“La situación del año en Tercera era más complicada, pero los chavales queríamos jugar en el Córdoba”

Antonio Valentín evoca la campaña 1984-85, la de su debut como blanquiverde, que acabó con el gol que certificó el ascenso en Valdepeñas: “Fueron coches, trenes, autocares, dos horas antes estaba el campo lleno” | “En el Córdoba hubo demasiados cambios en los últimos años e institucionalmente nunca ha habido estabilidad”, lamenta | “El club siempre se surtió de su cantera, aunque ahora hay mucha parafernalia”

En Cordobadeporte llevamos unas semanas recordando con sus protagonistas la temporada 1984-85, la única, ya dentro del fútbol más reciente, que ha vivido en la cuarta categoría nacional, entonces la Tercera División, buscando la referencia de lo que puede ser ahora jugar en la Segunda RFEF. Un serial que arrancó a mediados de mayo con el testimonio de Juan Luna Eslava, al que siguieron los de Rafael Ruiz ‘Coco’ y Ricardo Pozo Gálvez ‘Rícar’. Este sábado traemos una entrevista, larga pero de auténtico cordobesismo en vena y al borde de la emoción en varios momentos con Valentín.

Antonio Valentín Casanova (Córdoba, 25 de abril de 1965) debutó esa campaña en el primer equipo llegando desde el Córdoba amateur, y acabó marcando el gol que ratificó el ascenso en Valdepeñas. Para él la gran diferencia era que entonces los jóvenes llegaban con un único deseo, y lo ejemplifica con su caso personal. “Recuerdo que el presidente Rafael Campanero llegó y me dijo, tras debutar: “En cuanto juegues unos cuantos partidos más, veremos si te damos ya una cantidad de dinero”. Y le dije: “Rafael, yo sólo quiero jugar en el Córdoba CF”.

No sé si, antes de sumergirnos en el pasado, preguntarle cómo ha vivido la caída del Córdoba a la Segunda RFEF, cuarta categoría nacional.

Ha sido un año complicado en todo el mundo, con la tema de la pandemia, tanto como para que el fútbol fuera diferente y hubiera que llevarlo de manera distinta a como siempre se ha llevado. En el Córdoba ha habido demasiados cambios en los últimos años e institucionalmente nunca ha habido estabilidad. En un club es fundamental una estabilidad a largo plazo y deportivamente da pena que hace sólo seis años estuviéramos en Primera División, en la élite. Se podría haber establecido una base fuerte, para si no se podía estar en Primera vivir en Segunda los máximos años posibles y siendo un equipo potente y competitivo, con la idea de dar el salto. Y su vez trabajar la cantera. Yo soy hombre de cantera y es algo fundamental, porque el Córdoba siempre se ha surtido de jugadores de Córdoba en su mayoría. Con gente de fuera, pero más de la mitad futbolistas de aquí, aunque luego se hayan podido marchar.

¿Ha cambiado el sentimiento de arraigo que había antes también?

Sí. Mi ilusión era jugar en el Córdoba CF, porque soy de Córdoba y del Córdoba. De pequeño iba con mi padre, que era socio, y veía a cualquier futbolista en la grada y era una referencia. Hay que hacerles ver y transmitirles a los niños el sentimiento de jugar en el Córdoba. Aunque la vida y el fútbol hayan cambiado mucho y ahora hay mucha gente de por medio, y cada cual tire a donde más interese. Pero hay un trabajo a largo plazo por hacer, que puede ser clave. El Córdoba tiene que sacar futbolistas que quieran jugar en el Córdoba, que sean cordobesistas aunque luego profesionalmente todos queramos progresar. Es el primer paso, aunque estemos un poco más abajo, o donde nos pertenezca. Pero tenemos ciudad, afición y estadio, y se me pone el vello de punta, para conseguir ese objetivo. Aunque no sea de un día para otro, la fortaleza de una unión entre afición, directiva y jugadores haría crecer a la ciudad.

