Álex Vallejo: “Si en tu casa no acaba de entrar y salir gente eso afecta, no hay tranquilidad”

El mediocentro reconoce que "hemos jugado a cosas diferentes con dos entrenadores y eso pasa factura" | "Esto parece un caos, pero ganas en Granada y se acaban los problemas" | "Ahora hay un presidente que quiere al Córdoba, el de antes no era cercano"

Álex Vallejo en la bocana de vestuarios con el escudo del Córdoba al fondo y esperanzado con realismo de cara al futuro

Álex Vallejo en la bocana de vestuarios con el escudo del Córdoba al fondo y esperanzado con realismo de cara al futuro

Si hay un jugador en la plantilla del Córdoba CF que no da un ruido ése es Álex Vallejo. Podría calificársele como el jugador-Guadiana, porque entra y sale del equipo con una facilidad no habitual. Tan pronto es titular como pasa directamente incluso a la grada. Lo curioso del caso es que no se le recuerda ningún partido muy malo u horrible, pero sus salidas del equipo son habituales, como sus posteriores regresos. Desde que llegó al Córdoba CF en verano de 2017 procedente del Real Mallorca se puede decir que sus idas y venidas son continuas.

Esa circunstancia no otorga confianza a ningún futbolista, y es algo que se puede asimilar a una de sus frases en la entrevista mantenida con Cordobadeporte.com. “Si en tu casa no acaba de entrar y salir gente eso afecta, no hay tranquilidad”. De ahí que en lo personal comentara que “de momento no me veo pieza clave” en el equipo, pese a que fue titular en cuatro de las seis jornadas disputadas, después de que la pasada campaña fuera un fijo en los onces de Sandoval en seis de las últimas ocho jornadas, las decisivas por una salvación que “dudo mucho que vuelva a ocurrir” en el fútbol español.

Cuando se le recuerda la pasada pretemporada veraniega en principio dice que fue “otro año más”, aunque reconoció que nada tuvo que ver con la del pasado curso, en la que los blanquiverdes cuajaron el mejor periodo de preparación de sus 64 años de historia. De ahí que admita que este verano “no fue fácil desde el principio”. “Había unas expectativas muy altas que por unas razones no se llevaron a cabo”, dijo, y todo ello “pasó con una campaña de abonados con controversia, en la que se esperaban fichajes que no llegaron”. Por ello “lo que en teoría iba a ser tener a gente en segundo plano pasó a que te quede más remedio que tirar de ellos”. Todo ello repitiendo que comenzó en un verano “pensando en fichajes sin una idea clara, entre comillas, por los cambios que se suponían en caso de haber tenido un límite salarial más alto”. Pero ya a eso “no hay que darle más vueltas”, porque “somos lo que somos, los que tenemos que sacar esto adelante y no hay que pensar en otra cosa”.

“A mí no me llegaron a decir que me buscara equipo, pero Edu (Ramos) venía de jugar 35 partidos y no somos tontos. Yo quería jugar y sentirme importante, aunque tampoco quería salir de Córdoba, que es un buen sitio más allá de los cambios”, recuerda, aunque la realidad es que “acababa contrato”. Y lo sigue haciendo, porque a partir del 1 de enero será libre de fichar por quien quiera. Ahora, sin Edu Ramos como competencia, todo cambió, así que “igual que a Alberto le llegó la oportunidad por las circunstancias, hay que dar un paso al frente y coger el toro por los cuernos, asumir la situación y pelear por el futuro del club que es sumar los 50 puntos”.

El vitoriano explicó que “la continuidad en cualquier equipo hace asumir las situaciones de otra manera”, aunque en su caso “sé que tengo características para jugar fuera y luego en casa entran otros, algo totalmente respetable, y en este caso mi competencia en la plantilla es con Franck (Bambock)”. Además reconoció que “soy un tío que me como mucho la cabeza, aunque todos los jugadores necesitamos continuidad”, porque la realidad es que “los cambios por decisión técnica o por malos resultados afectan”.

Por todo ello Vallejo no oculta que en el partido ante el Real Oviedo de la segunda jornada “yo esperaba ser titular y más cuando repite todo el equipo”. Aquella primera suplencia -la segunda fue ante el Tenerife-, llegó después de que Sandoval adelanta en la previa que repetiría alineación, para posteriormente justificarse con que se refería a que “contaba con los mismos del año pasado”. Álex apuntó que aquella primera salida del once llegó “tras un partido en casa que no fue malo”, aunque él entiende que “el papel del míster es poner lo mejor por el grupo y no soy nadie para cuestionar sus decisiones”. “Que me extraña o sorprende, sí. No es raro, pero sí diferente. Otros días no me esperaba jugar y lo hice”, comenta. Esas últimas veces son precisamente en las que aparece en plan Guadiana cuando parece que el técnico le echó la cruz, de ahí la relación particular relación de amor y odio que parecen llevar.

