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Córdoba CF
El madrileño desveló que "nos expuso que su marcha beneficiaba al equipo, para que disminuyera el ruido externo de los partidos", en una semana movida y para él "muy especial" con su regreso a Cádiz, donde "veo al Córdoba capaz de ganar"
Carlos Caballero muestra su pulgar ante el escudo del Córdoba
David Jurado
13/01/18 16:47

Caballero: "No sé qué habrá pasado con la venta, yo veía real que Carlos González iba a salir"

Siete años cumplirá Carlos Caballero en Córdoba cuando llegue el proximo 30 de junio, fecha en la que acaba su contrato, aunque prefiere no hablar del posible fin a sus días en blanquiverde. Ahora disfruta del día a día, como de una semana ésta "muy especial". Y tanto, porque además de volver a Cádiz, desde donde llegó a Córdoba, llegó primero la paralización de la venta del club y luego la visible ruptura de la misma según la propiedad. "Todo eso es lo extradeportivo de lo que intentamos estar al margen, pero es difícil. Siempre que hay algo externo decimos que intentamos estar al margen, aunque lógicamente es complicado porque vivimos en la ciudad donde jugamos y a todos nos llegan cosas", reconoció Caballero en una entrevista a EFE, con independencia de que sean "profesionales" y se intenten centrar "en lo deportivo".

"No sé lo que habrá pasado con la venta porque la situación estaba encarrilada. No sé si finalmente Carlos González saldrá del club tras lo ocurrido, pero yo veía real que iba a salir porque nos había expuesto que su marcha beneficiaba al equipo", subrayó el madrileño. Les dijo que se marchaba "para que ese ruido externo que rodea los partidos disminuyera y los beneficiados fueran los jugadores". Se ve que ahora eso es lo de menos, pese que transmitía que "estaba convencido" de que su salida "ayudaría al club a buscar la salvación". 

Caballero comentó que en estos siete años "siempre" vio a González "con mucha fuerza para hacer crecer al Córdoba, incluso cuando la masa social iba en contra", pero en el último año "esa fuerza se iba deteriorando". Y ojo a la apostilla. Durante todo este tiempo en el club para él "el presidente es Carlos González, aunque haya estado su hijo Alejandro en el último año". Justo cuando se empezó a torcer la venta, el pasado miércoles, fueron a cobrar la nómina de diciembre, la única retrasada que recuerda. "Tendrá cosas buenas o malas el presi, pero el apartado económico jamás se había retrasado, por lo menos con la plantilla".

Carlos Caballero filtrando un pase ante la llegada de un rival con Sebas al fondo 

Todos estos acontecimientos llegan justo en la semana en la que regresará al estadio Ramón de Carranza, donde "el entorno y ruido" que gira sobre el club "también es de extremos". "No sé si será la idiosincrasia o pasa en toda Andalucía, aunque yo estoy orgulloso de haber estado en estas dos ciudades", señaló Caballero, para apuntar que las aficiones del Córdoba y el Cádiz son "parecidas", dado que "son espectaculares cuando va bien y complicadas cuando va mal", donde "siempre hay mucho ruido para bien y mal". Pero recordó que en ambos sitios vivió "años maravillosos". Ahí echó la mirada atrás, hasta su primer año en Córdoba, para recordar que "con Paco todo eran palmas y bueno, que eclipsa a los momentos malos". Los recientes. "El año pasado y éste el ruido es muy negativo y nos lo estamos ganando en el campo. Y sobre todo lo que rodea al presidente", dijo, aunque siempre espera que "se pueda arreglar, aunque el patio institucional esté liado"

Admite que regresar a Cádiz es "muy especial", porque en el estadio gaditano, junto a El Arcángel, es "donde más disfruté del fútbol", por lo que "siempre" que puede va "como espectador al Carranza". "Lo más bonito será si ganamos. Ellos están fuertes y con la flecha para arriba como se dice, pero nosotros estamos más necesitados que ellos y se tiene que sentir aunque juguemos fuera, porque veo capaz al Córdoba de ganar allí", aseguró el futbolista. Para ello "hay que hacerse con el dominio del partido" desde el principio. Caballero se mostró convencido de poder derrotar al Cádiz pese a la buena racha de los amarillos y que el Córdoba no gane lejos de El Arcángel desde agosto cuando se impuso en Albacete (0-3) en la segunda jornada, porque las estadísticas "están para romperse". 

En la misma línea se expresó antes las posibilidades de salvación del equipo, para lo que no hay que aludir a "que nadie lo haya hecho" tras acabar la primera vuelta con sólo dieciséis puntos. "La remontada dependerá de nosotros, pese a tener un hándicap de siete puntos. Esa estadística será otra hasta que alguien lo haga, aunque sé que es difícil, pero se puede hacer y confiamos en ello", relató.

Caballero posando en la zona noble de El Arcángel

Caballero añadió que la situación "no es la adecuada para ganar diez partidos seguidos por lo demostrado hasta ahora", ya que "no es la más optimista", pero aseguró que el vestuario está "en un momento anímico bueno" desde que Jorge Romero se hizo cargo del equipo hace poco más de un mes. "Los problemas de los primera vuelta fueron los resultados y ahora en la segunda tenemos que trabajar día a día para cambiar eso".

