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Córdoba CF
Fueron otros 365 días convulsos para los 64 años de historia del Córdoba, quizás los más increíbles por encima de las esperpénticas salidas de pata de banco de Rafael Gómez, tanto por los sainetes de los protagonistas como por una salvación irrepetible
Felices. Los rostros de Jesús León y Rafael Campanero lo dicen todo
David Jurado
20/01/19 9:38

Un año casi sin González y con León

Un 19 de enero como el de ayer, pero de 2018, pasadas las 16:00 horas, se hacía oficial la venta del Córdoba CF SAD, que suponía el fin a la etapa de Carlos González, los seis años y medio en la poltrona blanquiverde  de más tiranía de sus algo ya más de 64 años de historia. Ese deseado adiós suponía la llegada de Jesús León como el ansiado Mesías, aunque en algo menos de la mitad del año que ya suma en la presidencia y propiedad de su Córdoba CF, perdió ese halo del esperado desembarco de un empresario cordobés. Éste se inició con una aparición que coincidió casi aproximadamente en horario con el Numancia vs Córdoba de la primera jornada de la segunda vuelta, el que pone aún más feo el panorama del equipo y, por asimilación, de Curro Torres. Aquella puesta de largo del montoreño tuvo lugar con el respaldo del eterno presidente del cordobesismo: Rafael Campanero Guzmán

Desde entonces hasta hoy se dieron muchas situaciones, de euforia algunas y calamitosas y esperpénticas otras. En estas últimas desgraciadamente estuvo presente muchas veces González, de ahí el "casi" del titular previo al "sin" atribuible al tinerfeño. En estos 365 días León ha cometido errores, muchos de ellos reconocidos por éste, pero la memoria suele ser corta entre el cordobesismo, que nunca debe olvidar que las fechorías cometidas por González y sus secuaces son difícilmente igualables, así como el sentir de hastío e indiferencia que día a día transmitió a la ciudad de Córdoba. El ascenso a Primera se igualará, aunque sea más tarde que pronto. Con todo, un año después el sentimiento de repulsa hacia la nueva propiedad es notorio, porque desde aquella matemática salvación ante el Sporting la concatenación de calamidades y pilladas no cesaron.

Atrás quedaron aquellos iniciales sainetes entre Luis Oliver y González en los días previos a la venta. Entre notaría y notaría de la capital de España, el mes previo al cambio tuvo su aquel, con quizás la rueda de prensa más multitudinaria que se recuerde en el Córdoba, aunque curiosamente no se celebró en El Arcángel. Fue la del Hotel Center que incluso superó en aforo a la premiere de León del referido 19 de enero de 2018.

Las preguntas se le acumulan a periodistas y cordobesistas en las próximas comparecencias de León y Oliver, porque los González no lo harán de forma conjunta

Ahora, con otra deficiente situación en el club y en lo deportivo, toca afrontar otras dos semanas claves en el mercado invernal. En aquel enero de 2018 el fichaje estelar fue Reyes. Su llegada supuso una halo de esperanza que a la postre no sólo quedó en eso, ya que fue mucho más efectivo que los sainetes de González. El utrerano marcó diferencias para hallar una salvación igual de histórica que inédita y casi irrepetible. A buen seguro únicamente la vuelta de nuevo del genio puede marcar otro antes y después.

Entonces, hasta conseguir esa cuasi impensable salvación, en la que sólo creía Jesús León, todo hay que decirlo, no todo fue un camino de rosas. Hubo momentos de debilidad en los que hasta se perdió la ilusión, con aquel triunfo postrero del Granada de Oltra en El Arcángel en el debut de Sandoval, que situaba en 13 puntos más el avarage la distancia con la permanencia. Ahora ésta se puede ir hasta los cinco puntos, pero el panorama igual es hasta más feo, porque difícilmente los refuerzos serán del nivel del pasado. Los Aythami, que ahora se fugará salvo sorpresa, o Juanjo Narváez, son figuras de nivel que difícilmente se podrán repetir en estos momentos de bloqueo cuyo fin se acerca, pero no con las mismas opciones para firmar.

El febrero de la llegada de Sandoval

Pero volvamos al pasado para recordar aquel febrero. Tras el citado palo con el Granada, llegó el primer atisbo de milagro con aquella victoria frente a un Real Valladolid que ahora debe ser la llave del desbloqueo del actual Córdoba. Con aquel Sólo para valientes ideado por el entonces desconocido Joaquín Zulategui, el cordobesismo empezó a animarse. Con el paso del tiempo todo el mundo conocería a ese personaje navarro que acabó saliendo cual cuatrero, con mucha palabrería incumplida y más de un agujero negro para el Córdoba.

Luis Oliver y Jesús posando en la entrada de la caseta cordobesista en la Feria. Foto: Manuel D. Vera

Un fulgurante marzo redujo la desventaja con la salvación a menos de dos partidos de distancia. Una diferencia que llegó a anularse en abril tras la goleada al Sevilla Atlético. Jesús León vivía sus mejores momentos en la poltrona y ya pocos dudaban en que conseguir la mayor remontada del fútbol español era posible.

Sin embargo, a finales de mes el cordobesismo se llevó un palo en León, que no de León, que se prolongó en un mal inicio de mayo ante el Huesca. Entonces llegó aquella maravillosa victoria en Vallecas que lo cambiaría todo. Tanto que el Córdoba de León ya ganaría todos sus partidos para, con su mejor racha de la temporada, cuatro victorias consecutivas, tocar el cielo en las Tendillas.