“ Perico Campos, Vinuesa, Luna Toledano, Mansilla o Pepín nos arroparon a los Luna Eslava, Rícar o yo mismo y fuimos una familia ”

Entrando en materia, ¿ve paralelismo entre esta situación y la temporada en Tercera de la 1984-85? Porque ahora existían recursos económicos, aunque llegaran desde Baréin, y entonces sobre el club sobrevolaba incluso la desaparición.

El fútbol cambió mucho de esa época hasta ahora. Entonces el equipo venía de dos años descendiendo, de Segunda A a Segunda B y luego a Tercera División. Había muchos problemas económicos y menos posibilidades y medios. Quizá era una situación más complicada, porque el dinero en principio siempre te permite solvencia y estabilidad, aunque entonces había muchas ganas en los chavales del amateur o del juvenil en jugar en el Córdoba CF. Estaba Luna Eslava, Rícar o yo mismo, con ese empuje, pero fue tan importante la base que había de jugadores veteranos que llevaba muchos años jugando en el Córdoba, incluso en Segunda División: Perico Campos, Vinuesa, López Colodrero o Luna Toledano. Además vino Mansilla, vino Pepín y López Murga, al que ya todos consideramos de Córdoba. Más Luis Martínez o Coco. Y esos veteranos a mí personalmente y a los chavales que llegamos del filial nos ayudaron de tal manera como para formar una familia. Una liga siempre es muy larga y hay problemillas, pero éramos un grupo humano muy bueno. Esos jugadores también habían debutado en su momento y habían hecho un Córdoba fuerte. Fue clave en una categoría muy complicada y con pocos medios.

Ha comentado lo de ese deseo de jugar en el Córdoba, que bastaba prácticamente para motivarse.

Totalmente. Recuerdo que el presidente Rafael Campanero llegó y me dijo: “En cuanto juegues unos cuantos partidos más, veremos si te damos ya una cantidad de dinero”. Y le dije: “Rafael, yo sólo quiero jugar en el Córdoba CF”. Al final jugué toda la temporada y ni pedí más ni menos, me dio lo que consideró conveniente. Luego, como profesional, ya sí tuve que negociar un contrato. Pero entonces sólo queríamos lograr un ascenso muy difícil, donde en el play-off tuvimos que jugar contra el filial del Valencia, un equipazo, al que remontamos 2-0 tras perder 1-0 allí en Mestalla, y luego ganar al Valdepeñas. Que había que ganarle. Y todo ello con un sentimiento de unión entre afición, equipo y hasta prensa, que es muy importante, porque el beneficio es colectivo. Ese compañerismo llevó a una amistad que seguimos manteniendo en general la mayoría, y recordamos cómo contribuimos a ayudar entonces al Córdoba CF.

Entonces se vivió una situación no usual, competir con equipos de la provincia, como Rute, Palma del Río o Pozoblanco. ¿Cómo era aquello?

Eran partidos de rivalidad provincial, pero es que en esos equipos había futbolistas que habían jugado de manera profesional: Manolín Cuesta, Miguel Claus, Paco Varo, otro Pedro Campos, que jugaba de extremo…En el Pozoblanco había jugadores inmensos y eran buenos equipos. No es lo de ahora, sino conjuntos difíciles de batir. Nosotros éramos el equipo grande, pero ojo, que acabamos segundos tras el Betis Deportivo, que habían sido campeones de España juveniles y de los que muchos llegaron al primer equipo y serían compañeros míos. Íbamos a esos pueblos y nos costaba, con campos que no son los de ahora. Y con la obligación de ganar, que esa presión no es fácil. Tuvimos nuestros altibajos, pero en general mantuvimos una regularidad gracias a la unión que comentaba antes. Esos veteranos nos arropaban tanto que los sentimos como nuestros padres. Me ayudaron mucho a ser quien soy (se emociona al hablar).

A diferencia de otros jugadores, usted se hizo sitio desde el segundo equipo. Tengo que su primer partido es en la jornada 4 un…

(Interrumpe) 23 de septiembre de 1984, Córdoba 2; Chiclana 1.

No se le ha olvidado, claro. ¿Qué recuerda?

