Opinión

No podía salir bien
17/10/17 · R. Fernández

Uno quisiera muchas veces poseer la valentía de periodistas en ejercicio -Rafa Ávalos, el vituperado David Jurado- o en barbecho -Quique Ferrer, Rafa Barroso- para opinar, en las redes sociales como se hace ahora o en cualquier otro sitio, sin escudo ni temor a las consecuencias. Aunque éstas sean un simple mal rato, venirse abajo durante un par de horas porque alguien minusvalore casi dos décadas de lucha, o saber que entras en un jardín del que luego hay que salir.

Quisiera argumentar y sentenciar y ser taxativo cuando los disparates son colosales. Hablar sin tener que buscar la parte positiva que decisiones arriesgadas puedan conllevar. Debatir sin problema en enfangarte aunque sea para explicar que la Tierra no es plana.

Miro hacia atrás, al verano, y pese a ello creo recordarme poniendo a veces algún reparo a las estrategias que se adoptaron. Pero, en realidad, pesó más no querer ser tachado de agorero, de quiebrasueños, de aguador del vino. Hice mal la labor, especialmente difícil, de opinador, por no apuntar que, sencillamente, esta temporada no podía salir bien. Era imposible.

Pesó más aceptar que todo el mundo merece la oportunidad de diseñar su proyecto, desde la presidencia al entrenador pasando por la dirección de fútbol. Quizá porque, dicho sea en mi descargo, aquí ya hemos tenido que frotarnos los ojos y ver cómo una temporada en la que se estaba ya pidiendo perdón por el desastre acababa en Las Tendillas. Fuimos condescendientes con la construcción de un puro castillo de naipes, aunque no tanto como para que no nos recordaran oportunamente que tenemos puesta para siempre la etiqueta de crítico con el club, además de anti-González por decreto.

Para muchos ahora será ventajismo -si opinas antes de tiempo eres echamierdas y si lo haces cuando todo se desencadena oportunista-, pero es que no. Todo esto no podía salir bien. Hubo quien no, y lo admiro, pero en general dimos un margen de confianza a un presidente que desconcierta, entre un aparente mejor talante e ideas positivas y ramalazos peores aún que los de su progenitor. Progenitor y dueño, que en realidad es quien sigue detrás de todo. Pensamos que funcionaría un director de fútbol que -ya es vox pópuli- no trató ni con jugadores ni con los agentes en el meollo, y cuyo conocimiento del mercado le lleva a confundir Pedros y Sergios. Que delegó en un adjunto que venía de un club descendido y que cuando tuvo ocasión de planificar aquí todo un plantel hace tres veranos ocurrió lo mismo que ahora. Creímos que iría bien con un entrenador marcado, al que la grada no perdonó comportamientos ni declaraciones del pasado, y con el que se cometió parecido error que con Chapi y Oltra: premiarle con otra temporada sabiendo que a la segunda tormenta, tampoco iba a ser a la primera, estaría fuera.

Y los jugadores...Que sí, que tienen que ser mejores de lo que están demostrando. Pero ahora mismo por Oviedo no sorprenderá el rendimiento que ha empezado dando Fernández. Ni tampoco allí por donde pasó lo guadianesco de Jaime Romero. Igual había que haber pensado en qué equipos metió sus goles Jona, o la ignonimia de traer a dos centrales que parecen tener horchata por sangre para sustituir a uno de los mejores jugadores en su puesto, no ya de tu equipo sino de Segunda. ¡Qué confección de plantilla con sobrecarga de pusilánimes y frágiles y falta de gente de carácter!

Es cierto que al final todo hubiera ido pasando igual, sin el control ya a los desmanes que pudiera poner Emilio Vega con sus defectos y alentado todo con los aplaudidores profesionales que ya daban por seguro, por cuatro partidos de pretemporada mal contados, que este año había un equipazo. La ola de credulidad se hizo tsunami, pero yo asumo el error de no haber clamado más en el desierto. Es parte de mi responsabilidad.

Ahora, el miedo a la catástrofe es atroz. Un equipo dando una imagen pobrísima y sin espíritu competitivo a la menor adversidad. Una afición más desunida que nunca, con razón. El mercado cerrado salvo para saldos hasta que pasen nueve o diez partidos más. Y unos responsables cuya primera medida es, al parecer, apostar por un entrenador que viene de no enderezar una situación muy similar a ésta. El que crea, que rece.

 

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Comentarios

Serlei
Que Fernández viniese gratis era un síntoma cuando menos sospechoso, lo mismo que lo es que Fuentes esté en el paro, lo mismo que Fede Vico haya fracasado en todos y cada uno de los equipos donde ha jugado, incluído el Córdoba en Primera, y lo mismo que Javi Flores y Hervás. Sin embargo CORDOBADEPORTE bien que los ha entrevistado y los ha recordado una y otra vez publicitandolos, dando a entender de manera clara que en el Córdoba tenían sitio. Está claro que el responsable del fiasco es Carlos González, pero pónganse la mano en el corazón y piensen qué parte de responsabilidad tienen vdes por tratar de influir en fichajes como estos
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Julia López
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