Rafael Jaén: “Aprendí más de los niños que ellos de mí, son mi pasión; lo dejo orgulloso”

El eterno presidente del ya extinto Deportivo Córdoba se queda en el adiós de su club con "la labor social" realizada en 54 años, y una frase que un día le dijo unos de su miles de futbolistas: "Presi, si nos enseñaran a perder, perderíamos menos" | "Ahora quiero disfrutar de los recuerdos y aquel inolvidable Trofeo Ciudad de los Califas"

Rafael Jaén gesticula en su adiós durante su entrevista en Las Tendidas.

Rafael Jaén gesticula en su adiós durante su entrevista en Las Tendidas.

El pasado lunes saltaba la noticia, el Deportivo Córdoba desaparecía. Y hablar del Deportivo Córdoba es hacerlo de Rafael Jaén. Su presidente único y señero, el que lo fundó aquel 10 de junio de 1967 para federarlo oficialmente con el nombre de Recreativo Oscus CF. Esta semana que hoy termina, después de 54 años, se despedía en una entrevista con Cordobadeporte. Son muchos recuerdos, pero se queda con una frase que un día le dijo uno de los miles de futbolistas que pasaron por su ya finita cantera, aunque para lo enamorados del fútbol base siempre será infinita. “Presi, si nos enseñaran a perder, perderíamos menos”. Rafael Jaén Carmona (Córdoba, 28 de marzo 1948) se marcha “orgulloso. Aprendí más de los niños que ellos de mí, son mi pasión”, subrayó  en el adiós al club de sus amores. Todo ello en un momento en el que “te tienes que quedar con lo positivo”. “Nació conmigo, y para que lo retire otro lo hago yo”, comentaba en un paseo por su querida plaza de las Tendillas.

¿Con qué se queda de estos 54 años?

Poder decir que aporté algo de mi vida a los niños intentando ayudar a sus padres en la educación. Muchas madres me dijeron que con el fútbol aprendieron a tener una rutina diaria. A ser puntuales con los horarios por los entrenamientos. Para mí los niños son lo más importante, de lo contrario no hubiera merecido la pena.

Una de las muchas generaciones familiares del Deportivo Córdoba.

Una de las muchas generaciones familiares del Deportivo Córdoba.

¿Cree que hay personas no ven lo que hay más allá de que sus hijos hagan deporte de pequeños? 

Es lamentable que esta sociedad no valore la labor social de todos los deportes para los niños. Tenemos a mucho críos quitados de la calle y haciendo educación física, con independencia de que el fin de semana se pierda, gane o empate. Hice todo lo que puede por los niños, y me habré equivocado mil veces.

¿Esa implicación de los clubes va más allá de las victorias y los títulos?

Son muchas alegrías las que recuerdo, pero no me puedo olvidar cuando hace 45 años fichamos a dos chicos de una barriada marginal de Córdoba. Al poco tiempo nos dijeron que dormían en el suelo, y les compramos dos colchones entre todos los que componíamos el club entonces. Eso fue más importante que el ascenso a Liga Nacional, y yo quería ganar todos los domingos.

Rafael Jaén posando en la Plaza de las Tendidas durante la entrevista.

Rafael Jaén posando en la Plaza de las Tendidas durante la entrevista.

Los inicios no debieron ser fáciles a finales de los sesenta.

Hubo año malos al principio, cuando todos los clubes pagábamos alquiler de los campos. En nuestro caso fueron 23 años en El Carmen. Luego hubo muchos entrenamientos en ningún sitio fijo. Pasamos por el cine Fuenseca, el Seminario del Colegio Diocesano, la Aduana, el Puga o San Eulogio. Así hasta el 26 de marzo de 2007 cuando se inauguró la instalación de la Asomadilla.  Ahora tenemos que entregar la llave al IMDECO y su futuro está en el aire porque hay que licitar la entrada de otro club.

¿Alguna vez antes estuvo el club cerca de desaparecer?

Afortunadamente nunca estuvimos al borde de la desaparición. Cuando sobró dinero me lo gasté en mi club y cuando faltó lo puse yo. Yo no viví del club, trabajaba en la Universidad de Córdoba, hasta que me jubilé hace ochos años. Desde entonces cada día me costaba más ir todos los fines semana en la Asomadilla. Tantos antes como hasta ahora me daban la una de la mañana allí.

El azulinegro de la Asomadilla.

El azulinegro de la Asomadilla.

De ese aprendizaje mutuo con los niños tendrá mil anécdotas con los chavales.

Hubo un partido en el que un niño se acercó a la grada en mitad de un partido y le dijo que respetara al árbitro. El chaval se fue aplaudido para el centro campo. La moraleja no es otra que los árbitros más jóvenes están aprendiendo a pitar como su hijos a jugar al fútbol.

