La injusticia no vence al orgullo del Córdoba ante el Real Madrid (1-2)

Los blanquiverdes merecieron ganar a los merengues en un partido en el que Ghilas puso el primero de penalti en el minuto 3 pero Benzema y Bale, también desde los once metros cuando había sido expulsado Cristiano Ronaldo, dieron la vuelta al partido| Florin mandó al larguero la mejor ocasión con empate todavía en el marcador

Por José Luis Pineda

Es el fútbol y es la vida. Los ricos lo son cada vez más y los pobres también. No suele haber lucha sino más bien aceptación, complacencia, y mucha mentira. Estamos todos en el mismo lugar separados por barreras invisibles. En la vida. En el fútbol. Un hotel de cinco estrellas reservado entero para el rico y el pobre cuadrando horarios de autobuses, el rico pagando a un niño noruego todo lo que el pobre podrá repartir en un año entre los suyos. El abismo diferencia al rico y al pobre y la separación es tan grande que se pierde el sentido de la lógica, de ahí el 1-2 final de hoy ante el Real Madrid que sigue sin ganar por más de un gol en El Arcángel, sea viejo o nuevo.

El Real Madrid pisó un campo que les resultó nuevo y debieron quedarse acongojados por el espectacular himno que se cantó y se oyó hasta en Tarifa porque en el minuto tres, Ramos había cometido penalti por manos ante el disparo de Bebé y Ghilas había batido a Casillas para poner al Córdoba por delante. Tres minutos y el pobre había puesto bocabajo al rico, vaciándole los bolsillos.

El fútbol no es sólo un juego y un deporte maravilloso, es un lugar donde puede verse que las reglas están para ser rotas cuando no nos son útiles, para demostrar que con poquito, puede conseguirse mucho, que el dinero a veces no es suficiente. No se engañen, dicen que el dinero puede comprarlo todo pero sabemos que hay cosas que no puede conseguir. Los hombres de Djukic salieron con el ya habitual “cuchillo en boca” y plantearon el partido perfecto al archicampeón. La ventaja inicial no sirvió para echar al equipo atrás, sino que dio alas a un planteamiento que oscilaba de atrás adelante. Cuatro arriba para montar las contras y no refugiarse en el pelotazo sino en la salida rápida.

Bebé perdona

En el minuto ocho Bebé pudo hacer el segundo en un contragolpe, y también en el diecisiete. El flamante fichaje blanquiverde fue un avión circulando por la banda derecha pero le falló el tren de aterrizaje. Desbordaba y desbordaba y se le nublaba la vista en la última decisión. Demasiado tarde el centro, demasiado pasado, precipitado el disparo. El Madrid seguía perdido en ese territorio desconocido que le resultaba El Arcángel, no conseguía elaborar jugadas con peligro, no llegaba a las inmediaciones de Juan Carlos.

Cuando se disfruta de un sueño hay que concentrarse muy bien en completarlo porque cualquier cosa puede sacarnos de él. Un despiste en un córner deja un balón muerto a Benzema que fusila la red y pone el empate en el choque y, de alguna forma, sacude a la ciudad entera del ensoñamiento que estaba viviendo. El Madrid, sin nada, acababa de llegar al partido. En el primer despiste ejecutó y quiso empezar de nuevo pero lo cierto es que el Córdoba volvió a centrarse en su idea y el gol no llegó a afectarle. Mismo concepto, misma practicidad. Seriedad atrás y lanzarse rápido arriba hasta que el árbitro decretó el entretiempo.

En la reanudación los locales salieron a por más, no fue un equipo timorato que se conformase con el punto que podía sonar a utopía. No tal. Salió atacándole al todopoderoso Real Madrid, que parecía cansado de sí mismo, consciente de que no necesita mucho para poder ganar los partidos. En el minuto cincuenta y cinco Cartabia tuvo el segundo en un balón que buscaba la escuadra pero que el efecto terminó sacándolo de la trayectoria. Acto seguido, Bebé agarró la pelota en campo propio y fue driblando rivales hasta entrar en el área, allí, con la zurda, con la jugada de todos los tiempos colgada de su espada, se le nubló la vista y disparó mansito a las manos de Casillas desperdiciando el que hubiera sido el gol de la Liga.

