Opinión

Mentir y decir te quiero
10/05/17 · R. Fernández

"Te mentiré y te diré que te quiero, como dijeron en Johnny Guitar" canta en una de sus creaciones ese poeta eléctrico que uno tiene por ídolo musical y que se llama José Ignacio Lapido. Y como yo no tengo su talento, no se me ocurre nada mejor que acudir a él para describir lo que a mi juicio debe hacer el cordobesismo en las cinco jornadas que faltan para acabar el campeonato.

Ya sabemos que Carlos González defraudó y ni siquiera supo aprovechar el golpe de suerte del ascenso a Primera. Que se ha peleado con todo el mundo aunque no fuera al mismo tiempo, que sólo ha buscado su interés y beneficio y que no le importa el Córdoba desde hace mucho.

Ya sabemos que lo de su hijo fue un brindis al sol y que nunca pintó nada.

Ya sabemos que Emilio Vega erró con su planificación deportiva esta temporada y que sus fichajes no resultaron, aunque no le dejaran traer a Alfonso Pedraza porque no había subido con el Villarreal B y en cambio llegara por recomendación directa y nuevo crack en ciernes Guille Donoso.

Ya sabemos que Carrión, quizá porque el reto le llegara sin estar suficientemente preparado, se acerca al veneno como entrenador, con números horribles, sin planes A, B ni C que le funcionen y con una regular gestión del grupo.

Y ya sabemos que la plantilla es deficiente, con algunos para la jubilación, otros chuleando sin rendir y hasta los mejores por debajo de lo que pueden dar.

Pero, sólo por cinco partidos, igual hasta por menos, hay que mentir y decir te quiero. Aparcar críticas reales que ahora, jugándonos la vida, batiéndonos en duelo a vida o muerte, no ayudan. Por unas semanas Carrión debe ser el mejor entrenador, Rodri la reencarnación de Florin y la plantilla un grupo de profesionales abnegados que van a sacarnos del atolladero. Y hasta el club, que agoniza entre chupatintas, yernos, aprovechados, pelotas y comprados, nuestro, como siempre debió haber sido.

Y todo es mentira, claro que sí, pero si seguimos a hierro contra todo, escribiendo crónicas destructivas, generando negatividad, guerreando contra compañeros de asiento, exhibiendo inquinas justas pero personales, nos vamos a Segunda B. Y nos vamos los aficionados, la ciudad y la prensa, porque posiblemente ellos se quiten el muerto si no lo han hecho ya, como anuncios de anuncios baleares y otros indicios apuntan.

Veo a la afición y a los cordobesistas hastiados, cansados, hartos, hasta el punto de la dejadez absoluta, asumiendo jugar contra el filial del Granada y no contra el Granada, como si fuera merecido. ¿De verdad queremos eso? ¿No es un precio demasiado alto? ¿No hemos visto lo que le ha costado al Cádiz salir de ahí o como el Jaén ha demostrado que aún se puede caer más abajo? ¿Vamos a dejar morir al Córdoba CF?

Se ha llegado a un punto en que haga lo que haga la afición será aceptable o justificable. Reaccione (por lo que, poco antes de escribir estas líneas, veo que parece apostar la Plataforma CCF Somos nosotros) o decida que salga el sol por Antequera. Pero creo que antes del próximo tuit, del próximo chiflido, del próximo grito, hasta de mantener huelgas de animación, hay que reflexionar sobre lo que puede venir y sobre quién lo va a sufrir verdaderamente aunque otros muchos sean los culpables.

Los cementerios están llenos de valientes.

 

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