González se va haciendo un favor “adelantando la firma” de la venta

El aún máximo accionista dijo que su salida "no se retrasó" porque la rúbrica de la escritura "estaba prevista para el día 22 de enero" | “El Córdoba que cogí y el que dejo no se parecen en nada” y así es: va camino de Segunda B a 7 puntos de la salvación

Carlos González en las dependencias de El Arcángel.

Carlos González en las dependencias de El Arcángel.

Carlos González se irá como vino: mintiendo. Desde el primer día en el que dijo que no venía a hacer negocio en Córdoba, hasta el penúltimo, cuando hoy dijo en Radio Marca Córdoba que “mi balance es fantástico”. “Cuando llegué el club no era nadie a nivel futbolístico, estaba quebrado y tenía una masa social muy pequeña. Lo dejamos como un equipo grande de Segunda, con una masa social que tienen muy pocos equipos y con una deuda a cero”.

De nuevo, a costa de repetirla mil veces, una mentira la convierte en verdad para los neófitos, dado que el club nunca estuvo en quiebra técnica, tanto que los administradores judiciales afirmaron que el Concurso de Acreedores que facilitó la llegada de González fue un “concursillo” por la escasa cifra de su deuda, que ascendía a 8,5 millones de euros y no 12 como repite una y otra vez González, metiendo como deuda los contratos de jugadores que asumió, como ahora los de Jona, Pinillos o Jaime Romero que tiene que soportar un Jesús León que ya es presidente para la wikipedia.

Asimismo, ni que decir tiene que la deuda no es cero, porque al margen de los pagos del Concurso hasta 2022, a los que tendrá que hacer frente Jesús León, al igual que las indemnizaciones de Luis Carrión y Juan Merino, sin entrar en otras deudas de carácter no deportivo. Y por último, en lo que se refiere a la masa social, su última realidad es la poco más de 4.500 aficionados en El Arcángel, con una media no superior a los 7.000 espectadores de media sobre los supuestos 13.000 abonados de esta campaña, que decreció en número respecto a sus anteriores cinco ejercicios.

Su sentencia resumida encierra su única verdad, porque “el Córdoba que cogí y el que dejo no se parecen en nada”. En efecto, ya que se hizo cargo de un equipo en Segunda A, que acababa de terminar el curso en decimosexta posición, en la última campaña de Prasa con Lucas Alcaraz como entrenador, y lo deja camino de Segunda B a siete puntos de la salvación, con sólo dieciséis en su haber, la tercera peor primera vuelta de sus 64 años de historia.

La firma de la escritura que necesita el CSD para dar su OK

Tras pavonearse de forma subjetiva e irreal, González vino a confirmar el comunicado que en la noche del domingo obligó a desmentir a su propio club, porque “mañana a las 12:00 horas está prevista la firma” de la escritura de compraventa y “se hará si está todo correcto, que en principio no debe haber ningún problema”. Fue tras ello cuando incluso pareció hacer un favor al cordobesismo al apuntar que “no se ha retrasado, sino que se ha adelantado”, porque inicialmente “estaba prevista para el 22 de enero”, cuando se celebrará la Junta Extraordinaria de Accionistas.

Carlos González en la Ciudad Deportiva junto a Rafa Berges.

Carlos González en la Ciudad Deportiva junto a Rafa Berges.

Ese día cesará el actual consejo de administración, presidido por su hijo, Alejandro González, y se nombrará el nuevo consejo que presidirá Jesús León, sobre el que comentó que está “muy contento” y opina que “será muy bueno para el club”. González comentó que el empresario montoreño “viene con mucha ilusión”, al margen de ser “cordobés y cordobesista y tener cierta experiencia en el mundo del fútbol al haber sido accionista del Sevilla”, porque lo que “lo va a hacer muy bien”. Y añadió que tiene “una muy buena relación” con León. “Va a reforzar al equipo, porque sí que habría que fortalecer la defensa”, admitió, señalando que “la parte ofensiva y en el centro del campo el equipo está bien”. “Estoy convencido de que lo van a hacer”, apuntó el aún máximo accionista, que aseguró que el equipo aún “está capacitado para lograr la permanencia si consigue ajustar un poco el tema defensivo”.

“Estamos lejos de la salvación, pero no es insalvable”, señaló González, para el que en realidad el club “está para dar un salto, y es una lástima que no pueda ser este año” para referirse así a su aspiración inicial de buscar el ascenso a Primera. Por ello reconoció que el balance de esta temporada es “malo”, porque el Córdoba “no tiene entidad, ni presupuesto ni jugadores para estar en la posición en la que está”, la antepenúltima, por lo que “algo se habrá hecho mal”.

“Creo que esperábamos más de todos los futbolistas, no de uno en concreto”, dijo, para recordar que la pretemporada que se hizo fue “la mejor de la historia”, ya que se ganaron todos los partidos -ocho- y sólo se encajaron tres goles, algo que “no llevó a pensar en esta primera vuelta”.

Su versión de las denuncias de Carrión y Merino

Además, González trató otros temas como el contencioso abierto en torno a la Ciudad Deportiva. “Eso lo estamos resolviendo”, expuso, aunque será León el que lo solucionará con Tremon y no él. Mientras, sobre la relación entre Carrión y el club aseguró que el técnico “no ha denunciado”, otra falsedad, para justificarlo con que “esto tiene unos trámites legales para cobrar las indemnizaciones”. “El acuerdo está y con Luis no hay ningún problema. Ha pasado la Navidad conmigo”, dijo, aunque el catalán lleva desde el 25 de diciembre esperando la rúbrica de un acuerdo que continúa demorándose.

Del que rajó fue de Juan Merino, al apuntar que la labor del gaditano “ha sido muy decepcionante”. “Pensábamos que nos iba a dar más y no ha sido así. De Merino tengo una decepción muy grande en todo. En lo personal me llevo bien, pero no me parece correcto su trato al club y la denuncia tiene muy poco recorrido”, añadió. La realidad es que el gaditano explicó ayer de nuevo a este periódico que pretende llegar a un acuerdo “justo” sin cobrar todo su contrato íntegro.

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