Cuando el Córdoba cambió su historia: 20 años del ‘Cartagenazo’ con Clavero y Espejo (vídeos)

El lateral comprobó la ''importancia del ascenso'' en Las Tendillas, porque ahora ''no recuerdo ninguna fecha importante de mi carrera, sólo el 30 de junio del 99'' | El delantero, gran puntal del equipo que sacó la blanca y verde del pozo, sincero: ''Nadie lo esperaba, pero estaba para nosotros; metimos dos faltas en la escuadra y durante el año casi ninguna''

Quítense los más veteranos 20 años de encima. Si apenas los cuentan lean y conozcan. Despidan todos por un momento el amargor de haber caído recientemente a donde entonces y disfruten con Cordobadeporte de recordar que hoy, 30 de junio de 2019, se cumple ese aniversario redondo y especial de una de las más bellas páginas de la historia del Córdoba: el ascenso en y ante el Cartagonova que sacaba a los blanquiverdes tras 16 años del pozo de la Segunda B -en medio uno incluso en Tercera-. Con Alfonso Espejo y Rafa Clavero, dos de los héroes de aquel 30-J y ese mítico Cartagenazo -Cordobazo en tierras cartageneras- vamos a repasar ese ascenso y toda una temporada llena de pequeñas grandes historias.

Por ejemplo, Espejo no ha olvidado que estuvo a punto de perderse aquel día mítico, en una temporada en la que sus goles, como los de Loreto, fueron determinantes para el logro, que sin embargo sellaron sendos golazos de Óscar Ventaja y Juan Carlos Ramos. “Yo estaba sancionado para ese partido, me sacaron la quinta amarilla aquí. Pero llegó un fax y pude jugar. Estaba en la habitación con Quero jugando a las cartas y entró el mister para decirme que podía alinearme. Entonces le pedí que tenía que jugar, que llevaba toda la temporada jugando de titular, pero me dijo que ya había dado la alineación y que iba al banquillo”, evoca. Por suerte el destino le sonrió. Salió tras el descanso y vivió desde el césped la gran remontada.

Rafa Clavero, muy joven en aquella época, tuvo que sufrir y achicar agua en esos interminables 30 minutos para conservar ese 1-2 mágico y poder vivir algo que no ha olvidado, y eso que confiesa que apenas recuerda ninguna otra fecha de su larga y exitosa carrera entre Primera y Segunda División. Curiosamente, en la celebración histórica en Las Tendillas, aunque la multitudinaria fue la noche anterior, se recuerdan los cánticos a Loreto y Barajas para que se quedaran, lo que el goleador no podía cumplir por haberse comprometido con el Cádiz. Clavero tampoco estaría al año siguiente porque también había aceptado la oferta de un Mérida entonces en Primera, pero “la gente a mí me conocía menos”, comenta con una sonrisa.

Ambos, uno hoy entrenador de la Escuela AFE en Córdoba y el otro un currante en la empresa de limpieza municipal, son nuestros cicerones en una campaña siempre en los anales y en la memoria de los cordobesistas.

La primera pregunta es la más fácil y directa. ¿Qué sienten 20 años después de un partido que cambió la historia?

Alfonso Espejo: La sensación no se puede olvidar. Cada año se acerca la fecha y lo recuerdas. Fue un año muy complicado, en el que nadie esperaba el objetivo que conseguimos. Fue un grato recuerdo para toda Córdoba. Luego ha habido más ascensos, también significativos y a otras categorías, pero ése, por el tiempo que llevábamos en Segunda B y por lo que pasamos se ha quedado marcado en la historia del club.

