César Velasco: “Mi baja era especial, mi destino estaba fuera y era lo mejor”

El ex del Córdoba Patrimonio de la Humanidad, que la próxima temporada jugará en el Osasuna Magna, explicó que "le di mucha importancia a mi club, pero no todo es económico, quiero seguir aprendiendo y es una oportunidad bonita"

César Velasco entrenando en la azotea de la casa de sus padres en Cabra al atardecer.César Velasco entrenando en la azotea de la casa de sus padres en Cabra al atardecer.

César Velasco entrenando en la azotea de la casa de sus padres en Cabra al atardecer.

Hace sólo cuatro años comenzó a jugar al fútbol sala y tras debutar esta temporada en Primera División con el Córdoba Patrimonio de la Humanidad, César Velasco dará un salto de calidad en el próximo curso. Hace una semana su club hacía oficial su primer planteamiento de cara a la campaña 2020-21 y el egabrense aparecía en la lista de bajas, pero no precisamente por ser un descarte, sino porque ya era vox populi su fichaje por el CD Xota Osasuna Magna. De ahí que César reconociera que “mi baja era especial aunque no se especificaban las razones”, pero “mi destino estaba fuera y era lo mejor”.

César Velasco López (Cabra, 15 de diciembre de 1997) aclaró en una entrevista con Cordobadeporte que “yo le he dado mucha importancia a mi club, pero no nos pusimos de acuerdo”, aunque quiso aclarar que “no todo es económico, sino que quiero seguir aprendiendo, salir fuera y seguir creciendo porque es una oportunidad bonita” para referirse así a su nuevo club, aunque “todavía no se hizo oficial y no sé cuando lo harán con el tema de coronavirus”, pero sí reconoció que su nuevo contrato “ya está firmado”.

“Con 22 años estás en un constante aprendizaje y tenía que mirar otras cosas, por eso se decide mi destino”, apostilló el jugador, aunque señaló que “me siento en deuda con la afición. Fue cada vez a más en estos tres años”, lo que en su opinión es “un logro para Córdoba y el fútbol sala en general. A donde vaya habrá un cordobés más”.

“De estos 3 años me quedo con el ascenso, fue una sorpresa y luego empezamos en una categoría en la que no sabíamos ni donde estábamos”

De esas tres temporadas “me quedo con el día del ascenso. Al final fue el logro que más nos aportó, algo inolvidable y que quedará para la historia. Fue una sorpresa y luego empezamos en una categoría en la que no sabíamos ni donde estábamos, pero al final logramos mantener la categoría”.

De esa andadura en Primera dos son sus recuerdos imborrables, sin duda “el primer partido contra el Xota”, el que será su nuevo equipo, porque “era nuestro debut, teníamos muchas ganas y además nos quedamos con la victoria. Fue el mejor momento. Luego ganamos en la pista del Levante y rozamos el empate ante Inter”.

Precisamente ante los madrileños vivió el otro momento especial. “Ricardinho siempre fue mi ídolo, el que más me llamó la atención y al que siempre quería ver. Recuerdo el momento en el que coincidimos en el túnel de vestuarios de Vista Alegre, cuando estás ahí al lado de él casi ni te lo crees, estaba a mi derecha, no podía parar de mirarlo después de verlo tantas veces por televisión. Fue como un logro personal”.

César Velasco conduciendo el balón ante Ricardinho, la imagen que mantiene en su whatsapp

César Velasco conduciendo el balón ante Ricardinho, la imagen que mantiene en su whatsapp. Autor: J.L. Solís

Aquel fue el primero de los muchos llenos que registró el Palacio de Vista Alegre, que en cada jornada fue “una locura poder jugar con tanta gente. Pocos pabellones se ven llenos y es un apoyo grandísimo que se nota mucho en la pista”, subrayó César.

De toda esa andadura como blanquiverde de continuo aprendizaje “tengo mucho que agradecerle a Maca”, porque “con 19 años fue quien apostó por mí sin ser nadie, se lo jugaba a una carta y salió bien. Quien soy hoy es por él”, porque sin duda “lo que más mejoré fue tácticamente”, dado que “las cualidades técnicas son innatas de cada jugador”.

Como casi todos los que acaban en el mundo del fútbol sala “empecé jugando al fútbol en mi pueblo. Estuve hasta infantiles en el Egabrense y luego de cadetes a juvenil en el Séneca. Luego en verano siempre jugaba al fútbol sala en la calle y de sénior de primer año fiché por aquel Lucena que jugó la Copa del Rey”, recordó el ala egabrense que no ha llevado mal el confinamiento estudiando el segundo grado de Técnico Superior de Deportes y “pasando mucho tiempo con mi familia”, ya que antes vivía en la capital en un piso junto al japonés Shimizu, Koseki y Dani Fernández. Su futuro será bien distinto, porque será la primera vez que salga de Córdoba para vivir toda una experiencia en Pamplona.

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