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Córdoba CF
Merino desconcertó con sus elecciones en Sevilla, desde juntar a dos laterales zurdos en el banquillo a los tres puestos diferentes en los que jugó Jaime Romero, pasando por el cambio de sistema a los 40 minutos
Merino se frotaba las manos antes de empezar el partido en Sevilla junto a su banquillo
R. Fernández
20/11/17 17:34

Toda una suerte de extrañas decisiones

Aunque dentro de los muchos problemas que arrastra el Córdoba 2017-2018 hay algunos que superan su responsabilidad, como la mala confección de la plantilla, y otros que le quedarían por debajo, caso del bajo rendimiento de muchos de sus jugadores, el partido de Sevilla vino a confirmar también que Juan Merino no va a ser salvo giro radical de los acontecimientos la solución que se requería. Fue una tarde de extrañas y sorprendentes decisiones del linense, que no ayudaron a un final positivo en un duelo clave.

Ya hubo cosas que comentar con la alineación, en la que el hecho de mantener a Javi Galán como carrilero dejó en el banquillo a dos laterales zurdos, Pinillos y Mena, elegido para completar la lista en lugar de jugadores de otras posiciones de la primera plantilla o, lo que hubiera sido quizá más oportuno, de un atacante del filial, pese a que el delantero puro del equipo, Sillero, estuviera lesionado. Ebwelle o Sebas podrían haber ofrecido una alternativa que no daba Mena, que no actuó con el filial en El Ejido para ser suplente con el primer equipo.

Luego, el desarrollo del choque trajo más decisiones debatibles. El técnico no acertó con la idea de partido que podía darse, puesto que a los cuarenta minutos, antes del descanso, ya tuvo que hacer un cambio táctico para pasar del 3-5-2 al 4-4-2. Lo curioso es que en realidad necesitó dos cambios para hacerlo, ya que tras la entrada de Jaime Romero por Joao Afonso en ese sistema vio que Javi Galán no podía ser lateral puro y tuvo que entrar Pinillos por Markovic. Romero, que había empezado en la izquierda, pasó a la derecha, con Caballero de enganche, aunque no sería la última posición que conoció el albaceteño.

Y es que, tras el empate del Sevilla Atlético, y necesitado de ganar, Merino quitó a su delantero nato, Jona (aunque éste pidió el cambio al parecer), para meter a Jovanovic. La entrada del serbio, en la derecha, hizo acabar a Jaime Romero jugando de delantero, situación poco natural y en la que se volvió a echar en falta la presencia de algún delantero o atacante del filial.

Todo ello se suma al ya consolidado hecho de que, jugando con tres centrocampistas, ninguno de ellos sea Javi Lara, el jugador seguramente con más calidad de la plantilla y especialista a balón parado, que no estaba sobre el campo para una acción como la que se dio en el último minuto y que generó un amplio debate entre el cordobesismo por el cambio de impresiones largo y subido de tono de Aguza y el mismo Jaime Romero para lanzar una falta al final malograda.

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