Rafa Clavero: Yo lo recuerdo como algo muy natural. Era muy joven y no sabía lo que era un éxito deportivo, lo que pasaba y lo que movía. Lo advertí cuando llegué aquí y vi cómo estaba la ciudad. Me di cuenta de la importancia de ese ascenso esos días después, cuando la gente te lo comentaba. Pero en el partido en sí no. Sentí mucha alegría, porque no nos lo esperábamos, ya que como dice Alfonso estuvimos en una situación muy delicada incluso en el play-off, cuando estábamos últimos y teníamos que ganar los tres partidos. Fue casi sin querer, por así decirlo. Pero es cierto que yo no soy mucho de fechas y casi no recuerdo ninguna de otros momentos deportivos que por suerte he vivido, sólo la del 30 de junio de 1999.

El once de aquella noche mágica de Cartagena 1999

El once de aquella noche mágica de Cartagena 1999

Precisamente quería preguntarles por algo de lo que comentaron de inmediato. Fue un año de impagos, del famoso encierro en El Arcángel…No había dinero cuando antes se había gastado a espuertas.

A. E. : Lo pasamos realmente mal en el tema económico, pero en el campo éramos un equipo. En el vestuario habría diferencias, pero en el césped sabíamos que nos la jugábamos en lo económico y en lo deportivo e íbamos a por todas. Había un gran compromiso de sacar esto hacia delante, por nosotros y por el club. Poco a poco fuimos consiguiendo una clasificación y un objetivo que no esperábamos nadie, aunque en el campo sabíamos lo que queríamos y eso marcó el devenir del fina de temporada.

R. C. : Fue un año muy difícil, sí. Económicamente hubo muchos problemas y fue para la gente de Córdoba. Siempre que hay problemas se usan fórmulas que se rechazan cuando las cosas van bien. Apareció un equipo con mucha gente de aquí, muchos chavales, pero también gente de fuera muy comprometida con la empresa que teníamos. Y pasó eso: éramos un equipo en el campo. Luego es verdad que se tienen que dar otras cosas, porque puede pasar eso y no ascender, o no meterte ni en la fase de ascenso, que nos metimos al final. Pero es verdad que se notó que éramos un equipo que venía de muchos problemas y que no teníamos nada que perder porque lo teníamos todo perdido. Nos dio un plus con respecto a los demás rivales.

Se habla del encierro, algo que por fortuna ya no se lleva entre otras cosas gracias a la labor de AFE. Aunque por ejemplo este año en el Córdoba casi hubiera sido para eso.

R. C. : Afortunadamente ya no pasa. Yo tuve luego otros éxitos deportivos en clubes súper saneados. La gente dice ‘Que no cobren, verás cómo corren’ y eso no es así. Para que las cosas vayan bien, deben ir en todos los aspectos. Aquel año pasó y no se puede contar otra cosa. Ahora la cosa ha mejorado en el fútbol. AFE ha hecho bastante para que el jugador esté protegido y sus derechos se respeten y eso es bueno para el fútbol en general.

Alfonso Espejo y Rafa Clavero en un momento de la entrevista

Alfonso Espejo y Rafa Clavero en un momento de la entrevista

¿Cómo recuerdan aquel día? Porque en realidad no llegaron a dormir en El Arcángel por la irrupción de José María García de por medio.

A. E. : Estábamos allí cenando en El Arcángel. Creo que fue Bodegas Campos el que trajo un catering para comer. Y escuchamos que estaba en la radio José María García hablando con el alcalde, Rafael Merino. Y nos comunicaron que estaba todo arreglado.

R. C. : Creo que hablaban algo de la Vuelta Ciclista, de cómo podía pasar por aquí y que pasara eso en el Córdoba.

A. E. : El caso es que nos dijeron que se arreglaba todo, que el Ayuntamiento se iba a hacer cargo, o al menos ayudar en el aspecto económico. Y dormimos en nuestra casa, aunque ya teníamos los colchones en la entonces Sala VIP que había. Hay fotos de ello.

Hablaremos naturalmente de la noche de Cartagena, pero para que llegara hubo otro partido muy recordado, el de la tarde en Plasencia. Un 0-2, superando la presión de los rivales, que les permitió meterse en el play-off. Una encerrona total.

