El fuego cruzado entre Federación y Asobal con un pontano de por medio

Francis Pérez presidía en funciones la asociación de clubes hasta la dimisión en bloque del pasado lunes de la Comisión Delegada, que puso sobre la mesa la disolución de la institución que agrupa a los equipos profesionales

Francis Pérez, a la derecha, junto a Juan Perales, uno de los fundadores del club de Puente Genil, y Mariano Jiménez.

Francis Pérez, a la derecha, junto a Juan Perales, uno de los fundadores del club de Puente Genil, y Mariano Jiménez. Autora: Estefanía Hernández.

Este pasado miércoles debió celebrarse la primera jornada de la Liga Sacyr Asobal. Sin embargo, ésta fue suspendida desde el Comité de Competición de la Federación Española de balonmano en plena celebración de la Asamblea General de la Asobal, lo que llevó a escribir un nuevo capítulo de la guerra abierta entre las dos instituciones del balonmano español. La misma que provocó la pasada semana la dimisión de Adolfo Aragonés, presidente de la Asociación de Clubes de Balonmano (Asobal).

Esa circunstancia dejó al pontano Francis Pérez como presidente en funciones de la misma, dada su condición de vicepresidente económico desde 2015. De manera que lo que podía ser todo un orgullo, que el presidente de la Asobal fuera de Puente Genil, situó a Pérez en una situación comprometida en mitad de un fuego cruzado frente a Francisco Blázquez, el máximo mandatario de la Española.

Muchos amantes del balonmano se preguntarán cuál es el problema que lleva al enfrentamiento entre el propio balonmano, y éste no es otro que la composición de los miembros de la Comisión Delegada de la Asobal, más que su presidente. Después de mucho tiempo los llamados grandes del balonmano nacional dejaron de tener un representante en ésta con la excepción del Ademar de León, de ahí que Barcelona y Logroño escenificaran su salida del organismo.

Curiosamente desde que no están Barça, Logroño y Granollers, la Asobal está saneada e incluso cada año genera superávit en sus balances. Pese a ello, el acoso y derribo desde la Federación fue continuo, todo enmarcado por las ansias de poder. Con Francis Pérez al frente de las funciones económicas hubo más transparencia que nunca, con aumento de patrocinadores y la visualización a través de las cadenas de televisión.

Pese a ello desde la Asobal se toman como continuos los intentos de desestabilización por parte de Blázquez, el penúltimo de ellos su propuesta de un formato de competición de dos grupos, lo que hubiera supuesto perder unos 250.000 euros de ingresos para la Asobal. Sin embargo, de esa forma logró la salida del Barça, porque esa división reducía sus compromisos nacionales y le otorgaría más tiempo de cara a la Champions League. Con todo, David Barrufet declaró hace unas semanas que la dimisión de Aragonés haría volver al club culé, algo que está por ver.

Pero la realidad es que una Comisión Delegada de Asobal formada por un representante de Valladolid, Cuenca, Sinfín de Cantabria, Ademar de León y el citado vicepresidente del Ángel Ximénez de Puente Genil ha llevado a la actual situación. De entrada, la competición está pospuesta hasta el miércoles 9 de septiembre a la espera de un protocolo de Sanidad firme, y de trasfondo queda la celebración de una Asamblea Extraordinaria de los clubes para votar su disolución, aunque para ello al menos diez de sus dieciséis componentes tendrían que votar favorablemente a una decisión que más bien parece un órdago contra la Federación para salir reforzados.

Habrá que darle tiempo al tiempo para asistir al siguiente capítulo, pero por el bien del balonmano y su imagen, denostada esta semana, deberían llegar pronto a un consenso y un trabajo en común.

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