Yo venía de estar en el juvenil y paso al amateur con Pepe Escalante, una pieza clave porque nos enseñó mucho en conceptos futbolísticos y en cómo llegar a ser profesionales del fútbol. En primer año de amateur quedo máximo goleador junto a Antonio Hospital, pese a que nunca lo fui en exceso y a que los dos últimos meses no pude jugar porque una entrada en Palma del Río me rompió los ligamentos. De hecho, para la temporada ya de Tercera pasaron compañeros como Luna Eslava, Rícar o Juanito Morales. Yo no pasé porque estaba en recuperación, que, fíjate, tenía que hacerla en mi casa, con una mesa y una talega de pan echando peso a un lado u otro, porque no había medios. Por eso empecé la temporada en el amateur, pero al tercer partido se lesionó Mariano Mansilla en Rota. Y el jueves, antes de jugar con el Chiclana, me llama Iosu Ortuondo al vestuario y me dice que iba a entrenar y a jugar con el primer equipo.

“ El primer día que entrené con el Córdoba me dieron un pantalón tan grande que tuve que pedirle al Queco, mi compañero en el amateur, que me lo cambiara ”

Su gran sueño entonces…

Buah, no te puedes ni imaginar. Lo más grande. Recuerdo una anécdota de esos días, y es que me dieron unos pantalones muy grandes y le tuve que decir a Queco, el cantante, que era compañero mío en el amateur, que me los cambiara para el partidillo de entrenamiento (risas). Tenía 19 años y era un cambio muy brusco. Jugué titular e hice un partido aceptable, donde tuve la ocasión de marcar pero di dos palos. Desde ahí ya empecé a entrenar con el primer equipo habitualmente, aunque cuando Iosu Ortuondo lo creía conveniente jugaba en el amateur. Primero tiraba de mí sólo en casa, porque fuera eran campos complicados y con gente veterano. Curiosamente en Pozoblanco, donde cayó una tormenta grandísima, fue mi primer partido fuera. Y a raíz de ahí ya pasé a ser uno más en la primera plantilla. Y acabó en un ascenso que fue una gran alegría para nosotros y para una ciudad que entonces vivía el fútbol intensamente.

Dentro de esos partidos, se recuerda mucho el 9-0 al Brenes, que sin embargo acabó en mitad de tabla. Cinco de Mariano Mansilla.

Sí, fui titular, aunque no marqué ningún gol. Yo siempre digo que Mariano ha sido un goleador, pero que cuando metió más fue conmigo en las jugadas (risas). Es uno de los casos que te comenté antes, de jugadores que yo veía en el palco con sus padres cuando yo era pequeño. Tenía a la familia Mansilla detrás y a la Vila delante. Era la hostia, y con el tiempo llegamos a ser compañeros y amigos. Lo que es el fútbol. Volviendo al Brenes, recuerdo que luego tras el 9-0 fuimos allí y perdimos 1-0. Campo pequeñísimo y de tierra. No jugué, pero recuerdo que Ortuondo le decía a Luna Toledano que sacara menos fuerte porque sacaba el balón no del césped, del estadio, que no tenía graderío ni vallas ni nada.

Otro momento especial sería precisamente su primer gol. Fue en la segunda vuelta en San Fernando. 20 de enero de 1985.

Yo no era muy goleador, pero por ejemplo marqué ese día y al partido siguiente con el Rota. Era un jugador de banda, de los que ahora hay menos. Era rápido, desequilibrante, desbordaba y servía al compañero. Ahora se toca mucho más. Antes lo normal era eso, gente como Paco Gento o Amancio, o luego Paco Llorente, para los más jóvenes. Yo aportaba mi granito de arena, como todos. Por ejemplo al Palma del Río aquí le ganamos 7-1 y marqué dos goles.

El equipo acaba bien, con tres victorias y un empate en Moguer, pero llega la fase de ascenso. Y se pierde en Valencia…

Perdimos con un gol de Paco Pepe. Recuerdo salir y ver la grada enorme enfrente de Mestalla, inmenso. Sonaba el himno del Valencia y te sentías futbolista. La madre que me parió. Estábamos a un pasito de ayudar a la ciudad y de que como hoy, se acuerden de ti. Pero es que en el Valencia estaba gente como Giner, Ferrando, Corbalán, Juárez… muchos jugaron en el primer equipo luego. Es que era una final. Sobre todo la vuelta, que teníamos que levantar el resultado. Ganamos 2-0, a un equipo dificilísimo.

