Julio Pineda: “Yo me fui llorando de Córdoba”

"No renovar fue uno de los palos más grandes de mi carrera deportiva", aseguró catorce años después el exdelantero de Camas, después de lograr el gol de la salvación en Anoeta y lograr un año antes el ascenso en Huesca | "Ahora el fútbol cambió mucho y lo hizo por la tecnología", aseguró, para calificar la caída blanquiverde como "un accidente", porque luego "se notó que era de superior categoría, por eso consigue el ascenso sobrado"

Julio Pineda Romero (Camas, Sevilla, 17-07-1972) sólo jugó dos temporada en el Córdoba CF, pero nunca olvidará aquellos dos intensos años, 2006-08, y su protagonismo en las dos últimas jornadas de aquellas campañas. La primera, la del ascenso en Huesca por su participación en el penalti que marcaba Dani, y la segunda por su gol salvador en Anoeta con aquel agónico final de liga en Segunda tras lograr el regreso al fútbol profesional. “Me fui llorando de Córdoba”, recuerda tras catorce años después de que viera frustrada una renovación que se llegó a dar por hecha.

El ariete de Camas comenzó a destacar marcando goles con el Isla Cristina en Preferente. Eso le llevó a fichar por el Recreativo de Huelva en 1.995, para dos años después recalar en el Almería y continuar así su periplo por el fútbol andaluz. La temporada siguiente la jugó en aquel Écija entrenado por Cardeñosa y en el que militaban los cordobeses Copado, Juan Luna Eslava y Rícar. Pineda marcó dieciocho tantos que le valieron su llegada al Xerez CD, el club de su vida, de ahí que en la actualidad esté afincado en tierras jerezanas.

Su debut en Segunda A con el Xerez de Schuster

En Chapín logró su primera ascenso al fútbol profesional, en el que debutaba en la campaña 2001-02 en ese Xerez que entrenaba Bern Schuster y en el que jugaba el actual presidente de la Federación española, Luis Rubiales. Cuarenta partidos y once tantos firmó en su primera año en Segunda A. Dos años después fichaba por el Numancia para ascender a Primera rubricando once goles. Nunca olvidará el 28 de agosto de 2004, fue el día de su premier en la élite ante el Betis (1-1). Dos jornadas después, tras hacer sufrir al Madrid en el Bernabéu (1-0), hacía su único gol en Primera, el que dio el primer triunfo a los sorianos en la máxima categoría ante el Getafe (1-0).

Tras tres temporadas en Soria fue desde donde llegó a Córdoba para sumar su tercer ascenso al fútbol profesional. “Fueron dos años muy buenos para mí. Tuve la suerte de vivir otros ascensos, pero aquel de Huesca lo recuerdo como algo impresionante. Yo no recuerdo ver a tanta gente junto como aquel día en la plaza de Las Tendillas“. “Sigo poniéndome los vídeos y se me pone el vello de punta porque fue increíble”.

“Luego el año de Segunda División, con aquel gol en San Sebastián y el recibimiento que nos hicieron en la estación. Viendo las pancartas que me pusieron en mi nombre… sólo tengo palabras de agradecimiento para el cordobesismo”. De ahí que el fuera “especial el cariño de la gente. Quizás ese gol en San Sebastián marcó y me lo recuerda muchas personas”.

Su no gol en El Alcoraz

De aquella primera temporada 2006-07, en la que marcó nueve goles en 37 partidos, apuntó que el Córdoba era el “equipo favorito no ya para meterse en el play off, sino para ser primero. Pero se nos complicó bastante la clasificación” tras perder los tres partidos finales de la liga regular, “el último en el Puerto de Santa María. A la postre entramos y pasó lo que tenía que pasar. Teníamos un equipazo, con un grupo muy unido en el vestuario, más los futbolistas que con el cuerpo técnico, pero se logró entrar en liguilla”.

Julio Pineda con la bufanda del Córdoba en su cabeza y su hija Eva celebrando el ascenso de Huesca.

Julio Pineda con la bufanda del Córdoba en su cabeza y su hija Eva celebrando el ascenso de Huesca.

De ahí al momento del penalti que él forzó con un extraño remate que acabó en el empate de Huesca en la partido final por el ascenso. “Lo vi en imágenes y el gol tenía que haber entrado. Es verdad que es de rebote, porque yo saltó y el despeje del portero me da a mí en la espalda. Pero el balón entra y el defensa lo saca con la mano ya dentro de la portería. El árbitro debió darlo, de hecho el juez de línea da gol, pero al final pitó penalti. Lo importante es que fue gol, fuese como fuese, y con suspense, de hecho Dani tira el penalti fatal, pero termina entrando”.

