Aquellos maravillosos años en Primera

Nando Ariza formó en aquel Cajasur que jugaba en el Poli de la Juventud y luego en el Aquasierra hace 3 décadas, así que ''me da alegría el éxito del Córdoba Futsal, pero a la vez pena'', porque ''en esta ciudad no hay plan deportivo, hay muchas carencias''

Nando Ariza recordando a su amigo Maca como le comentó que eliminarían al Betis

Nando Ariza recordando a su amigo Maca como le comentó que eliminarían al Betis

Toledano, Campaña, Paquito Utanda, Beto y Cuquín. O aquel Paco Saavedra, Antonio Domenech, Silvio, Sergio Benatti y Nando. Son los quintetos iniciales que se sabían de memoria los amantes al fútbol sala cordobeses de finales de la década de los ochenta y principios de los noventa. Eran los más habituales de aquel Cajasur y Aquasierra, por los que también pasaron históricos como David Torrecilla, Antonio Pino, el marroquí Younes o los brasileños Augusto y Nei. Aquellos fueron los dos últimos equipos cordobeses que jugaron en la Primera División, entonces la División de Honor, y que dieron muchas tardes de gloria al fútbol sala cordobés jugando en el viejo Poli de la Juventud, la denostada instalación tapiada en los últimos dieciséis años junto a la que ahora departieron recordando aquellos partidos ante los históricos Interviú Lloyd’s, Caja Segovia o el Marsanz el actual entrenador del Córdoba CF Futsal, Miguel Ángel Martínez ‘Maca’, y un Nando Ariza, que hace 30 años formó parte de las plantillas de aquellos dos históricos equipos.

Nando debutó con el Cajasur en Primera en la campaña 1987-88 ante el Caja Segovia, para jugar dos campañas más con los granates hasta la 90-91. Posteriormente se fue al Aquasierra Villafranca, donde militó en la 91-92, la última en la División de Honor, y la 92-93, ya con Younes en el banquillo en la categoría de Plata. De modo que si hace diez días tocaba rememorar la última vez que un club cordobés había jugado un play-off de ascenso a la máxima categoría con Alfonso Gemes trece años después y aquel Grupo Pinar, ahora hay que remontarse más de tres décadas atrás. para encontrar a los últimos equipos cordobeses de Primera y recordar aquellos bonitos momentos con un hombre que jugó en ambos equipos como el ahora presidente de Adecor.

La plantilla de la temporada 1992-93 del Aquasierra Villafranca con Nando Ariza entre ellos

La plantilla de la temporada 1992-93 del Aquasierra Villafranca con Nando Ariza entre ellos. Autor: Francisco Muñoz

Nando jugaba de pívot, “como los que ahora se han puesto de moda de nuevo”, y era el goleador del equipo, o “al menos algún gol intentaba meter”, dice bromeando. En la actualidad, a sus 49 años, es máximo mandatario de Adecor porque “no me queda otra”, como él dice, además de ejercer como docente en el colegio Gloria Fuertes, situación desde la que ve con otra perspectiva el deporte cordobés, aunque le llena de alegría la gesta de los blanquiverdes de su amigo Maca.

“Me da alegría y pena a la vez. Lo primero por el club y su gente, lo segundo porque detrás, institucionalmente, es un caos todo el deporte. No hay estabilidad para acceder a una categoría económicamente muy exigente, con avales y canon. Sin apoyos es complicado, y sólo tiene el del Córdoba CF, pero no sabemos dónde acabará eso”, comentó en referencia a los 70.000 euros de patrocinio de los que aún no recibió ningún plazo, a 8400 euros mes contando el IVA, desde enero.