¿Pudo ser algo parecido a lo vivido luego en 2007 con Pontevedra y Huesca? Pasada la primera criba, no se podía escapar.

Entre comillas podíamos suponer que el Valdepeñas ya era un rival más factible, pero también tenía buenos jugadores. En Tercera había jugadores que no tenían sitio en Primera o Segunda y acababan allí. Se podía ver fácil, pero también se sabe que España fue campeona del mundo y cuando perdimos ante Suiza nadie lo podía pensar. El tema es que lo de la afición fue bárbaro. Y vino hasta Manolo el del Bombo. El campo estaba lleno y ese día pensaba en la ilusión del niño de salir a jugar desde ese túnel.

“ Un aficionado me dijo hace poco: ‘Ojalá pueda repetir la imagen de cuando hace 36 años saqué a hombros a Antonio Valentín en Valdepeñas’ ”

Pero el ascenso se logra en la vuelta, allí se certifica, y con gol suyo.

Llevábamos un 4-1, un resultado muy bueno, pero había que certificarlo. Y allí, madre mía: coches, trenes, autocares de aficionados…Nosotros estábamos ya un día antes allí, en el Hotel Hidalgo, al lado de Valdepeñas. Y habían puesto en el campo gradas supletorias y dos horas antes ya estaba lleno a reventar. La gente cantando “Córdoba, Córdoba”. Luego el partido fue todo el rato 0-0, hasta que logramos ganar 0-1, que marqué yo el gol. Recuerdo que estaban apretando ellos y me llegó el balón, lo eché en largo y le gané la partida al portero. Lo más fuerte es que me vine como loco corriendo a mi campo, y allí, con todos abrazándonos, sacó el Valdepeñas rápido y estuvieron a punto de empatarnos. De después recuerdo a un aficionado, Fernando, de Corazones Blanquiverdes, ya mi amigo, porque me sacó en volandas. Y el otro día, tras el descenso, me dijo: “Ojalá pueda repetir la imagen de cuando hace 36 años saqué a hombros a Antonio Valentín” (vuelve a emocionarse).

Aunque se logró salir en un año de Tercera, luego se vivió una travesía por el desierto de 14 años. Pero hubo la opción de haber salido a la siguiente temporada, ¿no?

Eso demostró que subir siempre es difícil. Pero es cierto. Ese año siguiente el grupo se mantuvo, salvo López Murga, que estaba aquí en el servicio militar y tuvo que volver al Elche, y yo, que por lo mismo acabé en el Palencia. Jugué en el Grupo Norte y en el Sur el Córdoba se quedó tercero, cerca de los primeros. Y el equipo era el mismo, con el mismo entrenador. Después ya hubo otros equipos, se luchó, pero el fútbol es difícil. Lo bueno es que siempre han estado esos 7.000 u 8.000 socios, que iban de verdad al fútbol, porque ahora muchas veces se va como de fiesta, no se vive igual.

Ha hablado antes de ese sentimiento, de pertenencia quizá, y es curioso que la salida del pozo se da en otro año de estrecheces y muchos cordobeses: Juanito, Clavero, Rafa Navarro, Espejo…

Claro. No tienen que ser todos de Córdoba. Lo que sea para bien, perfecto, pero que mejore lo que tengamos aquí. Y para ello hay que darle pie y posibilidad a la cantera. El niño debe ver viable dar el paso al juvenil, al filial y al primer equipo.

 

(Nos interrumpe para saludar, en el lugar de la entrevista, Manolo Torralbo, histórico delegado de campo cordobesista, y más de 45 años ligado al club, también como entrenador o coordinador de la cantera. “Este hombre sí es el Córdoba. Y un hombre de cantera, con gente como Ramón Tejada o Abelardo, que en paz descanse”, dice Antonio).

