Jesús Escribano: “Estamos en un modelo próximo a agotarse”

Tras una temporada de sensación "muy buena, pero con el mal sabor de boca de no haber podido competir más en la fase de ascenso", el entrenador del Cajasur CBM deja su reflexión: "Hay proyectos abocados a dilapidar grandes cantidades de dinero, cuando otro muy válido, con gente de Córdoba y mucha vinculación a la cantera, se las ve y se las desea para obtener apoyos"

Jesús Escribano en su área técnica en el último duelo en Fátima. Foto: CBM

Jesús Escribano en su área técnica en el último duelo en Fátima. Foto: CBM

La actualidad gozosa en el seno del Córdoba de Balonmano nos ha llevado hasta este viernes para tratar con el entrenador de su primer equipo masculino, Jesús Escribano, la tempoorada que se cerró hace un par de semanas. En su sintesis para Cordobadeporte es claro: “La sensación es muy buena, pero con el mal sabor de boca de no haber podido competir más en la fase de ascenso”

Escribano siempre habla desde la claridad y el realismo. “Una vez más salimos a competir con una limitación importante de recursos y unas condiciones en los viajes difícil, que muchas veces no son las mejores para una categoría como la División de Honor Plata. A pesar de eso, el equipo en febrero ya había logrado su objetivo, mantener la categoría”, comenzó relatando.

Luego, en la fase de ascenso, fue otro cantar. “Ya desde el primer partido hubo muchos problemas de lesiones y de bajas. Nos hubiera gustado competir de otra manera, pero con los mimbres que teníamos era difícil hacer un cesto mejor“, reflexiona. “Ha sido la baja de Alberto Requena, de Pablo, de Nano, de Raúl, alguna de Fernando, problemas laborales de Ángel…en algún partido nos ha costado hacer una convocatoria de doce jugadores sénior. Los objetivos estaban cumplidos y no nos puede llevar a engaño que en la fase no hayamos estado tan brillantes. En ese momento el equipo ya no era el que había conseguido la clasificación. Por suerte hicimos las cosas bien antes y pudimos disfrutar, dando minutos a jugadores que habían gozado de menos protagonismo y a juveniles a los que hay que valorar si nos van a servir de ayuda en temporadas venideras”, arguyó.

Feliz con su grupo

Mención aparte se lleva en su balance “la actitud de los jugadores”. “Estoy encantado con el grupo formado. Llevo dos años o tres diciendo que es difícil mejorarlo, pero se consigue. Por eso cuando vienen dificultades o problemas, o en el día a día se ven esas limitaciones de todo tipo que hay, se va sobrellevando con buen ánimo y en la pista no se nota. El equipo es competitivo al máximo y sabe sobreponerse a todo, como han dado sobradas muestras”, comenta.

“El equipo que empezó la temporada no se parece en nada al que la ha terminado”, insiste. “El primer día de pretemporada perdimos a un jugador que podía haber sido muy importante como Domingo Luis. Luego se sumó el cambio de equipo de Antonio Fernández y la baja de Raúl Pavón. Y luego las lesiones. ¿Podríamos haber quedado en mejor posición? Creo que sí, compitiendo como competimos hasta febrero hubiéramos acabado un poquito más arriba. Pero con el equipo que presentamos en los 4 o 5 últimos partidos de la competición era muy complicado mejorar esos resultados”, incide. “Yo creo que ni por encima ni por debajo; competimos dándolo todo y nos quedamos donde las circunstancias nos situaron. Seguramente con el mismo bloque y mejores circunstancias hubiéramos estado un poco más arriba, pero no se le puede dar más vueltas. Sólo hay que sacar una valoración e intentar no cometer los errores de este año, que en algún caso en realidad es tener menos mala suerte con las lesiones, que fueron casi todas traumáticas, con golpes o torceduras, y son difíciles de evitar”.

Una plata durísima y un futuro con claroscuros

Todo ello llegó en una división que en el balonmano español “es la categoría con diferencia más apretada y competida“. “Con los ascendidos, en Torrelavega en su casa empatamos un partido que teníamos ganado, dos arriba a falta de un minuto, y en Córdoba íbamos ganando al descanso y perdimos tras una segunda parte muy competida; y con Antequera allí perdimos cuando estábamos igualados a falta de diez segundos y aquí empatamos. Fuimos novenos y los dos sudaron sangre para ganarnos. Da una idea de que el nivel es muy parejo”.

Jesús Escribano antes de comenzar el último duelo en Fátima. Foto: CBM

Jesús Escribano antes de comenzar el último duelo en Fátima. Foto: CBM

Y en el mismo sentido, recuerda, “contra Trapagaran, que descendió, se ganó los dos partidos de uno, en encuentros muy complicados, e Ikasa, otro descendido, nos ganó en Córdoba”. “Las diferencias están muy cercanas. Y el año que viene más, porque al bajar cuatro equipos de Asobal el nivel se incrementará muchísimo. Hemos peleado muchos años por estar aquí y ahora hay que aceptar lo igualada que es. Cada fin de semana es una final, no puedes programar o pensar en el rival de dentro de dos porque en cada partido te pueden ganar en tu casa o tú ganar en la de otro. Pero nos gusta estar en una liga tan preja”, expone.

Mirando al porvenir, Jesús no oculta las cosas. “Mientras la cantera siga funcionando el futuro es inmejorable. Llega el mes de mayo y empiezas a ver resultados en campeonatos de Andalucía o de España y siempre estamos ahí. Masculino y femenino ya estamos al máximo nivel. El problema es cuando se llega a la élite, porque los apoyos que recibimos no están en consonancia con los resultados deportivos que obtenemos. Es una pena, pero así se hace difícil pensar en dar un paso más, estamos en un modelo próximo a agotarse”.

Más apoyos

A su juicio, “la política de fichajes es buscar fuera lo que no hay en tu cantera, pero el problema es cuando no tienes capacidad económica para traerte nada que mejore tu plantilla”. “Es una pena cuando luego ves modelos ruinosos de otros deportes con todo el apoyo institucional e incluso mediático. Proyectos abocados a dilapidar grandes cantidades de dinero cuando otro modelo muy válido, con gente de Córdoba y mucha vinculación a la cantera, se las ve y se las desea para obtener apoyos. O conseguimos dar un paso más en cuanto a apoyos económicos o más tarde o más temprano será inviable la División de Honor Plata. Son categorías semiprofesionales y no tenemos presupuestos acordes. Mientras se pueda mantener este bloque de Aitor, Nano, Juanlu, Requena o Fernando Torres se puede pensar en seguir en la categoría, pero cuesta pensar en el relevo generacional de esa gente que va cumpliendo años”, arguye.

Y en lo personal, ese sentir está ahí. “Habrá que sentarse con el club, ver la idea y los mimbres y decidir. A mí me gustaría seguir compitiendo, que no tiene que ser en los mejores puestos. Hay que armar un equipo que pueda pelear en cualquier pista porque tenga el nivel de los jugadores de la categoría. Habrá que sentarse, ver dónde queremos estar y con qué contamos”, acaba.

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