La experiencia chipriota de Alberto Aguilar entre lesiones

"Es un fútbol muy apasionado y temperamental, que llega a ser un poco radical por la presión de la afición", apuntó el jugador de Benamejí, que la próxima temporada quiere "volver a jugar en España" tras sus dos años en el extranjero

Alberto Aguilar jugando en Chipre con el Anorthosis.

Alberto Aguilar jugando en Chipre con el Anorthosis.

Alberto Aguilar disfrutó esta temporada de su segunda experiencia en el extranjero con el Anorthosis en Chipre, lo que le ha llevado a calificar el fútbol chipriota como “muy apasionado y temperamental”, hasta el punto de que a veces “llega a ser radical por la presión de su afición. No tiene nada que ver con el de Australia”, al margen de que tampoco le fue tan bien como en tierras ausis, sobre todo por las lesiones. El de Benamejí estuvo cerca de cinco meses en el dique seco en distintos momentos de la campaña, al margen de que no pudo aspirar al título de liga como sí hizo con el Western Sidney Wanderers.

El que fuera centrocampista del Córdoba hace ya cinco temporadas, indicó que el fútbol chipriota es “llamativo y atractivo porque te puede llevar a jugar en Europa”, pero apuntó que está “menos profesionalizado que en Australia. Hay otra cultura de fútbol”, porque “hay más exigencia de ganar”, dado que “si no lo haces, hay problemas”.

“Allí es inadmisible perder dos o tres puntos con los de abajo”, aún más teniendo en cuenta que el Anorthosis “ha sido un club muy grande, pero que ahora lleva unos años de capa caída”, porque “ya no tiene nada que ver” con el equipo que llegó a tener en sus filas a los brasileños Savio o Jardel, recordó.

Alberto Aguilar jugando en Chipre.

Alberto Aguilar jugando en Chipre.

El Anorthosis acabó en sexta posición tras jugar la fase final por el título, tras un mal inicio de liga que supuso la destitución del director deportivo, Alberto Benito, y el técnico, Antonio Puche, porque “aquello es una locura, son muy radicales, pero también eso es un arma de doble filo”, porque “si va bien todo es genial”, como le ocurrió al Apoel, que “allí está muy por encima de todos y se pudo comprobar al eliminar al Athletic de Bilbao en la Liga Europa”.

Alberto tuvo una temporada accidentada por las lesiones, que le tuvieron de baja dos meses al principio de liga por un esguince de rodilla, a lo que le siguió la rotura de un par de dos costillas que le llevaron a otros dos meses de parón, circunstancias pese a la que jugó dieciocho partidos.

En el extranjero “se aprende a valorar lo que dejas atrás”

“Ahora mi idea es volver a jugar en España. Tengo 32 años y aún puedo rendir a buen nivel”, apostilló un Alberto Aguilar, que relató que cuando se sale al extranjero “se aprende a valorar lo que dejas atrás”. En Chipre “hay muchas diferencias entre los tres o cuatro clubes grandes y el resto”, al margen de que a nivel de estadios “hay campos que en España serían de Tercera y con poca afición”.

Añadió, que a nivel de la familia “el hecho de vivir en una isla hace que todo esté cerca y es mucho más cómodo todo”. Eso era una “ventaja” con respecto a Australia, que cada vez que se jugaba como visitante “eran tres o cuatro días de concentración fuera”.

Ahora Aguilar, ya de vuelta a casa, pasa sus primeros días de vacaciones en su Benamejí natal, aunque no pierde de vista el final de liga del Córdoba CF, sobre el que espera que logre la salvación en LaLiga 1/2/3 tras una temporada de “sufrimiento” que siguió desde Larnaca. El domingo, posiblemente será un cordobesista más en El Arcángel.

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