y decidió cerrar el pase para los extranjeros. Había que ser oriundo y aunque yo era descendiente de españoles, ya había jugado con la selección y no podía.

Daniel Onega fue el auténtico califa cordobesista

Pero siete años después llega otro tren.

Me senté con Rafael Campanero en un hotel de Buenos Aires. Me explicó lo que era el Córdoba, pero yo tenía mis dudas porque era Segunda División. Allí existía y existe mucha diferencia entre la Primera y la Nacional  B, como se le llama. Era ir de River a la B, aunque lo económico era mucho mejor aun siendo Segunda de España. Uno para ir a otro país prioriza eso y Europa nos seducía siempre. Yo conocía a un gran jugador que estuvo en la Juventus, Enrique Omar Sívori, internacional argentino y luego italiano, y él me dijo: “En Italia o en España, si no va a jugar en los tres o cuatro equipos más importantes, es preferible jugar en un Segunda con pretensiones de ascenso que en un equipo de Primera de los modestos, porque va a pelear todo el año por el descenso y usted no está acostumbrado”. En River quedabas segundo y te puteaban. Así que me junté con don Rafael otra vez y le dije que sí. Me vine y lo hice contento. No me arrepentí para nada, lo pasé bien los cuatros años, me trataron genial e hice grandes amigos. Me comentaron, y era verdad, que esta Córdoba era parecida a la Córdoba nuestra, rodeada de sierras. Lo único es que no tuvimos la suerte de poder ascender, pero estuvimos cerca un año que hasta ganamos el campeonato de invierno.

Luego nos extenderemos en la etapa cordobesista, pero me llamó la atención que lo dejara relativamente joven y no de vuelta en Argentina sino en Colombia.

Yo me casé en el último año acá y por aquel entonces, 1978, había nacido mi primera hija. Ya al acabar en el Córdoba dije que no jugaba más. Aunque no es como ahora, que se juega hasta los 37 años, yo tenía 32, aunque creían que era mayor por el poco pelo. El caso es que vino también el presidente de Millonarios para ficharme y le dije que lo pensaría. Hablé con mi hermano, que era cinco años mayor y siempre fue mi orientador, y le dije que no tenía ganas, que tenía a mi señora embarazada y no podía viajar porque estaba avanzada la gestación. Pero él me dijo: “Tú pídele un dinero y si te lo dan te tienes que ir”. Y fue así. El torneo estaba empezado, pero dijeron que lo mirarían y al día siguiente lo aceptaron. Fui allá y salimos campeones. Querían que siguiera, porque teníamos la Libertadores e intentaron que me quedara los cuatro meses de la Copa, pero lo dejé. Sólo jugué ya en el Renato Cesarini que fundamos con mi hermano, pero ya de veteranos y más para darle publicidad a nuestra idea en Rosario, que es la ciudad de Newell’s y Central, de Messi, Di María y el Tata Martino.

Daniel Onega posando con la camiseta de otro mito del cordobesismo, la de Javi Moreno

Siguió ligado al fútbol, entonces.

Siempre. Hoy día trabajo en River, en el área del fútbol amateur, en la captación. Veo a todos los chicos que se prueban con el club, ya casi todos del interior del país, porque en Buenos Aires cada vez hay menos que jueguen, porque los padres quieren que estudien doble escolaridad, inglés, computación…En mi época yo fui a jugar al fútbol a la capital. Con 13 años empecé en la novena, la categoría más chica. Desde ahí construí mi carrera. Y sí, sigo ligado a River aún porque además me suelen llamar los periódicos y las radios. Como sigo siendo el máximo goleador histórico de la Libertadores, hasta me invita la Conmebol al sorteo.

Entremos en materia blanquiverde. Viene y viven un primer año muy complicado, cerca de descender, pero de ahí pasan pelear por subir casi hasta el final.