 

Lo que te decía, que a igualdad de condiciones debe priorizarse a la gente de aquí. El que quiera jugar en el Córdoba, debe tener su sitio. Y el que no, que se marche, no hay ningún problema. Pero la base es muy importante. Aquí no somos diferentes a otros sitios, sino iguales o hasta mejores. Aquí hay cantera, pero debe lograrse algo que no pasa: el equipo del cordobés debe ser el Córdoba CF. Que lo vean los niños y los padres, sin engañar. Pero para eso también hacen falta buenos dirigentes, que controlen el aspecto económico, y una buena dirección deportiva.

Entramos en la mirada al futuro. ¿Qué consejos daría a todos, jugadores y entorno, en una temporada en la que habrá quizá rivales como el Montijo o el Pulpileño, y en una categoría nueva?

Hace falta humildad y tranquilidad. Hay que saber en la categoría que estamos y ante esos jugadores, sean mejores o peores, nunca sentirnos superiores. En una liga va a haber dificultades y momentos buenos y malos. Mi preocupación es más que no hay ese grupo de veteranos de mi época, que en realidad podían jugar en superior categoría. Y nos unimos unos jóvenes que, a la postre, pudimos llegar arriba, como Luna Eslava, que podría haber jugado en Primera perfectamente, o Rícar. Creo que ahora hay que hacer un equipo competitivo, con futbolistas que tengan claro que fácil no va a ser. Es verdad que en esa categoría debemos tener esa fuerza de club y de ciudad, y luego lograr esa unión. Se puede conseguir, pero lo primero también es ver cómo acaba la temporada la institución, porque no se sabe lo que va a pasar ni con la dirección deportiva. Y aquí hay que ir en la misma dirección, en un año en el que seremos el equipo a batir. No podemos pensar en golear, sino que en el fútbol de hoy cualquier equipo en su campo te puede ganar. Es posible que se consiga en un año, pero si no es así, aunque sea algo negativo, lo que no se puede es tirar todo lo trabajado en el año. Yo estoy convencido de que a la larga el equipo volverá a estar luchando por ascender a Segunda A y luego ahí manteniéndose los máximos años posibles. Y así algún año volver a Primera. Pero valorando lo que tenemos, y no con esa idiosincrasia que se dice del cordobés. Y volver a ver a las estrellas, de hace seis años y de hace tanto tiempo, con el gol de Fermín a Reina, y jugando aquí Iribar, Asensi, Amancio, Sanchís…¿Por qué no volver a conseguirlo?

“ No quise irme haciendo nada por detrás, mi traspaso le dejó al Córdoba unos 33 millones de la época ”

Me deja botando varios temas. Hablaba de Luna Eslava o Rícar, pero para trayectoria la suya, pasando directamente de Segunda B con el Córdoba al Betis.

Sí, estuve cuatro años en el Betis, tres en Primera, porque en uno bajamos a Segunda y luego subimos. A la quinta temporada me fui al Castellón, ya en Segunda. Ahora todo ha cambiado, porque hay jugadores que sin jugar en ningún lado y casi sin saber atarse las botas, hablo en plan broma, tienen representantes y los llevan de aquí para allá. Lo primero sería jugar, demostrar y destacar. Había varios equipos interesados, pero decidí irme al Betis, aunque lo tuve hecho con el Sevilla. Yo me había reunido un jueves en el Sánchez Pizjuán con Luis Cuervas, que en paz descanse, y aunque habíamos hablado antes, no se cerraba. Y días después vino Luis del Sol con Ramón Tejada para irme al Betis. Pero yo no quería hacer nada por detrás del Córdoba, sino por delante para que el club se beneficiara. Jugué mi último partido y ese lunes llegó Martínez Retamero y se firma todo. Fue un traspaso de un jugador de Segunda B a Primera, y con variables y demás se pagaron 33 millones de esa época. Mis padres me inculcaron ser honesto y como biennacido ser agradecido. Buscaba mi bien profesional y deportivo, pero dando opción de beneficiarse al que me había dado la oportunidad.