“Esto parece un caos, pero ganas en Granada y se acaban los problemas”

De cualquier forma él ve el futuro con realismo, porque “nadie esperaba las goleadas sufridas, pero esto da muchas vueltas”. “No hay que ser alarmistas, porque con ganar un partido sales del descenso y se olvida todo”, algo que espera que ocurra por primera vez en Granada. “Esto parece un caos, pero ganas en Granada y se acaban los problemas. No sé dónde estaremos dentro de cuatro jornadas. Cada partido es diferente y no se pueden sacar conclusiones a largo plazo, sino ir poco a poco”.

“Venimos de un verano de muchos cambios, en el que hemos jugado a cosas diferentes con dos entrenadores y eso pasa factura. Se puede decir que tenemos el mismo bloque, como que tenemos el mismo estadio”, pero la realidad es que “falta la columna vertebral que formaban Pawel, Edu, Reyes y Sergi Guardiola”. Eso sí, aseguró que “no tenemos peor plantilla que otros y confío en mis compañeros”.

Todo eso no quita que “hay que ser muy claros con el nivel de esta Segunda, porque no hay un nivel tan alto como este año hace mucho tiempo”. “Yo diría que catorce o quince equipos aspiran al ascenso y luego están los Alcorcón, Mallorca o Albacete, que tras aguantar a Zozulia dio ese salto de calidad”, comentó. En otra liga está el Córdoba, porque aunque “tenemos una plantilla amplia no es de ese nivel”. “Hay que saber dónde estamos y a qué nos enfrentamos con una base clara. El míster dice que hay que salir sin complejos a jugar, pero hay que ser conscientes de contra quien jugamos”, matizó.

Y entonces, pese a todo, “claro que se puede ganar en Granada, y de hecho hay que ganar allí, porque ellos tienen una plantilla con más nombre, pero mejores no”. Así que “hay que buscar sus debilidades”, que en su opinión pasan por sus delanteros, que “son dos puntas muy estáticos”, así que una vez se dejen atrás a éstos “debemos crear la superioridad por dentro, pero el daño hay que hacerlo por fuera”. “No es tan difícil, porque en el fútbol está todo inventado”, apuntó.

Si se venciese en Los Cármenes se saldrá inicialmente del atolladero, pero de lo contrario Sandoval más que probablemente no seguirá, una espada de Damocles que no supone una sopresa para el vestuario ni para el propio técnico, algo que además “lo gestiona bien”. “Igual otro entrenador estaría con la cabeza baja, pero en su caso no es así y eso es el primer paso para que no afecte a los jugadores”, dijo. Eso sí, recordó que “esto es fútbol y por suerte o desgracia los primeros en comerse los marrones son los entrenadores”.

Con todo, quiso reiterar que en su opinión “la situación no es crítica”, quizás porque “ahora hay un presidente que quiere al Córdoba, el de antes no lo sé si lo quería, pero era diferente, menos cercano”. Vallejo prefiere no hablar de Carlos González y todos los avatares que sufrió el vestuario, especialmente entre diciembre y enero, pero este año “no creo que haya otra revolución en Navidad”.

¿A qué juega este Córdoba?

Para ir finalizando, y regresando a lo futbolístico, se le preguntó a Álex Vallejo a qué juega el Córdoba, y tras sonreir dijo “juega, a ver, sale mal el día del Albacete y se hace un cambio de forma comprensible, pero la idea general es sacar el balón desde atrás, tener movilidad en el medio y luego aplicar un 4-3-3 de toda la vida”. Un sistema éste que él prefiere al 3-5-1-1, dado que a nivel personal le permite tener a un hombre más por delante al que pasar el balón, ya que “con tres centrales pierdes a uno”.

Con el actual sistema se estuvo cerca de ganar al Tenerife, que llegó aquí “con la idea de aguantar con una línea de cinco atrás”. “Luego le expulsaron a uno y eso se nota, por lo que llegamos al tener el peso del partido, aunque es verdad que pudieron hacer el 0-2. No fue así y no sé por qué los últimos diez minutos en El Arcángel son siempre de emoción fuerte”.

Sin duda como las emociones que le esperan de aquí al final de temporada, porque Álex Vallejo sabe que en Córdoba no hay tregua y siempre pasarán cosas. Por cierto que reveló que la que menos entiende es el mal estado de los terrenos de entrenamiento y que haya que ir en autocar, aunque igual antaño era peor, cuando los propios futbolistas tenían que poner sus coches en el trasvase de El Arcángel a la Ciudad Deportiva. Y ésa es otra gran sorpresa para ellos, dado que esa instalación no está provista de vestuarios a la altura de unos profesionales para que el día a día se desarrolle allí y no haya que ir previamente antes al estadio como centro de operaciones para cambiarse antes y después regresar a ducharse tras cada entrenamiento.

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