El primer año se jugó la promoción de descenso y ocurrió que ya vino para entonces a ver los partidos el brasileño Vavá. Fue un cambio grande porque tenía otro estilo de juego, menos rígido. En los entrenamientos hubo mucho trabajo con pelota siempre. Además vinieron jugadores como Rivero y Burguete, que anduvieron muy bien y de hecho el segundo fue un gran goleador. También Martínez, el puntero derecho, que ya falleció. Y Manolín era un gran delantero, como Pepe Escalante en el medio. Se armó un equipo que jugaba bien al fútbol, además de los buenos resultados. No se marcaba con líbero y stopper al hombre, sino más o menos en zona. Fue un buen año. Le ganamos los dos partidos al Sevilla, que ascendió. Y en efecto fue justo después de que en el primero mío estuviéramos cerca de caer en Almería, en una cancha muy mala de tierra. Nos zafamos de aquello y luego hicimos un gran año.

 Daniel Onega posando para la cámara de Cordobadeporte en una céntrica calle de la capital

¿Hubo tanta mano negra extradeportiva como siempre se dijo?

Algo pasó. Ocurría, y pasa en Argentina también, que el Sevilla tenía más peso que el Córdoba, como club, por antigüedad, presupuesto…Se nos quedó esa duda y nunca se podrá dilucidar. Hubo cosas que nos perjudicaron, o que favorecieron al Sevilla. Recuerdo que aquí les ganamos, con un gol de penalti mío, y allí también, 1-2. Y era e coco, el rival a vencer. Ellos tenían a Biri-Biri, delantero, al que le hacían una publicidad bárbara, además de al cordobés Jaén. Me acuerdo bastante de aquello, aunque a veces en Buenos Aires me acuerdo hasta de partidos que jugábamos en inferiores (risas).

Aunque se quedó a un paso de ganar títulos con River y Racing de Avellaneda ¿fue no ascender la mayor espinita clavada de su carrera?

Sin duda. Fue así porque ese segundo año estuvimos muy, muy cerca. Además, tuvimos buenas sensaciones desde el principio. Recuerdo uno de los primeros desplazamientos, que entonces se hacía yendo a Madrid primero y haciendo noche, y no sé si perdimos y a la vuelta nos felicitaban. Yo entonces tampoco entendía mucho lo de los positivos y los negativos de la tabla, pero nos daban más primas por empates como visitantes que por victorias como local. En Argentina empatar, como local o visitante, era malo, porque River iba siempre a ser campeón. Aquí con los positivos podías estar arriba y con los negativos descender. Y a la larga eso se daba. Y sí, esa espina me quedó porque vine muy ilusionado y porque esa temporada fue uno de mis mejores años. Teníamos un buen equipo y a Vavá, que se hizo querer y que era un técnico simple, lejos de esos entrenadores tan tácticos que confunden.

Daniel Onega leyendo los capítulos de la historia del Córdoba CF de Ignacio Cid 

Aquí usted ya llegó como organizador, pero había empezado jugando de nueve.

Siempre fui delantero y tuve la suerte de hacer goles. Y llegué así a Primera, donde además el diez, el cerebro del equipo, era mi hermano, titular de la selección argentina. Pero en el 69 River vendió a los más grandes y a los más caros que tenía, a Gatti, a Armindo a Peñarol, a Cubillas, a Matosas…Yo tenía 22 años y llegó como técnico Ángel Labruna, histórico de River, y me dijo: “Daniel, no vamos a comprar a nadie como 10 porque creo que vos puedes jugar en esa posición. Te vi jugar en las inferiores. ¿Te animás a jugar en esa posición?” Yo le respondí: “Yo me animo, pero sólo le pido que si juego un partido mal no me saque. Deme un margen”. Y eso él lo tenía. “Si juegas diez partidos mal te tendré que sacar o volver a ponerte de centro delantero”, quedamos. Empecé a jugar y ya nunca cambié. Fui a la selección, jugué en River, aquí y en Millonarios siempre de centrocampista. Era un volante con llegada, aunque tampoco pegaba pelotazos y que se arreglasen arriba. Yo tenía ese gen de llegar al área y aunque ya no marqué con la frecuencia que cuando jugaba de nueve, seguí haciendo goles. Aquí me recuerdan porque hice muchos de falta. Era el encargado y lo practicábamos mucho, y tuve esa suerte.