Al mencionar a los árbitros es inevitable preguntarle por la gran lacra del fútbol base: la violencia.

Hemos mejorado últimamente mucho. Antes la grada era un problema, ahora es más difícil que haya un altercado porque los clubes están encima y las nuevas normativas federativas. Ahora es distinto, pero en los primeros años, en aquellos campos de tierra había peleas un fin de semana sí y otro también.

Una joven colegiada sortea con dos benjamines el campo de juego ante el inicio del partido.

Una joven colegiada sortea con dos benjamines el campo de juego ante el inicio del partido.

¿Y de los 32 años del Trofeo Ciudad de los Califas qué me dice?

Busquets, Iván De la Peña y Pedrito del Barça. Pardeza, Butragueño, Alfonso, Guti, Cañizares, Martín Vázquez, Balboa y nuestro Antonio Rubio del Real Madrid. Francisco, Choya o Reyes y Francisco del Sevilla, Juan Sánchez del Valencia, Solozábal del Atleti, Juanito (Betis) y Urzáiz del Athletic. Juan Luna Eslava, Valentín, Toril, Toni Muñoz, Paco Jémez, Pinedita, Juan Carlos, Ricar, Berges de los nuestros.  Michel y Asensi vinieron como entrenadores. Fueron muchos los que acabaron jugando en Primera División de los mejores clubes españoles. También pasaron los tres grandes de Portugal, Oporto, Benfica, Sporting de Lisboa, y hasta de Japón vino un año el Yasuf.  El Real Madrid fue el que más veces lo ganó, aquí estaba como en su casa. Desde hace diez años que no se celebra siempre me recuerdan que si volviera a organizar que contara con ellos, no en vano fue el que más veces participó.

¿Por qué dejó de celebrarse?

Pues fue por una cuestión de presupuesto, por no más de cinco o seis mil euros. De todas formas el Trofeo Ciudad de los Califas es inolvidable. Con mucho sacrificio, pero merecía la pena y estoy muy satisfecho. Fuimos de Lucena a El Fontanar, pasando por El Arcángel con más de 5.000 personas viendo partidos de juveniles en agosto.

La Tribuna de El Arcángel llena en la última edición del Torneo Ciudad de los Califas celebrado en 2011.

La Tribuna de El Arcángel llena en la última edición del Torneo Ciudad de los Califas celebrado en 2011.

¿En estas más de cinco décadas cómo fue la relación del club con el Córdoba CF?

No fue mala durante unos pocos años y mala en otros, en función de quien presidía el Córdoba. Siempre se llevaron a futbolistas, pero hubo etapas en los que me lo solicitaban por escrito. Hubo otros personajes que abusaron convenciendo al padre para que fuera el que pidiera la ficha.

Y como el Trofeo Ciudad de los Califas, ahora le llega el final al club ¿No hubo forma de evitarlo?

Ojalá hubiera podido seguir, pero tras la operación del nódulo que tuve hace un mes, era el momento de decir adiós, porque hay que estar muy encima y yo ya no podía. De lo contrario no funciona. La operación pudo influir algo, pero había dos opciones, fusionar o retirarlo. Esto ha cambiado mucho y si no estás siempre presente en la instalación es complicado. Sin una cabeza visible es difícil. Al final la operación fue el finiquito, porque la pandemia fue para todos, hay clubes que están muy mal, pero siguen adelante.

Al fin y al cabo siempre fue un club presidencialista.

Todos los clubes de cantera son presidencialistas, aunque ahora la norma te obliga a formar juntas directivas. Antes era el presidente y los entrenadores.

La sonrisa de Rafael Jaén en la Plaza de las Tendidas.

La sonrisa de Rafael Jaén en la Plaza de las Tendidas.

¿Por qué no hubo acuerdo con CD Ciudad de Córdoba Gaspar Gálvez?

Lo estuvimos viendo durante mes y pico, pero a la postre ninguno de los dos lo tuvo claro. También se habló con los socios que más años llevaban en el club, pero ahí sí se puede echar la culpa a la pandemia, porque no se fiaban. Tras mi dimisión, entre los socios ninguno se presentó tras pensarlo poco. Sólo estuvo sobre la mesa fusión, y mi imagino que no interesó. Se perdió un mes cada uno.  Era hacerse cargo de un club, tanto de cobros como de pagos. Todo se está profesionalizando, pese a que somos clubes deportivos sin ánimo de lucro.

Para finalizar, ¿qué opinión tiene del fútbol base cordobés?

“Ahora mismo no es el momento de hablar de las profundidades del fútbol base. En un par de meses los vemos. Quiero terminar bien, todos los compañeros me llamaron. Manolo Cuesta me dijo que me quiere ver por el Puga”.

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