A. E. : Sabíamos que ese día había que ganar para meterse en la entonces liguilla. Recuerdo que fue muchísima gente de Córdoba, y que a mi padre hasta le pegaron en la grada. Estaba yo calentando y me llega Juan Verdugo y me dice ‘Tu padre tiene problemas en la grada’. Miro al público y veo a mi padre peleándose a puñetazos en la grada. Cogí las botas de aluminio y me fui corriendo para allá, y me dijo mi padre que la afición de Plasencia se estaba metiendo con los cordobeses. Por suerte se controló. Luego en el partido estuvimos siempre muy conscientes de lo que teníamos que hacer y ganamos. Y la verdad es que cuando te metes así te refuerza un poquito para lo que venía. Creo que nos merecíamos estar.

R. C. : Yo lo recuerdo como un partido con mucha tensión antes de salir a jugar. La gente estaba muy callada, como cuando se nota que es un partido importante. Fue competido, pero es que teníamos muy buen equipo, aunque ahora hablemos a toro pasado. La gente que teníamos en el campo y en el banquillo era mejor que el Plasencia, un equipo que me gustaba mucho. Lo que pasa es que tenías que ganar y eso siempre es complicado.

Luego, ya en la liguilla, ocurre la tarde de Ferrol, que para muchos cordobesistas fue el final. Así se vio con la pobre entrada luego en el siguiente partido contra la Cultural.

A. E. : La verdad es que la liguilla en sí la empezamos mal. Hicimos un mal partido en León y tras lo de Ferrol la cosa se puso fea. Pero nos decía Pepe Escalante que ganando los tres partidos que faltaban ascendíamos, que dependíamos de nosotros aunque fuera muy difícil. Fuimos partido a partido y logramos una gesta muy complicada. Pero creíamos que se podía y que había que intentarlo hasta el final. Nadie apostaba por nosotros tras meternos cinco allí y darnos un baño gordo, pero fue posible. Y es que quiero destacar que aunque hubiera mucha gente de Córdoba en el equipo, porque el club no estaba bien y apostaron por nosotros, si no no hubiéramos estado, había un muy buen equipo. Había compromiso y sentimiento, pero un buen equipo y muy buenos jugadores.

Pensativo, Rafa Clavero echando la mirada atrás en La Tendillas

Pensativo, Rafa Clavero echando la mirada atrás en La Tendillas

Un impasse. ¿Por que creen que el Córdoba sólo se acuerda de los cordobeses en los momentos de estrechez, como pasa cíclicamente?

R. C. : No es sólo aquí, pero es verdad que hay equipos que por su propia idiosincracia no dejan que eso ocurra. Me acuerdo de Osasuna. Inviertes en la cantera, tienes una Ciudad Deportiva maravillosa y buenos técnicos y cuentas con que la base de tu equipo va a ser de allí. Luego dependerá de los futbolistas que tengas y las posibilidades de fichar, pero la realidad es que Osasuna también cuando ha estado bien económicamente ha tenido una base de jugadores navarros. Y me parece bien. Cuando se dice aquello de que ‘no hay gente de Córdoba’ yo no lo veo así, pero creo que a igualdad de condiciones hay que apostar por la gente de casa, porque te va a salir más barata y va a sentir más el cordobesismo. No es que el de fuera es malo y el de dentro bueno de por sí. Lo que pasa es que apostar por la cantera supone invertir, tener buenas instalaciones y técnicos y hacer un proyecto a largo plazo, cosa que se ha dicho muchas veces pero que es difícil de hacer, porque es tener en mente que no vas a obtener resultados pero tienes que seguir invirtiendo. Los resultados llegan a largo plazo, no puede ser decir ‘Este año cantera y subo a diez al primer equipo’. Eso no puede ser. Pero si apuestas siempre, tendrás una base de gente de aquí que conocerá mejor el club y la ciudad, cosas que parece que no pero que son importantes. Y la gente de fuera, con todos los derechos, viniendo a sumar y a darte gotas de calidad si no las tienes.