De hecho, con su vuelta a Córdoba se ha vuelto a escuchar que no se ha visto por estos lares un jugador como Onega.

Escuché bastante eso (sonríe). Mira, hace unos años me mandaron un recorte de prensa de una nota de Urbano y él decía que yo fui el mejor jugador que él vio en Córdoba. Eso para mí tiene más valor, porque lo decía un compañero. A veces el aficionado es hincha y el fanatismo igual lo ciega. Es más importante que lo digan los que estuvieron al lado tuyo. Además, y esto es algo que no es fácil para un extranjero, yo fui capitán del equipo, elegido por los mismos compañeros, y eso para mí fue un título importante.

Daniel Onega firmando un autógrafo

Valora ese aspecto.

Yo aquí vi que el jugador era más sumiso, que le daban una orden y la cumplía aunque no estuviera de acuerdo. En Argentina no te ponías en contra del técnico, pero a veces te enfrentabas a jugadores que conocías más que el entrenador, porque habías jugado en contra desde joven, y opinabas. Aquí la palabra del técnico era sagrada. Dominichi y yo en las reuniones con el entrenador en el centro del campo dábamos nuestra opinión, aunque luego él resolvía y hacía lo que quería. Igual eso sumó para que pudiera ser capitán. No era la voz cantante, pero si algo no estaba bien lo decía. Aunque en el fútbol nadie tiene la verdad absoluta ni 2+2 suman cuatro, porque salieron campeones equipos con diferentes sistemas. Un partido lo gana cualquiera, pero un campeonato no.

¿Se ve Daniel Onega reflejado en algún jugador reciente o actual?

¿Sabes qué pasa? Que cuesta hablar de uno. Siempre prefiero que hablen los demás, para bien o para mal. Mi papá había sido un buen jugador de fútbol y luego fue presidente del club en Las Parejas, mi ciudad. Nos siguió a todos lados a mi hermano y a mí. Y siempre nos remarcaba los errores, nunca nos veía bien. Porque uno sabe cuándo juega bien y cuando no, no necesita leer el diario o escuchar la radio. A veces me enojaba, pero con el tiempo vi que me hacía un favor. Y eso que luego me enteré, por amigos en común o por mi mamá, que sí les decía: “Hoy jugaron bien”. Ahora el representante dice que si a su jugador no le dan la pelota, que si un técnico le hizo jugar mal... Buscan excusas para justificar los errores. Ahora además hay pibes con 13 o 14 años con representantes, cuando le quedan a lo mejor seis años para jugar en Primera. Y tiene un agente que les compra botas, ropa, los invita a cenar, les da platita a los papás que son humildes todos los meses…Y luego el porcentaje de los que llegan a jugar 8 o 10 años en Primera es muy bajo. En River hay chicos con 13, 14 o 15 años con un futuro bárbaro y llegan a un techo y se estancan. Y otros más inteligentes o más adaptados a un fútbol más físico, llegan con menos condiciones técnicas.

Onega posando en el Vial Norte 

¿El salto a Europa era diferente antes?

Antes pasaba que no salían tantos jugadores desde Argentina. Pero ahora están Rusia, Ucrania, China, pagando unas cantidades…Aunque claro, ahora ya con fichajes de más de cien millones de euros se pudrió todo. Ningún jugador tiene ese valor, pero esos magnates deben tener que blanquear plata, porque el fútbol no da para pagar esas cifras. No se puede amortizar un jugador si pagas 200 millones de euros por él, más el contrato. Tendrían que vender camisetas a todo el mundo.

¿Cómo ve ese debate permanente entre Cristiano y Messi, ya puestos?

