Carlos Molina: “Las tropas enemigas están cada vez más cerca de nuestra ubicación; ayuda, por favor”

Es el desgarrador SOS del cordobés del Motor Zaporozhye ucraniano, que vive la guerra en primera línea de fuego a 20 kilómetros de la frontera con Polonia pero se siente "desesperado" porque en las últimas cuatro horas "sólo se avanzó 500 metros"

El cordobés Carlos Molina jugando con el Motor Zaporozhye ucraniano.

El cordobés Carlos Molina jugando con el Motor Zaporozhye ucraniano.

El pasado jueves el cordobés Carlos Molina relataba como pasaba “miedo” en Ucrania tras el estallido de la Guerra provocada por la invasión de Rusia. Este domingo mandaba un SOS “desesperado” desde su cuenta personal de Twitter y en primera línea de fuego.

“Tenemos mucho mucho miedo, el tiempo pasa, es una invasión en todo el país joder. Están tiroteando calles, bombardeando edificios, todo Dios escondiéndose con un temor horrible y las tropas enemigas cada vez más cerca de nuestra ubicación!! AYUDA POR FAVOR”, exclamaba.

Esta es la “situación real y con escaso internet. Estamos desesperados, queremos llegar a la frontera polaca”. Sin embargo relataba cómo en “las últimas 11 horas hemos recorrido solo 8,5km, en las últimas tres tan solo 500 metros y en una hora  nada. Nos quedan 20 kilómetros para llegar a la frontera”. Esa distancia supone en sus cálculos “cuatro o cinco días de espera sin casi comida y muchísimo muchísimo frío durante el día ventiscas y agua nieve”.

“Según no explican aún nos quedan entre 50 y 60 horas de espera”, comenta el jugador a su familia en Córdoba, que a través de distintas redes sociales pide ayuda a la sociedad y las instituciones públicas.

A -10 grados por las noches en los coches

Carlos Molina explica que por la noches se encuentran a “-10 grados centígrados en campo abierto”, lo que supone “pasar un frío horrible en los coches para no gastar gasolina”, ya que “cada vez va a menos y en la frontera se juntan coches, autobuses y ucranianos que llegan caminando”.

Un relato sencillamente desgarrador, que sirve como buen ejemplo de la interminable carrera de miles de personas que tratan de escapar de la guerra. “Estoy intentando tocar suelo europeo, pero cada vez que avanzamos todo me hace pensar que estoy más lejos. Las gasolineras van cerrando, desabasteciéndose”. De hecho sólo permiten “un límite de 10 litros por coche”, añadía Molina.

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