Pero el caso es que se ha llegado a una semana en la que se está a dos o tres partidos de poder devolver al fútbol sala cordobés a la élite nacional, algo que “era inimaginable a principios de temporada”. Eso sí, Nando desveló que en la eliminatoria ante el Betis “yo tenía más esperanza que Maca de pasar que él mismo”. “Se lo dije antes de empezar el play-off en la Cruz de su barrio aquí en el Sector Sur, la los Quijotes en la Avenida de Cádiz. Él estaba dubitativo y le dije que tenía un equipo para esto, muy intenso y guerrillero, como para buscarle las cosquillas al Betis y así lo hizo”, evoca.

Nando Ariza controlando un balón en la posición de pívot

Nando Ariza controlando un balón en la posición de pívot. Autor: Francisco Muñoz

Ahora el fútbol sala “no tiene nada que ver con el de mi época”. “Son pocos los equipos que tienen brasileños, sólo los profesionalizados como el Betis, por eso tiene tanto mérito lo que han hecho”, apunta. Incluso este club tiene un presupuesto “infinitamente menor” al del Grupo Pinar de hace trece años, del que él era el director deportivo. “Entonces con unos 380.000 euros éramos de media tabla para abajo, y para estar en Primera se necesitaba el triple o el cuádruple. Al menos ahora si sube necesitaría menos, pero bastante más de 300.000 euros seguro”.

“Ahora mismo todo es muy bonito por la euforia, pero les espera un verano intenso”

De manera que no le gustaría para nada estar en la piel de su homólogo en el Córdoba CF Futsal, José García Román, porque “entiendo que lo estará pasando mal, ante una situación inestable porque en esta ciudad no hay plan deportivo, hay muchas carencias”. “El panorama no es bueno y él tiene que ser realista. Si asciende tendrá un presupuesto mayor, no vale juntar unos poquitos y ver a dónde llegamos”, aconsejó.

La realidad también dirá que “si no asciende se debería pensar muy bien seguir”. “Será difícil continuar, ya que muchos jugadores llevan varios años con familia y tienen otras responsabilidades. Aunque ahora mismo todo es muy bonito por la euforia, les espera un verano intenso”, dijo.

De cualquier forma, mejor que pensar en el futuro, aunque éste no se va más allá de diez días, Nando volvió a lo que se viene el próximo sábado, porque “aunque sufro mucho viendo estos partidos, los hago como si fueran míos, y haré el esfuerzo por Maca y el sábado estaré en Vista Alegre después de haberle visto varios partidos este año”. Todo ello con la ilusión de ganar la primera batalla a un duro Mengíbar que dirige otro viejo conocido, Javi Garrido, precisamente jugador de Adecor hace trece años.

“Lo conozco bien. Es de la escuela antigua del fútbol sala de Jaén, y además tiene un equipo igualmente intenso. Sus hombres defienden muy bien con ritmo de juego tan alto que no da opción a la calidad”, comenta. De modo que “el que no se vaya del partido y cometa menos faltas se lo llevará, el que esté más concentrado”. Además hay que tener en cuenta que los dos partidos finales, el tercero en caso de ser necesario, se jugarían ante “una afición que empuja mucho, porque allí la gente se vuelca, se entregan a muerte”. Un pabellón donde no cogen más de mil espectadores, es decir, nada que ver con lo visto ante el Betis en el San Pablo.

Con todo Nando, apuntó que “ambos equipos son parejos, rocosos en defensa y de los aprovechan la que tienen en ataque”, y con dos cordobeses entre sus integrantes, Colacha, de Doña Mencía, y el capitalino de la cantera de Salesianos Dani Aranda. Será difícil lograr el ascenso y Nando admite que “no me mojaría tanto como ante el Betis, pero conozco a Maca y sé que lo dará todo para cumplir un sueño”.

Así concluyó un realista Nando Ariza, que mamó el futbol sala como jugador de élite, luego como director deportivo buscando la gloria en azul y ahora como presidente de un club que sigue buscando su sitio después del abandono sufrido hace poco más de una década, cuando se le ocurrió llevar a su equipo a la máxima categoría de un fútbol sala que la vuelve a demandar. Por algo será.

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