Retomamos. Dos jornadas para el final y hay que ganar dos veces al Cartagonova. ¿Cómo vivieron el primero, con el rival con el champán puesto a enfriar y que sin embargo fue poco menos que arrasado en cuanto a juego, pese a que jugaron muchos no habituales?

A. E. : A ellos el empate ya les valía en El Arcángel y nosotros ya en el túnel vimos que estaban de medio celebración y que jugaban hombres no habituales, reservando a los mejores por si acaso los necesitaban allí si les ganábamos. Pero nosotros nos aislamos de todo, sabíamos que teníamos que ganar y que en el campo había un ambiente magnífico. Si ganábamos ese partido sabíamos que teníamos muchas opciones, aunque fuera difícil. Había que sacarlo sí o sí e hicimos un gran partido, donde fuimos muy superiores.

R. C. : Yo recuerdo que ellos tenían un equipazo también, que además no había perdido en su campo, algo en lo que ya pensábamos en el partido de aquí. Y lo que recuerdo es que nos hicieron muy pocas ocasiones de gol. Hablamos durante la semana que era más importante defender bien que atacar, el míster nos hacía hincapié en eso. Así íbamos a tener nuestras opciones. Yo barro para casa, que era defensa, y me acuerdo perfectamente de que no nos crearon peligro. Luego jugamos muy bien y cuando defiendes bien, si no eres una ruina y nosotros no lo éramos, al final lo haces bien. Es matemático. Recuerdo el subidón cuando terminamos, aunque era muy difícil todavía porque ellos empatando subían. Pero ya habíamos salvado dos y era sólo uno el que teníamos.

El partido que nadie nunca podrá olvidar llega apenas tres días después, pero en medio ocurren muchas cosas. El Cartagonova no da ninguna entrada, la noche previa al partido fue toledana… ¿Cómo lo recuerdan?

A. E. : La noche anterior nos tiraban petardos por la ventana y no podíamos dormir. Ya entonces supimos que el ambiente iba a ser chungo y complicado, pero estábamos muy concentrados, sabedores de lo que nos jugábamos. Y ya habíamos demostrado que podíamos ganar en cualquier campo si nos lo proponíamos. Lo que pasa es que tenían la sartén por el mango porque el empate les valía. El campo estaba lleno dos horas antes y el ambiente era increíble. El tema es que ellos daban por hecho que iban a ascender, y la verdad es que lo tenían bien.

R. C. : Yo no era tan consciente como ellos. Era muy joven, aunque era mi tercera temporada en el Córdoba, una de ellas cedido en el Montilla en Tercera División. Pasé a jugarlo prácticamente todo, pero vivía los partidos de otra forma. Con el tiempo te da pensar más o a jugar de otra manera, pero allí era jugar sin mucha responsabilidad. Y eso a veces es bueno. Yo lo viví como muy importante, con mucha gente allí y curiosamente luego jugué dos años en Cartagena, hice muchas amistades y aún me recuerdan el partido. La gente no se olvida de aquel partido, igual que aquí.

Cuénteme algo más sobre eso.

R. C. : Estuve dos años y en la primera era cuando ascendían los tres primeros. Estuvimos todo el año en los puestos de ascenso, pero lo perdimos por los dos últimos partidos en casa. Y en esos momentos la afición recordaba mucho otros ascensos que se habían perdido. Nosotros lo perdimos con la Real Sociedad, el Hércules y el Levante con dos enfrentamientos directos en los últimos partidos y en casa. Perdimos con el Levante y con el Hércules empatamos, y ganando uno de los dos hubiéramos ascendido a Primera. Y recordaban entonces que habían perdido otro ascenso muy importante por no empatar en casa, el partido nuestro. Lo tenían en la mano, no perdían en casa nunca, iban ganando al descanso…Ellos lo llaman el Cordobazo.

El encuentro no empieza bien en la primera parte, pese a algunas ocasiones, y se van 1-0 perdiendo al descanso.