El campeón de Europa estaba sometido por un Córdoba que se mostraba como un equipo imponente: solidario en defensa, certero en las ayudas, sin fisuras, con un Rossi que aparecía aquí y allí, robando, distribuyendo sin error, y con cuatro tipos arriba que percutían continuamente la defensa del Madrid. Ghilas y Edimar por izquierda, Bebé y Cartabia por derecha y Florin, la punta de lanza que convertía el partido en una pesadilla para los centrales del Madrid.

En el minuto sesenta y ocho pudo estar el éxtasis, el sueño completo que se había buscado sin denuedo. Florin, fiel a su estilo guerrillero, presionó a Varane forzando su error y de repente se vio solo ante Casillas, al que trató de batir con una vaselina que terminó estrellándose en el larguero. Ahí estuvo todo, en esa jugada que pareció detener el tiempo, con miles de ojos tratando de adivinar donde iba a caer esa pelota con el rumano vencido, con los brazos caídos, esperando que por una vez cayese dentro y se rompieran las reglas.

Ronaldo, a la calle

El Real no podía con sus botas y prueba de ello fue la jugada en la que Ronaldo propinó un puñetazo a Crespo que pasó inadvertido para Hernández Hernández. No tuvo bastante el balón de oro que en la siguiente jugada agredió a Edimar con una patada sin pelota de por medio y un manotazo en la cara. En esta ocasión el canario lo mandó a la caseta con roja directa y el astro portugués tuvo un gesto ordinario con el público de El Arcángel limpiándose el escudo del mundialito de su camiseta.

Cristiano Ronaldo en la acción de su expulsión entre Edimar y Crespo.

Cristiano Ronaldo en la acción de su expulsión entre Edimar y Crespo.

Todo parecía a favor del Córdoba al que ya por méritos el empate resultaba injusto pero el dinero no entiende de merecimientos. En el lanzamiento de una falta por parte de Bale, Fede Cartabia, en la barrera, abrió el brazo cometiendo un penalti absurdo. Segunda amarilla y a la caseta. El galés no desaprovechó el regalo y puso por delante al Madrid, que demostró que el abismo es tal que paga con la injusticia a los modestos. Sin merecer, sin siquiera hacer, casi sin querer, el Madrid se llevaba el partido.

Pudo haber justicia en la jugada de Andone pero el balón quedó colgado de un larguero para despertar a todos de un sueño y decirles que la vida no es tal, la vida es pesadilla. Durante todo el partido pudo ser y después no fue. Queda una imagen extraordinaria, un equipo que parece otro, una plantilla unida, una idea compacta, una ejecución excelsa, queda un Arángel que disipó todas las dudas, que demostró que así, ni este equipo ni esta ciudad serán los mismos cuando pase el tiempo. Queda la convicción de que así, de la forma en que el Córdoba compitió hoy, se perderá esta batalla, pero se ganará la guerra. El Madrid regala injusticia con su victoria, ganó el partido, pero no consiguió vencer el orgullo de un equipo y una gente que, más allá de lo que diga el resultado, aun habiendo perdido, ganaron.

FICHA TÉCNICA

1.– CÓRDOBA CF: Juan Carlos; Gunino, Crespo, Pantic, Edimar; Rossi, Deivid, Fede Cartabia, Bebé; Ghilas y Florin (Fede Vico, m. 79).

2.– REAL MADRID CF: Casillas; Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo (Coentrao, m. 72); Kroos, James (Jesé, m. 79), Khedira (Illarramendi, m. 63); Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo.

ÁRBITRO: Hernández Hernández (Comité de Las Palmas). Expulsó por roja directa a Cristiano Ronaldo (m. 82) y por doble amarilla a Fede Cartabia (m. 87), y amonestó a los visitantes Ramos (m. 2), Khedira (m. 63) y Carvajal (m. 74) y a los locales Rossi (m. 57) y Cartabia (m. 60).

GOLES: 1-0, m. 3: Ghilas, de penalti. 1-1, m. 27: Benzema. 1-2, m. 89: Bale, de penalti.

INCIDENCIAS: Partido disputado en El Arcángel con un impresionante lleno con cartel de no hay billetes (21.822 espectadores) y terreno de juego en perfectas condiciones, aunque para los merengues no tanto. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Don Francisco Calzado Ferrer “Litri”.

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