Opinión

Frenéticos
22/02/18 · David Jurado

Sólo algo más de un mes pasó desde la llegada de Jesús León y Oliver al Córdoba, y no un año como a algunos les pudiera parecer. Y ese puñado de días fueron más que frenéticos, porque no hubo un día sin tregua, sin que faltara sorpresa alguna. La última (mejor penúltima) la volvieron a protagonizar uno de los indeseables de la familia González, el niño, como diría su padre. Ahora quiere que le reconozcan su trayectoria laboral para poder cobrar el paro, básicamente. Pobre, una persona tan formada cómo puede faltarle trabajo ahora. Pero lo más kafkiano es que pretenda que le simulen un despido improcedente para así percibir un subsidio. Y todo ello después de firmar una renuncia para no dar la cara y encima se queja que le dieran de baja en la Seguridad Social tras esa rúbrica, para desvincularse de un club en el que jamás ejerció la labor de coordinador de la cantera, entre otras razones porque no sabe ni que la pelota es redonda, hablando en plata.

La verdad es que uno, tras analizar los hechos y mirar aún más atrás, cada vez entiende menos cómo puede haber cordobesitas de pro que pongan en cuarentena las actuaciones de los nuevos cuando aún ni superaron ésta. Leyendo a Sergio Aguza sólo puedes echarte las manos a la cabeza de lo que han sufridos esos futbolistas durante estos casi siete año, así que demasiado han rendido antes las mezquindades sufridas.

El otro día escuché al amigo Javi Jiménez, uno de los cordobesistas con más arraigo que conozco, comentar que a los nuevos rectores "no se les puede reprochar nada", y con esa percepción me quedo de uno de esos aficionados de los denominados contra mar y marea (y hasta nieve), nunca mejor dijo en el caso del 'tiburón on tour'.

Eso no quita que ese dúo, porque no es Jesús Léon en solitario el que lleva los nuevos designios del club de nuestros amores, haya cometido errores. Fundamentalmente en la parcela deportiva, que no es la única competencia de Oliver aunque así parezca o se diga. No haber fichado las dos mayores necesidades de esta plantilla, un pivote con músculo y un lateral izquierdo, es un error de bulto, por muchas que se fuera contrarreloj en el mercado.

Además la tramitación de las fichas de los refuerzos pudo hacerse gradualmente, precisamente en previsión de lo que a la postre ocurrió, que no se pudo inscribir a Bambock. A eso se une que hubo fichajes que esta plantilla no necesitaba para nada, casos de Montelongo, Quintanilla, Quim Araujo o Quiles, por mucho que a éste se le repescara el primero porque no se sabría lo que podía pasar, pero claro ha quedado ya que el onubense no rascará mucha bola.

Lo que no se puede reprochar es que se regalen entradas, la práctica más habitual de los González, aún menos cuando el objetivo perseguido se logró en una situación más que extrema. El principal problema de los nuevos rectores es que la pelotita no entra y eso les está matando, a ellos y al cordobesismo, que debe ir asumiendo una realidad que a nadie nos gusta, pero cuanto antes se actúe en cambiar una realidad, el descenso, antes se estará de vuelta.

Se podría hablar de hechos consumados a 30 de junio, incluso de devolver la patata caliente y que el marrón lo pagara la prima la pelá de Rafael Gómez. Muchos aún lo piensan, pero no tendría sentido la limpia actual y el lavado de cara físico e interior de El Arcángel para pensar en una espantá que más de uno aún sustenta al acabar la temporada con destino a único solar donde Carlos González podía dejar al Córdoba de su abuela.

Continuarán esos días frenéticos, porque aún hay mucho que transformar, aunque oficiosamente el club va asumiendo circunstancias, de ahí que por ejemplo ya no habrá un cambio de técnico en el filial. Ya no tiene sentido, hace tres semanas sí y se llegó a barajar.

Los años dorados de plata se esfuman, y será en verano cuando se echará de menos la ingrata Segunda, que no lo es tanto, porque el pozo al que nos condenan los González, que no Oliver y León, pese a sus permisibles errores, sí que será una pesadilla que azotará a la ciudad de forma frenética.

 

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