A. E. : A nosotros nos costó meternos en el partido y ellos empezaron con mucha fuerza, aunque se pusieron por delante con un penalti dudoso de Requena. Pero confiábamos mucho en nosotros y siempre pensamos que hasta el final había que intentarlo. Y lo íbamos a lograr de manera inesperada, con dos faltas desde lejos cuando en todo el año habríamos metido eso, uno o dos. Fue increíble.

R. C. : Se puso muy difícil con el gol. Ellos al principio fueron superiores, porque nosotros durante muchos minutos no llegábamos, no pasábamos del centro del campo. Todo era defender, asustábamos muy poco.

¿Recuerdan algo de la charla en el descanso? Desde fuera parece como si todo hubiera cambiado tras el intermedio.

A. E. : En mi caso es fácil. Íbamos 1-0 y me dijo el mister que calentara, porque iba a entrar, así que estuve en el campo. Luego salí nada más empezar.

R. C. : Yo me acuerdo de que al acabar la charla, y ya en el túnel para salir al campo, estaba el míster allí arengando y animando a la gente. Y dijo: ‘El que crea que no se puede o que es imposible que se quede en el vestuario’. E íbamos 1-0, llegando poco y ellos agobiando. Pero no se quedó nadie.

¿Cómo vieron desde el campo los dos soberbios goles, uno a cada escuadra, de Óscar Ventaja y Ramos?

A. E. : La falta del segundo gol me la hicieron a mí, el defensa ése de la coleta. La verdad es que teníamos buenos tiradores de falta, pero durante la temporada habíamos metido muy pocos. No sé si es que estaba para nosotros que llegaran en ese momento. Además es que Ramos sí que le pegaba, pero Óscar había tirado muy poquitas durante el año. Y fíjate dónde fueron a parar las dos faltas. Además es que nosotros en la liguilla no hicimos fuera ningún buen partido, ni en Cartagena jugamos como lo hacíamos en casa. Pero era una final e incluso sin crear muchas ocasiones claras lo hicimos. Aunque ellos es verdad que apretaban pero sin claridad. Igual si no metemos las faltas no hubiéramos marcado, así que bienvenidas fueron.

R. C. : En la segunda parte, más allá de los goles, sí se vio que a ellos les podía el miedo y la responsabilidad. Hubo un momento en que no daban tres pases ya. Recuerdo mucho ese partido y sobre todos los momentos finales, cuando ellos apretaron y empezaron a meter un centro y otro centro, alentados por el público. Y nosotros metidos en el área. Fueron momentos muy intensos pero muy bonitos vistos ahora, más aún desde el lado bueno. Cuando pitó el árbitro fue una celebración espontánea en el campo, aunque nos tuvimos que ir rápido y ni siquiera nos pudimos quedar a cenar en Cartagena. Tuvimos que irnos a Lorca…

En 1999 aún no estaba el maravilloso himno de Queco, pero ustedes sí que tocaron el cielo en Las Tendillas, al día siguiente.

R. C. : Ahí me di cuenta de lo que habíamos conseguido. Madre mía. Entró el autocar por aquella esquina de la plaza y no cabía más gente allí. Entonces no había autocar descapotable ni nada, era en el que veníamos desde allí. Recuerdo a los jugadores mirando para fuera y el bus que no podía pasar. Fue espectacular, muy chulo.

A. E. : Para mí fue impresionante. Yo venía de ascender el año anterior a Segunda con el Recreativo de Huelva y fue muy bonito, pero lo que vivimos aquí… Y eso que el Recre llevaba también mucho tiempo sin subir y nos costó mucho, pero se vivió de otra forma. Es que nosotros llevábamos 16 años ahí, con varios proyectos económicos importantísimos y no se conseguía, y cuando menos lo pensaba la gente se dio. Córdoba se echó a la calle. Yo iba sentado al lado de Pepe Escalante y eran todo fotos. Fue impresionante.

