La jungla de los agentes instalada en El Arcángel

Joaquín Vigueras, el mejor ejemplo de un submundo donde camparon los representantes de futbolistas en los últimos seis años con la complacencia de González y Oliver, que no de Luna Eslava, Emilio Vega y ahora de un Berges que les cierra el grifo

Rafa Berges hablando por su movil en la grada de El Arcángel.

Rafa Berges hablando por su movil en la grada de El Arcángel.

El mundo del fútbol siempre ha estado vinculado al de los agentes de los futbolistas. Muchos de ellos han sido a veces hasta casi más protagonistas que los actores principales, y vale como mejor ejemplo Jorge Mendes, el representante de Cristiano. Tradicionalmente muchos de ellos han manejado prácticamente clubes de manera habitual, como por ejemplo los hermano Quilón en el Atlético de Madrid.

Valga esa introducción para llegar al Córdoba CF, donde fueron muchos los personajes que camparon en lo que va de siglo. Hubo una época en la que Rafita era el líder, un reinado que se le acabó poco después del adiós de Alcaraz, y aunque siguió algo con González, pronto lo descartaría éste para sus negocietes. Entonces apareció al principio de su era Candi, que venía del mundo de la representación como paniaguado del onubense Emilio de la Riva. Éste, un profesional serio, pronto se deshizo del personaje, al que entonces le tocó atar en corto a Juan Luna Eslava como primer director deportivo del innombrable.

De Teo Lázaro a Carlos Bucero

Con Candi ya como asesor de la presidencia, el cargo eufemístico de un pululador, empezaron a dejarse caer por El Arcángel nuevos nombres como los de Teo Lázaro, que llegó con Borja García (el único que realmente valió), y Carlos Bucerolos primeros agentes de cabecera de González. El segundo aún más por los vínculos con el citado Mendes, algo que suponía un aval de prestigio para el mandatario. Así empezaron los primeros trasvases de futbolistas al club que, en general con la excepción de Borja, no pasaron precisamente a su historia, casos de Taira o el propio Bebé, ya en Primera.

Como con todos González acabaría fagocitándolos y hasta con denuncias de por medio, así que pronto les buscó sustituto y le dio el testigo a Salvador Sánchez. Aquel agente que volvió loco a Fede Vico e intentó traer al ya ‘cojo’ José Enrique (ex Liverpool), su hermano, lo que provocó la ruptura del entonces máximo accionista con José Luis Oltra y Emilio Vega, que se negaron a permitir tal atrocidad. También provocó que Deivid lo dejara como agente ante los tejemanejes que se traía con la propiedad.

Berges regresando a su despacho en las oficinas de El Arcángel.

Berges regresando a su despacho en las oficinas de El Arcángel.

Y entre tanto negociete desembarcó Joaquín Vigueras, el auténtico forjador de la actual jungla que los agentes tejieron en el Córdoba. Sus primeras andanzas fueron con Pinillos, que llegó sin hacer ruido al filial, para luego, con sus idas y venidas al fútbol inglés, ir poco a poco introduciéndose en el mundillo de González a través de Quique Pina, su auténtico valedor. Mítica es aquella imagen del tinerfeño en la Feria de Sevilla con el que fue presidente del Ciudad de Murcia y manejador del Granada 74. Así hasta que llegó al primer equipo de la capital nazarí, que dejó para trasladar sus operaciones a Cádiz y hasta pasar por el trullo.

El mundo Vigueras

Eso sí, el que tejía su propia telaraña sobre El Arcángel era Vigueras. Con Emilio Vega eliminado para que no velara por los intereses del club, fue el verano pasado cuando el murciano trajo de una tacada de nuevo a Pinillos, y luego pagando traspasos a Jaime Romero, Jona y Josema, más Sergi Guardiola en el paquete de éste último (curiosidades del fútbol). De aquellas operaciones mucho dinero se quedó por el camino. Así está la entidad blanquiverde, reventada por dentro porque durante muchos años los agentes camparon a sus anchas por la zona noble del club.

Todo eso lo ve ahora desde su despacho Rafa Berges, como las variables o diferencias económicas que había entre muchos jugadores ofrecidos a Oliver, que iban a venir al Córdoba, y  los precios a la baja a que se cotizan desde la llegada del cordobés a la dirección deportiva. El mejor ejemplo podría ser el del zurdo Carlos Pomares, que de estar pactado su fichaje al final acabó, curiosamente, en el Extremadura. O Jairo Izquierdo, al que también representa Vigueras, que de recalar en la casa blanquiverde acabó traspasado por los de Almendralejo al Girona para jugar cedido casualmente en el Cádiz de Pina con Vigueras de ‘mamporrero’.

Ahora el grifo se cerró, de ahí que la última operación del murciano a las orillas del Guadalquivir fuese la de Sergi Guardiola al Getafe, para la que contó con Oliver como guía, dado que a Vigueras nunca se le hubiera ocurrido cederlo al Getafe. El navarro fue quien le descubrió cuál era el negocio que ahora mismo tiene bloqueado económicamente al Córdoba.

Así que queda mucho por restañar, así como lastre que soltar, como sin ir más lejos Esteve Monterde, otro y con emolumentos exagerados ahora mismo para lo demostrado de la interminable lista de Vigueras, que también llevaba a Francisco. Una historia interminable, por lo que toca ir paso a paso y con cautela para seguir eliminando parásitos que siguen anidando en El Arcángel.

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