Fátima Gálvez: la guinda de oro a una trayectoria impecable

El título olímpico dio a la baenense, aquella niña que empezó a acariciar una escopeta en las jornadas de caza con su padre y que ya era campeona mundial y europea, la medalla que le faltaba a su envidiable palmarés

“Fátima me dijo un día que iba a hacer tiro. Y mira si ha tirado”. Las palabras de su madre, Josefina, en la conexión de TVE con la improvisada fiesta familiar en Baena tras el oro olímpico junto a Alberto Fernández, revela el punto de arranque de un sueño labrado con muchos años de esfuerzo y sacrificio. Y con una permanente relación con los podios y las medallas.

Fátima Gálvez relató muchas veces el inicio de su relación con la escopeta, cuando, siendo una niña, acompañaba a su padre en alguna jornada de caza por su localidad natal, Baena, ciudad del olivar y del aceite, como reza en su prueba atlética. Entre olivos llegaron los primeros tiros de la que luego llegaría a ser campeona de Europa y del mundo. La victoria de este sábado es la dorada guinda a una trayectoria espectacular, labrada con horas y horas de entrenamiento llevada por su padre a los campos de Jarapalos en Málaga y sobre todo en Las Gabias. El habitual desde 2015 cuando se afincó en Granada para sus estudios de la Diplomatura en Enfermería.

El oro de ese 31 de julio de 2021 ya imborrable cierra el círculo de una década prodigiosa, que arrancó en 2011 con su triunfo en el Europeo de Belgrado. Ya un año antes había logrado un bronce por equipos en Kazan, aunque, en realidad, su primer aldabonazo en el mundillo llegó cuando en 2005 se proclamó campeona del mundo júnior en Lonato (Italia). La suya es una historia de precocidad, porque con 19 años ya logró su primer campeonato de España y debutó en la Copa del Mundo.

Ahora, con 34 -nació el 19 de enero de 1987-, sus medallas son poco menos que innumerables. Tantas que hay que reseñar sólo las más destacadas, hasta ayer ese Campeonato del Mundo que también conquistó en Lonato, diez años después de lograrlo en edad júnior, y que le deparó el merecido homenaje en El Arcángel, y su segundo título continental, que fue en ese mismo 2015 bajo el formato de Juegos Europeos. También es plata y bronce mundial (Las Gabias 2014 y Lonato 2019) y bronce europeo (Lonato 2016). Y ello sin hablar de competiciones mixtas o por equipos.

Los Juegos

Ahí ha sido, en el mixto, con el que Fátima pudo sacarse su pequeña espinita, la medalla olímpica, tras dos concursazos sin premio en Londres 2012 -fue quinta- y Río 2016 -cuarta, con el bronce en la mano en el penúltimo disparo ante la americana Codgell, que venció en el primer tiro de desempate-. Curiosamente, en una modalidad que no estará en principio en París 2024, lo que hará el logro único.

Allí buscará seguro el reto individual Fátima, menor de cuatro hermanas, aficionada a los paseos por el campo y al baloncesto y apasionada de la Semana Santa, con la Real Orden del Mérito Deportivo en categoría de plata desde 2016 y triple Premio Andalucía de los Deportes. Un orgullo para la provincia de Córdoba y todo un país.

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