Tengo dos nietos, de 7 y 4 años, y el de 7 juega en torneos en Buenos Aires y su ídolo es Ronaldo. Se peina como él y celebra los goles así. Mi mujer lo llama Ronaldito (ríe). El papá es uruguayo y le intenta meter lo de Suárez, pero nada. Eso sí, yo tengo una sociedad con Luis Artime de artículos deportivos y cuando salen las botas nuevas  de Messi me dice: “¡Abuelo, tráeme los botines de Messi!” Es una locura. Yo creo que el problema que tiene Ronaldo es que llegó Messi. Cristiano tiene una personalidad totalmente distinta a Messi, que es un tipo introvertido y tímido, y se vende muy bien. Nadie le puede decir nada, pero Messi lo opaca, pasa a estar en segundo plano. Son los dos muy buenos, pero, y no porque sea argentino, Messi está por arriba. ¿El debate? Mira, yo llegué aquí en los grandes años de Cruyff, y entonces no había mucha televisión europea que llegara a Argentina, y menos de Holanda. Cuando lo vi jugar aquí me impresionó. Hoy vemos partidos de países que no sabíamos ni que existían. Y pibes de 6 o 7 años hablan de si Ronaldo ganó a Messi porque metió más goles.

Daniel Onega señalando el escudo del Córdoba CF

¿Y la eterna pregunta de Messi o Maradona?

Son cosas distintas. Nunca me gustaron las comparaciones, porque yo las sufrí con mi hermano, que era mayor y un fenómeno. Yo jugaba de 9 y él de 10, en el mismo club. Critíquenme o elógienme como Daniel Onega, no por hermano de Armindo, que fue internacional, decía yo. Ahora no va a haber un partido entre Maradona y Messi. Diego era un jugador no sé si con más personalidad, con más alma del líder, contagiaba más. Messi es más individual. Maradona era el eje del equipo, mientras Messi es un goleador extraordinario que además es veloz con la pelota, que es lo difícil. Veloces sin pelota hay montones de jugadores, pero él va como amagando en el aire y los deja tirados a todos. Pero a mí me hablaron de Di Stéfano, y yo tuve la suerte de jugar contra Pelé y, aunque no lo digo en Argentina, para mí Pelé fue mejor que Maradona y que Messi. Lo viví y lo sufrí. Tenía un físico privilegiado, al estilo Ronaldo, que en lo físico mata a Messi. En 1967 vinimos a jugar la Copa de la Costa del Sol con una selección argentina contra Málaga, Espanyol y el Santos de Pelé, y lo veíamos cambiarse en el vestuario y era increíble. Pateaba con la zurda y era zurdo, pateaba con la derecha y era diestro, saltaba a cabecear y rompía el techo. Messi no tiene eso y Maradona era zurdo, zurdo, tanto que llegaba por la derecha al fondo y tenía que hacer una rabona. Es verdad que los dos son extraordinarios, aunque Maradona con la selección tenía mucho amor propio. Y Messi es un chico que no contagia. El otro día fuimos a la cancha a ver a Argentina contra Venezuela y sí, era el capitán, pero no pega dos voces. Eso sí, en lo de él es un fenómeno.

Volvamos a lo blanquiverde. ¿Ha seguido al Córdoba todos estos años?

Sí, y ahora con las redes sociales más que nunca. Desde pronto se sabe si se juega sábado o domingo, no como antes que había un horario que no cambiaba nunca. Y si estoy viendo el fútbol en la tele, le digo a mi señora: “Mónica, mírame cómo salió el Córdoba”. Todos los fines de semana sabemos los resultados. Y es que al final, si yo hubiera estado mal aquí o no me recordara nadie, no hubiese venido.

Daniel Onega acompañado por su esposa Mónica durante la entrevista concedida a Cordobadeporte

¿Y cómo vivió ese ascenso a Primera tan esperado pero tan efímero?