El tanto de la permanencia en Anoeta mirando al Cádiz

De vuelta al fútbol profesional, ya con 35 años, Julio Pineda pierde protagonismo con únicamente seis titularidades en veintiún partidos. Pero marcó tres tantos, dos de ellos vitales en la recta final del campeonato. El primero el que dio la victoria ante su Numancia (3-2) y el último por el que siempre será recordado, aquel que adelantaba al Córdoba en Anoeta ante una Real Sociedad que entonces buscaba el regreso a Primera.

“Durante esa semana venía viendo que podía jugar titular. Yo siempre estaba preparado, igual no para ser titular, pero no me pilló de sorpresa. Tenía que aprovecharlo y yo siempre lo daba todo aunque fueran diez minutos. Al final me pusieron titular y respondí con lo mejor que hacía, con trabajo, y eso me dio poder meter un gol”.

Julio Pineda celebrando su gol en Anoeta junto a Rubén Párraga, Ito, Cristian Álvarez y Antonio.

Julio Pineda celebrando su gol en Anoeta junto a Rubén Párraga, Ito, Cristian Álvarez y Antonio. Autor: ABC

“Lo tengo grabado en mi memoria. Recuerdo perfectamente la asistencia de Asen de un centro con la zurda y el escorzo que hago con la cabeza para meterlo. Me puse loco de contento y me fui al banquillo a celebrarlo allí todos juntos”.

Posteriormente llegaría aquella eterna segunda parte, en la que tras la igualada de la Real antes del descanso el empate, por momentos, no aseguraba la permanencia tras los campos que llegaban de otros campos. “Pasamos muchos apuros. En los últimos minutos ya estábamos con los pinganillos en el banquillo y recuerdo cuando pitan el penalti a favor del Cádiz contra el Cádiz. Ese día Dios estaba de nuestra parte”.

La anécdota tras el hundimiento inicial del penalti de Abraham Paz

“Primero nos hundimos cuando escuchamos que había penalti. Yo en el banquillo me comía las uñas y los dedos, todo. Cuando oímos que Abraham Paz lo falla llegó el éxtasis”. Pero antes se vivieron unos minutos de “tensión increíble, por eso se celebró tanto. Salimos corriendo para la agrada de la afición”, subrayó. Más tarde llegaría la anécdota, porque le tocó pasar el control antidóping. “No solía tenía problemas para orinar, pero con la tensión no podía. Me tuve que beber tres cervezas sin alcohol y creo que fue la única vez en mí vida que me las tomé sin alcohol. Cuando llegué al autobús lo celebramos bien”.

La blanquiverde de Julio Pineda manchada de sangre y sudor.

La blanquiverde de Julio Pineda manchada de sangre y sudor.

Posteriormente no llegó la renovación que deseaba. “Me podía haber ido de vacaciones con toda la tranquilidad del mundo, pero me que dos semanas en Córdoba. Unos días me decían que sí, que seguramente se quedarían conmigo. Otras, que había que esperar, que el entrenador -José González- quería otro tipo de delantero”. “Yo contaba con el beneplácito tanto del director deportivo Emilio Vega, del presidente que en paz descanse y toda la afición”. “Recuerdo que iba por la calle y la gente me quería, las muestras de cariño que recibía para quedarme. Yo aceptaba el rol que iba a tener en la plantilla, sólo quería quedarme en un club de élite”. Pero el desenlace no fue el deseado.

“Me llevé un palo grandísimo. Uno de los más grandes de mi carrera deportiva, el no renovar en el Córdoba”, aseveró. Quizás por ese apego a la ciudad decidí no marcharse muy lejos, para jugar el último año de su vida en el Lucena.

Su trayectoria como entrenador

Su etapa de delantero quedó atrás, en un fútbol que “cambió mucho. Yo lo achaco a la tecnología. Antes las pretemporadas eran a tope físicamente, se entrenaba hasta dos y tres veces al día. Tampoco había tantas categorías, que estaban por algo. Ahora el fútbol es de mucha preparación en gimnasio, todos están fuertes. Antes era más difícil llegar a ser futbolistas, ahora hay más oportunidades porque también hay más clubes”.

Entre todos esos cambios se produjo la caída a Segunda RFEF del Córdoba, una dura realidad que calificó como “un accidente”. De hecho luego, por ejemplo viendo el partido de Copa ante el Sevilla, “se notaba que era de superior categoría, por eso consigue el ascenso bastante sobrado”. Para este año en Primera Federación cree que será un equipo “muy a tener en cuenta y seguro que será uno de los favoritos al ascenso a Segunda División”.

En la actualidad, tras colgar la botas en el Lucena del curso 2008-09, Julio Pineda entrena al equipo sénior de los Veteranos del Xerez CD. De hecho acumula algo más de una década en los banquillos, tanto en equipos de base, como de segundo de Juan Pedro Ramos en el Jerez Industrial y el Atlético Sanluqueño. Este sábado se reencontrará con el cordobesismo en Chapín en el séptimo amistoso de los hombres de Germán Crespo. Allí le volverán los imborrables recuerdos que repasó en la entrevista que podéis ver al completo en el vídeo de cabecera.

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