Opinión

No hay quinto malo
13/02/18 · Manuel Cobos

Han pasado un par de semanas para el análisis y el disfrute, pero toca hoy reseñar en este espacio que nuestros hispanos han cruzado la última barrera que les faltaba. Nuestra selección de balonmano masculino, después de cuatro subcampeonatos, han logrado por fin convertirse en campeones de Europa. Y justo después de no haber podido ir a los últimos Juegos Olímpicos, pese a ser la actual subcampeona del mundo, por perder su puesto en un injusto Preolímpico en el que cayó eliminada frente a Suecia y Eslovenia, por aquello de que a los Mundiales y Juegos Olímpicos van selecciones que no dan el nivel para ir a ellos.

En un Europeo impresionante, tuvo su único día malo por suerte durante la segunda liguilla ante la Eslovenia de Veselin  Vujovic, dependiendo aún de sí misma y demostrando su nivel en los siguientes partidos con victorias ante el campeón del Mundo actual, Alemania, y la todopoderosa Francia del gran Karabatic, junto a la final, ante una renovada Suecia con una nueva generación que puede hacer reverdecer laureles al país nórdico.

En España no podemos decir que haya sido determinante al máximo uno u otro jugador. Todos han tenido su importancia. Virán Morros y Gedeón Guardiola haciendo la parte central de la defensa un muro, los extremos Valero Rivera, Ferrán Solé, David Balaguer, Ángel Fernández y Aitor Ariño (impresionante el trabajo de este úlitmo, en las labores de avanzado, sobre todo tras ser convocado una vez empezado el campeonato por lesión de Ángel Fernández), la dirección y determinación de los hermanos Dusjhevaev en ataque, y el maravilloso trabajo tanto en ataque como en defensa de los jóvenes pero también expertos Sarmiento, Gurbindo, Cañellas y Raúl Entrerrios. Sin dejar atrás por supuesto al mejor pivote del mundo, Julen Aguinagalde, y el descanso y apoyo que supuso para él Adriá Figueras. Todo ello dirigido bajo la sabia batuta de Jordi Ribera.

Y no, no me he olvidado de la portería. Primero porque es imposible olvidarse y segundo porque han sido superdestacados los tres cancerberos de la selección y merecen capítulo aparte. En las liguillas Gonzalo Pérez de Vargas estuvo encomiable, demostrando que posiblemente es el mejor portero del mundo, o no, porque Corrales contra Francia no le desmereció en absoluto. Y tal vez tampoco porque el siempre grande Arpad Sterbik se incorporó al equipo por lesión de Gonzalo y fue designado MVP de la final, demostrando los tres el nivelazo que tiene España en su portería.

Dspués de cuatro finales del campeonato de Europa podemos decir ese refrán tan español de "No hay quinto malo". ¡Bravo, Campeones!

 

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