Primero ilusionado, porque le costó tanto al Córdoba subir…Y para colmo, cómo fue ese partido en Las Palmas. El partido suspendido y el árbitro, con una personalidad bárbara, lo reanuda. Porque pudo terminarlo ahí. Y que entonces llegara esa suerte de hacer el gol… Es una pena que después de tanto sufrir, de haber pasado todos los años que pasaron, que hasta estuvieron en Tercera, estuvieran tan poco en Primera. Tuvieron que hacer las cosas muy mal, no ganó casi ningún partido. Perdía y perdía, hasta con equipos que decías…Y lo curioso es que con el Real Madrid hicieron un buen partido. Fue una desilusión porque ahora lo normal es que cueste otra vez, porque en España es muy duro el campeonato de Segunda.

¿Qué recuerda del mítico Litri? Se le echa de menos, ¿verdad?

Antes de fallecer él me mandaba muchas cartas. Era una persona muy querible, muy identificado con el club. Lo queríamos mucho porque estaba todos los días y en todos los viajes. Ya entonces decía: “Yo soy el primer sopero”. En general me acuerdo de toda la gente del club, como los utileros, la gente que vivía en el estadio, María y Miguel, del papá de Rafael Barroso, que era el dirigente que viajaba con nosotros en el autocar…Y todos los compañeros. Carmelo Salas siempre me decía que cuando iba a venir, y yo le decía “venid vosotros”. Pero era más fácil que yo viniera.

¿Cómo imagina el homenaje en el estadio el domingo?

Bueno, combiné las fechas para que coincidiera el Córdoba jugando de local y pudiera verlo. Esperé a sacar los billetes a que sortearan el calendario. Pero no sé nada porque yo el contacto lo tengo con la gente de los Veteranos. Nosotros, además del fútbol, hicimos amistad con gente que no era de fútbol. Algunos por desgracia ya no están más, pero otros sí y sobre todo vinimos a estar con ellos.

 