Se recuerda en la celebración la gente cantando a Loreto que se quedara, y a algún otro como Barajas. ¿Cómo fue aquello?

R. C. : Me acuerdo de que Loreto decía ‘Mañana ya no soy del Córdoba, sino del Cádiz’. Luego allí no le fue bien, al contrario de aquí. Además era un jugador muy carismático y la gente lo quería mucho. A nosotros nos dio mucho ese año. Los dos puntas que teníamos eran incómodos y gustaba tenerlos en su equipo. Lo curioso del caso es que yo también al día siguiente era de otro equipo, porque me fichó el Mérida directamente para jugar en Primera.

Para la gente que le pillara joven, ¿cómo era aquel equipo? ¿Cuáles eran sus puntos fuertes?

A. E. : Teníamos muy claro a lo que jugábamos, con una forma que se ha perdido un poco, el entrar por bandas buscando a dos delanteros que eran muy buenos rematadores (ríe). Jugábamos siempre con dos puntas arriba, algo que ya parece inviable. Luego el equipo trabajaba muy bien como bloque e iba a la presión muy bien, y además teníamos gol. Había gente buena en banda y también gente en el centro del campo que los buscaba. Ya eso se ha perdido, muy pocos equipos lo potencian. Nosotros fuimos de los equipos más goleadores y menos goleados.

R. C. : Aquel partido curiosamente jugó Loreto con Pedro Aguado por detrás, con Rafa Navarro a la derecha y Óscar en la izquierda. Pero yo recuerdo en casa siempre los dos puntas y muchos ejercicios en los entrenamientos de centro, cruce y remate. Teníamos dos delanteros muy buenos y jugadores muy polivalentes, como Rafa Navarro o Pedro Aguado, que hizo un año muy bueno marcando goles porque tenía mucha llegada. Luego defensivamente destacaban Juanito, Soria y Puche. Pero teníamos a Óscar…es que individualmente podría hablar de cada uno. Sin embargo más importante fue que había un bloque que defendía muy bien y que concedía pocas opciones. Y luego tenía gol y llegada. Si eres un equipo agresivo y que luego llega y te la hace, es complicado que la cosa no salga bien. Aunque ojo, que parece que fuéramos el Milan y pasamos una mitad de año que estábamos abajo. La categoría es complicada y esos mismos jugadores no sé si estábamos sextos por la cola.

Precisamente en ese sentido hay que hablar de Pepe Escalante. ¿Qué importancia conceden a su figura, también muy recordada entre la afición?

R. C. : Cuando algo sale bien todo el mundo tiene su parte de mérito. El entrenador tuvo mucho mérito, igual que tiene más responsabilidad cuando las cosas van mal y es al primero al que se mira. Creo que con Perico Campos trabajábamos bien, y él era un muy buen entrenador, pero los resultados no llegaron. En el club hicieron el cambio y pusieron a Pepe, que estaba de segundo. Seguimos trabajando bien, los resultados fueron llegando y al final hubo ese premio. Luego, cuando ya llevas tiempo en el fútbol, sabes que no siempre que trabajas bien llegan los resultados y también al contrario. Ese año se dio un poco todo: todo el mundo estuvo a un nivel muy alto y tuvimos esa pizca de suerte para que salieran.

A. E. : Es lo que dice Rafa. Cada uno tiene su estilo y quizá con Pedro éramos más un equipo más agresivo y de garra, pero la bolita no entraba. Nos metimos en una situación complicada, cerca de la zona baja. Y ese cambio de que se fuera Pedro y se quedara Pepe le fue bien. Con su sistema y su trabajo el equipo empezó a ganar y a confiar en nosotros. Nos vimos con opciones de jugar la liguilla y lo conseguimos, tras estar muchos partidos sin perder. Entramos y pasó lo que pasó.

Oigan, ¿y en estos veinte años han mantenido el contacto entre aquellos héroes del 99?