La salvación y la fuga de estrellas: Reyes y Sergi Guardiola

Aquel junio glorioso pasó casi sin saborearse como debiera porque la actualidad no dio tregua. Primero se marchó Reyes a China, y a partir de ahí todo empezó a torcerse. La mal gestionada renovación de Sandoval, al que en realidad nadie quería en el club, excepto el cordobesismo, que importante es, claro está. Fue un tira y afloja innecesario, cuando León tenía muy claro desde que se ganó en Vallecas que si se lograba la salvación su entrenador era Francisco. Con todo, esa decisión tomada supuso su primer enfrentamiento con Oliver, que se representó con un absurdo casting de entrenadores en el que incluso ya estuvo Curro Torres.

El Córdoba aún no ha decidido el sustituto de Sandoval

Entre medias se anunció la cesión de Sergi Guardiola al Getafe que pocos entendieron y luego llegó una concatenación de hechos que empezaron a oscurecer el horizonte. La fallida pretemporada de Panamá, la lista de futuribles del Extremadura liderada por Enric Gallego, los Nachos del Valencia y el estallido del deficitario y dichoso límite salarial. Desgraciadamente esto último fue lo único que se consolidó como real.

Julio, el de la reaparición a la carga de González y la ruptura con Oliver

Llegó julio y con ella la reaparición de González para hablar de su libro con aquel segundo plazo de pago por la venta del club de 2,5 millones que acabó abonándose en tres momentos en medio del primer gran terremoto posterior a la salvación. Entonces fue cuando empezaron a acumularse un serial de esperpentos para restar. Oliver se veía de nuevo envuelto en problemas judiciales de su etapa en el Xerez y entre tanto se entretuvo en mandar a Álvaro Aguado con el filial mientras el primer equipo se marchaba de stage a Segovia. En ese maremágnum León se ve obligado a prescindir de él, lo que acaba en un primer 'saqueo' en las oficinas del club. A la par regresa Rafa Berges como sustituto del navarro y Pedro Cordero montaba en cólera por un acuerdo de servilleta o folio que ahora está en los tribunales.

En aquellos trepidantes y a la vez delirantes días, con la idea de evadirse del cúmulo de tensiones que vivía  el club, más de un cordobesista, y en más de una ocasión, se dio algún paseo en los conocidos patinetes eléctricos de Electrocosto. A la postre, esta prestigiosa empresa cordobesa con calado nacional se convirtió en el actual patrocinador principal del Córdoba, que bien podría decirse que es el mayor acierto de la actual temporada de León, ya con su nuevo equipo de trabajo tras deshacerse de Oliver y los suyos. Sólo un detalle para quienes lo desconozcan: el citado patrocinio duplica el que en su día se hizo en el club con Eurosemillas a través de su marca Tango, por lo que igual el gran gestor González no lo era tanto.

Los blanquiverdes posando con la elástica actual de Kappa sobre su patrocinador principal

El anuncio del actual patrocinio fue un oasis en el desierto, porque luego llegó la salida precipitada de Francisco, el equivocado regreso de Sandoval y las obligadas rescisiones de Pawel Kieszek y Edu Ramos pese a ser renovados dos meses antes. En éstas empezó la liga, y como no podía ser de otra forma con malos resultados, y cuando la pelotita no entra todo va mal, aunque en estos meses nunca se supo qué fue primero, si el huevo o la gallina. 

A principios de octubre Osasuna denunciaba el impago del traspaso de Jaime Romero, medio millón de euros que había que abonar por otra de las grandes gestiones de Carlos González. Con aquello, sin saberlo aún, se encendía la primera luz de alarma sobre los problemas de tesorería para pagar las nóminas. Muchos trabajadores del club habían salido por entonces y las denuncias se acumulaban en los despachos con un consejo de administración que en nada se parecía al que había empezado con León nueve meses antes.

En noviembre el presidente echó a Sandoval, tarde, y llegó un Curro Torres que, de momento, no mejoró mucho el panorama, tanto que ya hay más que dudas de que acabe la temporada. Luego, en medio de un diciembre sin reacción, las cuentas del club previas a su Junta de Accionistas dijeron que éste está en causa de disolución. El nerviosismo cundió y las voces de venta crecieron hasta desvelarse la extraña opción ucraniana de la que queda más de un capítulo por contar. Una bomba de relojería que aparecía semanas antes del abono del tercer plazo de la compra a Carlos González. Casualidad.

Otros tiempos. Cuando Carlos González se exponía en primera línea del palco de El Arcángel junto a un Jesús León que esperaba para hoy el ok de Prasa de cara a concretar la compraventa de las acciones cordobesistas

Pasó ese pago, sin mucho ruido, justo cuando se había deslizado otro de un millón de euros del club a Grucal, que también salta a la luz, sólo por whatsapp, porque misteriosamente nunca fue pública esa captura de imagen de la operación bancaria de un pago del pasado adeudado por el Córdoba de González a León y con la Fundación blanquiverde salpicada. Muy curioso todo, pero siempre con González de fondo. Y desde entonces hasta el momento actual, que bien pudiera equipararse al inicial, aquel que situaba al Córdoba con diecinueve puntos un 20 de enero de 2018, frente a los dieciocho de ahora, aunque con una jornada menos ahora.

La otra similitud se corresponde con el comienzo de la segunda parte de esa montaña rusa disfrutada y sufrida por Jesús León en el Córdoba, que tiene a Sergi Guardiola como común denominador, ya que entonces salió cedido y ahora debe irse vendido. Y así empezó el primer día del segundo año del montoreño al frente del club, con una semana vital para ganar mucha credibilidad perdida y que con ello aún pueda tener tiempo para re-obrar aquel milagro en el que sólo él creía y buscar otro año la salvación.

 

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