Aitor Gómez: “La celebración fue un éxtasis, una liberación de tantos años atrás”

El jugador del Cajasur, clave en el ascenso de Vigo, recalca que ''este año sin duda ha sido el mejor trabajado, el mejor luchado y el que más lo merecíamos, y además fuimos capaces de trasladar todo eso a la pista de juego''

Aitor Gómez con el trofeo de campeón del Cajasur en Vigo

Foto de Rafa Barroso

El Cajasur Córdoba de Balonmano vivió el pasado domingo uno de sus mejores días de los últimos tiempos, puesto que la entidad tuvo momentos gloriosos hace décadas. Ahora, con la llegada a la División de Honor Plata, se abren nuevas expectativas, aunque todavía es momento de saborear lo conseguido.

Uno de los hombres clave en el ascenso fue sin duda Aitor Gómez, que valora para Cordobadeporte el éxito logrado. “Ahora mismo siento sobre todo una inmensa satisfacción de haber consagrado todo un trabajo y un proyecto de muchos años, en los que se ha intentado y siempre ha faltado un poco más”, comenta. Pero este año, por fortuna, “no fue así”. “Este año sin duda ha sido el mejor trabajado, el mejor luchado y el que más lo merecíamos, y además fuimos capaces de trasladar todo eso a la pista de juego. Siento una alegría y una satisfacción inmensa. Era lo que buscábamos y lo que queríamos todos desde hace muchos años”, añade.

Particulamente su partido en la final rozó lo colosal. No sólo fueron los 8 tantos, sino en muchos casos los momentos en que llegaron. “Fue un día espléndido para mí, porque conseguí aportar muchísimo al equipo, para qué negarlo“, confiesa. Con esa satisfacción se quedo, aunque como matiza “si el equipo no hubiera estado a un nivel altísimo, como así estuvo, mi actuación hubiese sido en vano”. “Yo disfruté pudiendo aportar al equipo y viendo como desde el minuto cero al 60 todos estábamos disfrutando de lo que estábamos haciendo en la pista. Quien metiera la bola en la portería se queda en algo anecdótico después de levantar el trofeo de campeones”, destacó.

Gómez nos traslada a Vigo para recrear esos minutos mágicos. “El momento de la celebración fue un éxtasis, una liberación de tantos años atrás. Era hora de que llegara nuestro momento. Se juntan tantos sentimientos y emociones que es complicado de expresar. Son muchas horas en la pista de juego intentando mejorar, muchos sacrificios personales de cada uno, familiares apoyando incondicionalmente… Es dificil de expresar y sin duda todavía seguimos saboreando cada minuto, cada imagen y recuerdo de lo vivido”.

El sufrimiento del primer día

Curiosamente, visto en perspectiva, el momento más crítico para el equipo estuvo el primer día, ante un Helvetia B respondón. “Fue un estado de nervios, un primer partido muy típico de este tipo de torneo, en el que ninguno quería fallar. Ningún equipo quería irse del partido y por suerte pudimos sacarlo adelante. Ningún rival era menor; Anaitasuna fue un duro hueso que nos tocó el primer día y, a pesar de ser un equipo B, estuvimos contra la pared gran parte del partido. Con Elda los primeros compases del encuentro también fueron complicados, pero aquí intervino otro factor clave como es el rendimiento físico. Ellos habían tenido mucho desgaste el primer día y nosotros también, pero nuestra plantilla, sin duda, creo que era más amplia y pudimos afrontar el partido desde lo físico más que desde lo técnico-táctico. Del tercer día contra el anfitrión simplemente diré que es de esos días en los que todos confíamos. Todos fuímos a una, el equipo estaba unido y sobre la pista se demostró, porque las fuerzas en un tercer día ya son las justas. Por suerte (y trabajo de un año entero) salió todo a pedir de boca y pudimos conseguir el objetivo, frente a un durísimo anfitrión”, sintetizó.

Aunque es tiempo de saborear, da tiempo a preguntar un tanto por el futuro. La sensación es que el plantel del Cajasur es un súper equipo y que sólo harían falta algunos retoques para competir en Plata. “Ahora mismo no llego a pensar cómo afrontar el año que viene, pero evidentemente para un recién ascendido el primer año no es fácil”, avisa Aitor. “A pesar de ello, este año contábamos con jugadores que ya han tenido amplia experiencia en Plata, yo entre ellos. Los retoques se irán viendo y compete al club realmente decidir sobre esto. Por supuesto el presupuesto que se haga en base al apoyo institucional y por parte de los patrocinadores es fundamental. Por suerte, todavía hay un largo verano por delante para disfrutar del ascenso e ir pensando en el año que viene”, expone.

Lo que está claro es que hay que dejarlo todo para mantenerse en PLata muchos años, porque hace un par de temporadas no se pudo consolidar el equipo. “La última vez del Club Córdoba de Balonmano en Plata no figuré en la plantilla, pero hasta donde conozco no fue un ascenso que se consolidara en la pista, sino que fue un ofrecimiento de la plaza para jugar en la categoría. Entonces se afronta desde una perspectiva totalmente distinta la confección de la plantilla. Ahora hay tiempo suficiente para pensar en el año que viene, y seguro que por parte del club habrán aprendido de aquel año muchísimo. Fuesen cuales fuesen los errores cometidos, simplemente se luchará para que no se repita”, finalizó.

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