Y no fue fácil la llegada a Heliópolis…

No. Llegué lesionado y estuve cuatro meses. Fíjate lo que es el deporte, estuve a punto de dejar el fútbol recién firmado. Tuve que operarme en Madrid del muslo, Pedro Guillén. Y otra vez me tocó un momento del debut en el Betis complicado, porque es otro club de muchos vaivenes, aunque ahora haya encontrado una estabilidad económica. Y tras mi etapa allí soy bético. Soy de Córdoba y del Córdoba CF, pero también bético, porque el Betis me trató y me trata fenomenalmente. Juego con sus veteranos y un grupo de aficionados me ha hecho una peña en Sevilla. Y eso es un orgullo.

Cuénteme esa historia.

Pues viene de hace 33 años. Un chaval va por primera vez al fútbol para ver un partido del Betis en Primera, y es un Betis-Valladolid intentando salvarnos y acaba 1-0, ante Fernando y Manolo Hierro, con gol de Antonio Valentín. Hace seis años ese chaval me ve y con otros amigos hace la peña El gol de Valentín. Yo no he ganado ningún Balón de Oro, fui uno de tantos, pero es muy importante el reconocimiento. Con este ejemplo digo que en Córdoba tenemos que valorar a todos esos futbolistas que han jugado en Primera y que deben ser referentes para los niños de cantera. Ser jugador de fútbol es muy difícil, pero con trabajo, ilusión y ayuda de los técnicos pueden jugar al equipo de su tierra.

Y ya que estamos con el Betis y los cambios, ¿qué me dice de la salida de Miguel Valenzuela al año y pico de llegar?

Yo a él no lo conozco. Tengo información de su labor en la cantera del Betis, que sacó a jugadores muy buenos. Porque la realidad es que trabajar la base da sus frutos. Ahora estamos en la Segunda RFEF, y hay que saber dónde estamos, pero luchar desde ahí. Ahora ha pasado que Miguel no continúe y la verdad es que en la temporada no se ha conseguido lo que se quería ni ha sido positiva. Ahora, venga quien venga, se debe hacer un buen equipo. Y ojo, que esto es fácil hablarlo y decirlo desde fuera. Los toros desde la barrera se ven fáciles, pero, siguiendo con ese símil, ésta es una plaza importante. Pero tenemos todo, como la masa social, y hay que unirnos todos, también los medios de comunicación, que son importantísimos. Con críticas para mejorar, que sobre ésas no hay que pensar mal. Lo antes posible debe saberse quién viene, ya que seguirá Infinity desde Baréin, y poco a poco hacer una base. Cada día sin hacer equipo es día perdido. Y cuando empiece todo, ir partido a partido, como dice el Cholo, sumando siempre, porque un empate en un momento determinado puede servir a final de temporada. A veces parece que por el último partido no has ascendido o has descendido, y es que en realidad fue el primero que no ganaste. Hay que ir de frente y si guerras, ni medios-club, ni entrenador-jugadores. Con un camino marcado, si no será muy difícil.

Hablaba antes de momentos para el recuerdo, y hay otro. Usted marca el primer gol del Nuevo Arcángel el 7 de noviembre de 1993.

Venía del Castellón, en Segunda, tras marcar 12 goles en algo más de media temporada, porque al principio no jugaba. Pude haber ido a cualquier equipo de Segunda, incluso algún Primera, pero salió la posibilidad de venir al Córdoba en la época de Rafael Gómez, con un proyecto deportivo y económico fuerte y un estadio nuevo. Di un paso atrás para jugar en Segunda B porque me hacía ilusión poder ascender. Quería sentirme feliz. Pero entonces se quería subir antes de jugar. Había buenos equipos, pero tan rápido era imposible. Había muchos cambios de entrenador y de jugadores, nunca acababan los del principio. En un segundo año nos metimos en play-off, pero nos faltó ese paso. Había posibilidades económicas, y grandes futbolistas, pero las ansias de ganar generaban inestabilidad.

“ Me gustaría trabajar en el fútbol profesional, pero en La Academia de Rícar no me siento menos”

Y la última, ¿qué es de Antonio Valentín en la actualidad?