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Comentarios

Fran solo
Daniel Onega, espero que te hagan un homenaje, acorde con la leyenda que eres de nuestro club, pero? tengo mis dudas, por que nuestro club, cayo en manos de unos personajes, que todo lo que huela a cordobesismos y historia, de nuestro club? lo han aniquilado, como Veteranos, el tema de Urbano y muchos cordobesistas, que quedaron por el camino, creo que solo queda, Pepillo, pero bueno el club seguirá, y estos personajes algún día desaparecerán y esperemos que no dejen el club como un solar, que sera los mas probable ?? Feliz estancia en tu ciudad, por que tu" fuiste leyenda de ella!!
agustin.jimenez...
Un jugador tan grande solo cabe en los años 70 en que resuenan como autenticos heroes. Yo lo volvia a fichar y volvia a jugar porque su juego es atemporal y crearon historia del Cordoba que esperamos dure siempre
francisco cordobes
YO FUI UNO DE LOS AFORTUNADOS QUE DISFRUTE CON EL JUEGO MARAVILLOSO DE ESTE GRANDISIMO JUGADOR EN ESA EPOCA DORADA DEL CORDOBA CLUB DE FUTBOL. COMO SABIA DISTRIBUIR EL JUEGO, ORGANIZAR EL EQUIPO Y TAMPOCO LE FALTABA EL OLFATO DEL GOL. POR CIERTO QUE TENGO EN MI MEMORIA Y RETINA, ERA SOCIO DE PREFERENCIA EN EL ANTIGUO ARCANGEL, UN DOMINGO DE INVIERNO DE PRIMEROS DE AÑO, LLUVIENDO TORRENCIALMENTE, Y FALTANDO POCOS MINUTOS PARA FINALIZAR EL PARTIDO CON EL HUELVA Y 1 - 1 EN EL MARCADOR, SE PITA PENALTY A FAVOR DEL CORDOBA. EL TERRENO DE JUEGO ESTABA HORRENDO, LLOVIA A REVENTAR. ONEGA, QUE EN AQUELLA EPOCA ERA ADEMAS DE JUGADOR, ENTRENADOR DEL EQUIPO. TOMA EL BALON, LANZA EL PENAL... Y LO FALLA..... EL ROSTRO DE ONEGA FUE UN POEMA DE DOLOR Y DESESPERACION..... !!! CUANTO AMABA ESA CAMISETA BLANCA Y VERDE, Y COMO LA SENTIA CON TODO SU CORAZON ¡¡¡ .
francisco cordobes
YO FUI UNO DE LOS AFORTUNADOS QUE DISFRUTE CON EL JUEGO MARAVILLOSO DE ESTE GRANDISIMO JUGADOR EN ESA EPOCA DORADA DEL CORDOBA CLUB DE FUTBOL. COMO SABIA DISTRIBUIR EL JUEGO, ORGANIZAR EL EQUIPO Y TAMPOCO LE FALTABA EL OLFATO DEL GOL. POR CIERTO QUE TENGO EN MI MEMORIA Y RETINA, ERA SOCIO DE PREFERENCIA EN EL ANTIGUO ARCANGEL, UN DOMINGO DE INVIERNO DE PRIMEROS DE AÑO, LLUVIENDO TORRENCIALMENTE, Y FALTANDO POCOS MINUTOS PARA FINALIZAR EL PARTIDO CON EL HUELVA Y 1 - 1 EN EL MARCADOR, SE PITA PENALTY A FAVOR DEL CORDOBA. EL TERRENO DE JUEGO ESTABA HORRENDO, LLOVIA A REVENTAR. ONEGA, QUE EN AQUELLA EPOCA ERA ADEMAS DE JUGADOR, ENTRENADOR DEL EQUIPO. TOMA EL BALON, LANZA EL PENAL... Y LO FALLA..... EL ROSTRO DE ONEGA FUE UN POEMA DE DOLOR Y DESESPERACION..... !!! CUANTO AMABA ESA CAMISETA BLANCA Y VERDE, Y COMO LA SENTIA CON TODO SU CORAZON ¡¡¡ .
Borracho ambulante
Onega y lo que hay ahora. Sin comentarios
Ancaza57
Es poco lo que se diga de usted porque si ha sido un excelente y honrado profesional estoy convencido que como persona lo es más y aún mejor de eso seguro de segurísimo. Le recuerdo algunas cositas, algunos detalles..., y aquéllo era de "lujuria" sobre el campo. Verlo nada más vestido de pelotero con esa blanquiverde fue de lo mejor del fútbol que he vivido. No vino usted a un equipo precisamente en una época dorada como afirma alguno más bien llegó a un equipo decadente recien descendido por segunda y "ultima vez" de primera a la segunda división...,. Y luego llegó la travesía del desierto durante casi 40 añitos de nada..., en fin cosas que pasan. Dice usted que el Sevilla tenía entonces mucho peso...., (no se haga ilusiones...,) en ese aspecto al que se refiere del fútbol no ha cambiado absolutamente nada aquí en la madre patria todo sigue igual por no decir peor en ese aspecto. La gente no van a los campos ni aunque les regalen las entradas, se lo aseguro..., y para ver lo que hay que ver pues ala a la tele y punto final. En fin...., cosas veredes amigo Sancho...,. Bienvenido Sr.Onega que vos tenga una estancia agradable en esta su ciudad en España y si puede ser que lo saque el entrenador del CCF o lo que sea que haga y pinte ahí, unos minutillos al final el domingo contra el Tenerife. Un cordial saludo Sr. Onega. Un saludito patos y patoas.
Burguete Onega ...
Aquél fue "mi primer Córdoba" y, hasta el momento, el mejor que han visto mis ojos. Grandes tardes de fútbol desde mi asiento de Gol Sur en el viejo Arcángel...Bienvenido, Daniel. Espero que recibas el gran homenaje que mereces.
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