Opinión

Los hombres de la Casa
27/02/19 · David Jurado

Dícese de aquellos cordobeses y cordobesistas a los que el Córdoba CF recurre cuando se encuentra con la soga al cuello, es decir, en las últimas, nunca para liderar un proyecto con posibilidades de ascenso y aún menos cuando hay un buen presupuesto. Ésa es la definición que en la entidad blanquiverde, año tras año, se tiene del concepto con el que se califica a 'Los hombres de la Casa', al que se apela siempre en estos momentos de colapso total.

Ejemplos hay múltiples en la última década y más allá. Sin ir más lejos este verano cuando Jesús León llamó a Berges para que se hiciera cargo de la dirección deportiva en una situación de bloqueo total en materia de fichajes, con el mínimo interprofesional de Segunda para acudir al mercado, como le volvió a tocar en invierno al vilipendiado Rafa. Y lo calificó así porque para el cordobesismo parece haber cordobesistas de Primera y Segunda División, y a Rafa siempre le tocó ser de los segundos. Igual será por no vender humo en sus apariciones, como hacía Sandoval sin ir más lejos. Es otro 'soso'', como se tildó a Curro Torres.

Esa mala prensa también la tuvo casi siempre Emilio Vega, tanto en su primera etapa en la secretaria técnica con Rafael Campanero, como en la última con Carlos González. Ya que nombré al innombrable hasta él apostó por cordobeses como Jorge Romero y adoptado José Antonio Romero, pero para gastarse lo mínimo posible. También lo hizo con otro cordobés de adopción, aunque sólo sea por sus hijas, como Luis Carrión, o el propio Berges, al que le tocó bailar con la más fea sustituyendo a Paco Jémez en verano de 2012 tras aquel primer play-off de ascenso a Primera. Sin ir más lejos, Paco también llegó dentro de un proyecto custodiado por administradores judiciales, es decir, sin dinero.

Aquel primer curso de González la dirección deportiva fue encargada a otro cordobesista de pro como Juan Luna Eslava, que repitió experiencia en apuros como lo hizo en el curso 2008-09 precisamente junto a Rafa Navarro como primer y segundo entrenador de un equipo que dejó herido José González, pero al que el de Fernán Núñez salvó sobradamente. Aún más nota sacó como director deportivo apostando por un Paco al que no quería González, porque su entrenador era Esnáider, recomendado por el visionario Alfredo Duro. La actual pareja de entrenadores hizo soñar al cordobesismo después de mucho tiempo con un equipo de retales y futbolistas desconocidos entre los que estaban Charles, Javi Hervás o Fuentes, por citar algunos.

Pero daba igual que alcanzaran su objetivo o fracasaran, tanto en el primer caso, que los hubo, como más claramente en el segundo. No serían renovados, medicina que también recibió Pepe Escalante en diferentes etapas, aunque su caso fuera harina de otro costal, aunque todos ellos buenos cordobesistas al fin y al cabo. Eso sí, ésa es la realidad más frecuente en lo que va de siglo XXI, porque cuando no hay un duro, como diría aquel, y cuando deportivamente se está hundido en la miseria, se busca a 'Los hombres de la Casa'. Y es muy triste.

Ahora le toca a Rafa Navarro, aún con Berges ahí aguantando carros, carretas, carretones y lo que le queda. Ante otra realidad que nadie se atreve a decir, que estamos en Segunda B. Perdón: muchos aficionados lo dicen abiertamente en las redes sociales, exactamente igual como se comentaba el pasado año a estas alturas. 

Por otro lado, están los cordobesistas que igualmente ven como una realidad inevitable esa vuelta al pozo, pero por su condición no se atreven o no pueden decirlo públicamente. A mí me toca afirmarlo, y quizás lo peor no será eso, sino que no sé cuánto ni en cuánto tiempo podemos tardar ni cómo podremos salir de ahí abajo, de esa Segunda B que se padeció por última vez en la 2006-07.

Esto no es ser negativo, es que este club más bien es lo otro, que empieza por P. De hecho, hasta no hace tanto tiempo tuvo a un presidente y máximo accionista que lo tenía sito en la A6, a las afueras de Madrid en dirección a La Coruña. Y lo escribo así porque sus gestores llevan tiempo ninguneando, por no utilizar otro término, a entrenadores, aficionados, periodistas y a la propia ciudad.

Simplemente en los últimos tiempos bastó con tener algo de dinero, una empresa, tres adláteres sirvientes y cuatro apaniaguados para creerse por encima del bien y del mal. Ése es el nivel que tenemos en nuestra bonita Córdoba para el turista que cada vez pernocta menos, el nivel que hay en lo político, en lo deportivo, en lo empresarial. De pena, como recurrir con las migajas a 'Los hombres de la Casa'.

 

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