Yo estuve enrolado en las categorías inferiores con Coco de secretario técnico. Estuve en cadetes y el juvenil de Liga Nacional, con el que ascendimos como campeones. En ese equipo estaba Juanlu Hens, luego traspasado al Valencia. Estuve de segundo entrenador luego con Ortuondo, pero lo echaron, aunque también lo fui con Castro Santos. Era hombre de club, una figura importante, y te sentías en tu casa, aunque estuviera más arriba o más abajo, siempre en beneficio del club, siendo honestos, y no poniendo zancadillas. Cuando Coco salió yo me fui tras cinco temporadas y estuve en el Tenerife, tres temporadas. Era el que hacía los informes para José Luis Oltra, que estaba muy cómodo conmigo con las cuatro ideas que yo le ofrecía. Pero él también salió y vino otra gente. Luego estuve entrenando a equipos de base de Córdoba, hasta que hace cuatro años entré en la escuela de La Academia, de mi amigo Rícar. A mí me encanta entrenar, porque creo que puedo aportar conocimientos a los chavales y conceptos futbolísticos por lo que aprendí.

Es feliz, entonces.

Me siento realizado. Estoy con chicos de 7 u 8 años y no veas la alegría que me llevo cuando, aunque perdamos 10-0, sale una jugada de estrategia con un buen movimiento. Es ver la evolución y la satisfacción de los niños, con una relación magnífica con ellos y los padres. No me fallan nunca, vienen siempre los 12 que tengo. Yo les digo que si me aguantan el primer día ya no hay ningún problema, porque soy como soy y lo vivo mucho. Yo tengo mi carné de entrenador nacional y, no voy a decir lo contrario, me gustaría trabajar en el fútbol profesional y más arriba, pero si no se dan las circunstancias ahora no me siento menos. Voy encantadísimo a entrenar y les entreno como si fuera superior categoría. Intento que los chicos se diviertan, pero que aprendan y tengan una educación y una formación deportiva. Que haya una responsabilidad y un compromiso. Y mira, el otro día fue mi cumpleaños y, sin yo saber nada, ya puedo decir que tengo ese Balón de Oro, porque me lo regalaron, de tamaño real. Lo tengo en mi salón y me reconforta. Si algún día puedo volver al Córdoba, encantadísimo, pero aquí también. Siempre que sea con gente formal y seria, porque es verdad que ahora en el mundo del fútbol hay mucha parafernalia y mucha mentira. Adornamos el árbol o vendemos la moto, pero eso no es, porque el castillo se cae. Hay que ser más directos, guste o no.

Etiquetas

Antonio Valentín | CCF | Córdoba CF | CórdobaCF | entrevista | Segunda RFEF | Tercera División |

Comment List

  • GAUSS53 29 / 05 / 2021 Reply

    la cantera da para varios equipos de primera division,es un aliciente ver a Valentin en esta travesia por el desierto que nos espera

  • Ralfon 29 / 05 / 2021 Reply

    Leyendo esta entrevista me he acordado de que la prensa local y la directiva, asumen que Alberto del Moral tiene que salir ya del Cordoba C.F. a un club de categoria superior.
    El Sr. del Moral a sus ventipocos años no es nadie en el futbol. Ha jugado en 2ºB, y es cierto que lo ha hecho bien, pero no ha sido un figura.
    A su edad hay unas decenas de jugadores destacando en segunda y otras decenas mas en primera división.
    Lo lógico es que este señor se quede a ayudar a salir de un descenso, al que también él ha contribuido.
    Los jugadores del B tienen que crecer el A al menos un par de años, alcanzar un valor en el mercado, y solo entonces, ser traspasados.
    Si en cuanto un jugador de la cantera destaca en quince partidos, ya damos por hecho que tiene que abandonar el Cordoba CF, apañados vamos para que el club se autofinancie.
    O es que nos creemos que los dueños van a poner cada años tres o cuatro millones a fondo perdido para financiar el club?

  • José Luis 30 / 05 / 2021 Reply

    Si ya empezamos dejando irse a Del Moral y a Djetey que han sido lo mejorcito del equipo, apañados vamos, no lo entiendo de verdad, Socio N° 7

Deja una respuesta