Todos los problemas defensivos del equipo, aseguró que "por actitud no vienen, quizá sí por falta de aplicación". "Sabemos que nuestro punto débil es defensivo por el que se señala a la línea defensiva, pero nos tenemos que aplicar todos. Hay que intentar que llegue menos el rival y de la forma más sucia posible, para lo que hay que tener concentración en los centros laterales. También debemos ser más intensos y hacer más kilómetros en la presión los centrocampistas", expuso, porque así se pueden "minimizar las acciones del rival", porque "si llegan diez veces eso penaliza más a cualquier equipo".

En definitiva, que "hay que potenciar lo bueno, es decir, la posesión, para así tener más ocasiones y luego acertar". "Yo tuve el 1-1 en Gijón e igual con el empate el partido cambia", dijo. El madrileño reiteró que "no soy muy amigo de las estadísticas", dado que "el fútbol es un juego y no una ciencia exacta, pero siempre se dicen que son para romperlas. Ojalá toque esta semana".

Caballero só apuntó que "creo en las rachas por el estado anímico, que es muy importante, y la confianza es así". "Un mismo jugador es distinto, yo mismo soy el mejor ejemplo", dijo, por lo que "a los equipos le pasa lo mismo". Así vio los partidos que el equipo dejó escapar a principios de diciembre, porque "nos pusimos 2-0 y el estado anímico te hace que pienses que te pueden empatar". "Sí creo en las dinámicas, y con Merino fue otra etapa. Ahora, aunque sólo ganáramos uno, es el estado propicio. Lo de Merino fue por los resultados, sin ganar da igual que el entrenador sea defensivo, con resultados sería otra cosa", reflexionó.

Carlos Caballero intenta esconder el balón ante sus compañeros

Merino fue a la calle y a él durante estos años se le situó en la lista de transferibles o descartados más de una vez. ¿Cuántas veces se vio fuera?. "Eso forma parte del fútbol cuando se abre el mercado. Nunca pensé que me fueran a echar porque siempre sentí el apoyo de la gente de arriba. Es verdad que siempre se hacen cábalas, pero sólo el año de Primera tuve que salir por la lesión de rodilla. Al volver Emilio me dijo desde el primer día que contaba conmigo. Con Carrión llegó el problema de mi madre y tuve la cabeza más en Madrid, y no sabía si tenía el club alguna duda. Pero después de siete años sabían lo que podía aportar, aunque lo personal pudo con mis piernas".

"Afronto mi último año con una ilusión especial para terminar lo mejor posible aquí"

Ahora esta temporada la afronta "como mi último año, con una ilusión especial para terminar lo mejor posible aquí". "Los resultados no hacen que sea especialmente feliz, pero tengo que trabajar y disfrutar del Córdoba y Córdoba, que la echaré de menos cuando no esté. Ahora el objetivo es muy marcado y exigente", admite.

"Sé que ya soy libre de firmar en cualquier club y es verdad que te llegan rumores con tanto intermediario, pero quiero centrarme. A mí nunca me gustó el protagonismo, ni siquiera eso de ser primer capitán. Este año no es que me lo impusieran, pero 'Carri' me dijo que tenía que serlo. Ahora, aunque lógicamente sea libre, con esta situación me planteo acabar antes aquí lo mejor posible. Ojalá salvándonos con una buena segunda vuelta. Luego tocará sentarse y se valorará".

Si le llegase alguna propuesta en estos meses "no es que no me lo plantee o no lo valore, simplemente si alguien me llamase no me apetecería decir nada", dado que a fin de cuentas "esta segunda vuelta lo marcará todo y los diez últimos partidos hacen todo para que salgan los equipos". 

 Carlos caballero junto al escudo del club de su vida, siete años lo marcan

De uno del que se habla sin cesar, pero con poca base sobre una precipitada salida en forma de venta rápida ahora en enero es de Sergi Guardiola, sobre el que aseguró que "ni mucho menos se despidió de nosotros en el vesuario" como salió, aunque "yo no soy de rumores". "No sé si hay jugadores interesados en salir, pero es verdad que con el cambio de propiedad que se avecinaba estaba todo entre paréntesis", ya que "desconocíamos los planes deportivos de la nueva propiedad". Y al final "lógicamente estando en descenso con más motivo puede haber salidas".

De ese descenso es del que hay que salir, y Caballero fue más allá de su optimismo anterior al admitir que "si estuviéramos en Primera División lo vería más negro, por las diferencias que hay entre los diez primeros a la hora de poder ganar a un Barça o Madrid, pero en Segunda sí se puede ganar al Cádiz aunque va segundo".

De capitanes. Carlos Caballero avanzando con el balón controlado pese a la presión de Javi Lara  

Por último, y mirando su balance de estos casi siete años en el Córdoba se le preguntó que eligiera a un entrenador, un director deportivo y un jugador. "Me es difícil quedarme con uno de entrenadores, que aprendí de todos excepto con Djukic, porque fue cuando salí, con independencia de afinidad con unos u otros. Con Paco se disfrutó, la verdad, y con Berges aprendí mucho, por la posición adelantada en al que me situó. Con Chapi subimos, y con Oltra me quedo como persona".

De directores deportivos tuvo menos dudas, porque Juan Luna Eslava "fue el que me trajo y siempre valoré su trabajo, aunque luego Emilio Vega por su cercanía, son de los que me marcaron". Por último, sobre los compañeros en el vestuario "me ha dado tiempo a llevarme amigos para toda la vida, con Borja y López Silva hablo todos los días". Luego están "Xisco y Raúl Bravo, amigos fuera del fútbol". Ese deporte que un día de verano de 2011 le trajo a Córdoba, una ciudad que marcó su carrera y no olvidará en el futuro.

 

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