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Córdoba CF
Aquella cesión que miraba al futuro pensando en los goles del balear en Primera salió rana a corto plazo, para llegar a enero con la obligación de venderlo depreciado al extranjero como opción más real, mientras el Valladolid juega a dos cartas
Sergi Guardiola en el partido de Copa en El Arcángel. Foto: LFP
David Jurado
01/01/19 13:56

Sergi Guardiola, seis meses después

Mucho se ha escrito sobre Sergi Guardiola desde que aquel 22 de junio ya del pasado año se anunciara oficialmente su cesión al Getafe. Entonces se vendió como una operación innovadora e ideal en la que se podía llegar a ingresar, a corto plazo, algo más de un millón de euros según variables y en función de los dos o tres jugadores cedidos que llegarían del club azulón al Córdoba CF. Casi dos meses y medio después se comprobó que no llegó ningún jugador a préstamo, y que aquellas palabras de Jesús León sobre Jorge Molina distaban mucho de la realidad.

Entonces, el montoreño dijo sobre el delantero que "está muy ilusionado en venir al Córdoba" y que era "una de las variables razonables que está sobre la mesa para poder venir". Tras el parón navideño el veterano ariete alicantino es el máximo goleador de los madrileños en Primera con seis tantos, por lo que aquella ilusión por jugar en Segunda no debía ser tal.

Seis meses después, en cambio, Guardiola jugó 28 minutos en Primera, lo que implica aparentemente una depreciación sobre aquellos "2 ó 3 millones ofrecidos por su venta, muy lejos del valor del jugador" -por aquel entonces-. Igual ya ni vale eso, en España seguro, de ahí que el director deportivo del Real Valladolid dijera la semana pasada que miraría hacia otro lado, aunque hace dos días apuntara que para la operación "tendremos que llegar a un acuerdo con el Córdoba", apuntando que "el jugador dice por activa y por pasiva que sólo quiere venir a Valladolid".

Sobre Sergi Guardiola se han dicho muchas medias verdades, más alguna que otra mentira, y las que quedan hasta el 31 de enero, aunque si realmente el Córdoba consigue venderlo debería hacerlo con una fecha tope aproximada del día 20 de este mes, para así tener margen de maniobra para poder fichar.

La cesión que casi nadie entendió

Del diseño de aquella cesión perpetrada por Luis Oliver y Joaquín Vigueras, el agente del jugador, puede deducirse que sólo ellos dos salían beneficiados a corto plazo. León no tardaría en reconocer el error de la operación, algo que, cierto es, pocas veces se había visto en un dirigente cordobesista. Haciendo de abogados del diablo, la idea original, que aún muchos cordobesistas no entienden, era que Sergi Guardiola emergiera como goleador de Primera. No hay que olvidar que el Getafe valoró, precisamente por el peso de Jorge Molina, desprenderse de Ángel, hoy sin embargo su segundo goleador con cinco tantos. De haber ocurrido aquello el balear hubiera contado con más opciones seguro, y por qué no pensar incluso en un salto de calidad que al final del curso se hubiera traducido en una alta cotización. Ese valor de mercado habría crecido como en su día el de Florin Andone y entonces la venta al extranjero habría sido al 100% para el Córdoba, no como en el caso del rumano, donde el gran beneficiado fue el Depor. Y si no estaban asegurados los 10 kilos de la opción de compra del Getafe a 30 de junio si a los azulones les convencía.

Pero eso no ha ocurrido y ahora la situación es diametralmente opuesta, tanto que el Getafe lo dejará salir en enero, habrá que ver a qué precio. Pese a lo del Valladolid, su destino más probable no puede ser otro que el extranjero, único sitio que podría pagar los al menos tres millones limpios para el club que se pretenden en la casa blanquiverde. Los pucelanos sólo podrían pagar si se oficializara el traspaso -se dice que hecho en los mentideros- de Fernando Calero al Borussia Dortmund.

Rafa Berges mirando un móvil que le echará humo durante toda enero

La otra gran utopía en torno a Sergi Guardiola es volver a verlo vestir la blanquiverde, porque esa casuística sólo ocurriría en Primera, según reza en su contrato. Una realidad que parece lejana en el corto y medio plazo, casi más que la otra. Los milagros existen, porque así se demostró en el pasado curso y en junio de 2014, pero no consecutivamente. Guardiola únicamente jugará en España en la máxima categoría, y cualquier otra opción pasa por el extranjero, sin duda la más real para las arcas cordobesistas. Guardiola no volvería a Córdoba ni para entrenar como Josema, aunque con su agente todo es posible.

En ese sentido, afortunadamente ahora le toca lidiar con Rafa Berges, que de todos los actores de este entuerto o inocentada permanente del 2018 es el más moderado. A partir de mañana empezará a ejecutar la gran labor que inició en verano, aunque a ojos del cordobesista de a pie pueda no ser tan buena. Entre lo que le toca ahora, lleva ya semanas buscando al menos un nueve (deberían ser dos los delanteros) y un mediocentro defensivo que hagan mejorar a un equipo tocado por el síndrome de Sergi Guardiola.

 

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