A. E. : Prácticamente con todos. Nos hemos visto en algún acto y siempre solemos comentarlo porque fue un éxito muy importante. Sin ir más lejos hace poco vino el Zaragoza y bajé a saludar a Loreto, que venía de segundo, y hablamos del tema. Llevaba muchos años sin verlo y me dio un abrazo fuerte porque vivimos los dos momentos muy bonitos.

Aquel logro, visto en perspectiva, ha permitido al club pasar a ser de Segunda, porque en 20 años apenas en dos estuvo en Segunda B. ¿Cómo lo valoran, sabiendo los problemas que hubo además esa temporada?

R. C. : En todos los clubes hay momentos importantes por eso, porque cambian la historia. Desde lo que hubiera pasado si no lo consigues a lo que pasó por conseguirlo. Ese día se consiguió que el Córdoba pasara al fútbol profesional y pudiera, mejor o peor, asentarse en él, porque ha estado prácticamente 20 años, cuando llevaba casi otros 20 fuera. Igual al que le haya tocado vivir otro momento podrá decir que fue otro, porque eso es difícil de valorar, pero para mí desde luego fue uno de los momentos claves de la historia, entre los muchos que ha tenido.

Alfonso Espejo con Gonzalo Fernández de Córdoba al fondo

Alfonso Espejo con Gonzalo Fernández de Córdoba al fondo

Y ahora, de nuevo, toca volver a salir de ese pozo…

A. E. : Ojalá este año vuelva a ascender, porque desde luego el Córdoba no merece estar donde nos hemos visto condenados. Pero esto no viene de ahora, viene de tiempo atrás. Al club le ha faltado estabilidad. Son 20 años, pero han entrado un empresario tras otro y ha faltado esa estabilidad en cuanto a club. Cuando ascendimos a Primera fue el momento de situar al equipo en Primera División, algo importantísimo, pero aquí ha habido demasiado cambio de mando. Y cuando juegas con fuego te puedes quemar. Llevamos tres años al borde con proyectos fuertes pero con un equipo que no lo es, y al final nos ha tocado. Ojalá sea un año, pero la Segunda B es muy complicada. Puedes hacer un muy buen equipo y luego el domingo a domingo es muy difícil. Vamos a sufrir.

R. C. : Ahora hay que pensar no en el Mallorca por ejemplo, sino en hacer un buen año y primero un buen equipo. Lo que toca es ascender a Segunda. Creo que el Córdoba no ha tenido nunca esa tranquilidad para hacer un proyecto a largo plazo y no dar tantos bandazos, pero eso ya ha pasado y en eso no hay que pensar. Hay que dejar trabajar a la gente que esté, con tranquilidad, y apoyarles en la medida que se pueda. Remar todos juntos e intentar ascender este año, porque si no asciendes es verdad que cada año es más complicado.

¿Creen que la Segunda B actual es tan diferente a su época como parece?

R. C. : Me viene a la mente una liga con el Cádiz, el Málaga, el Recre, el Almería, el Granada… Ése era el Grupo IV entonces.

A. E. : Decían que era de verdad una Segunda División…B. Ahora la Segunda B ha pegado un batacazo tremendo. Antes se movía mucho dinero y había futbolistas importantes. De un tiempo a esta parte, con la crisis inmobiliaria, los empresarios han dejado de apostar y la Segunda B ha muerto. Ahora los salarios son mínimos, a pesar de que siempre hay equipos importantes, porque ahora estarán el Córdoba, el Murcia, el Cartagena…Equipos que luchan por salir de ahí y no salen, y eso es porque no es fácil. El domingo a domingo, en campos malos y con jugadores enfrente buenos, porque al final ganen más o menos calidad va a haber, no es fácil. Hace falta hacer un proyecto serio, sin prisa pero con prisa, porque el Córdoba merece estar en Segunda B el menor tiempo posible. Y habrá que ir a ganar siempre, porque hay que estar arriba para subir. Ojalá empecemos bien, porque yo estoy seguro de que se va a hacer un buen equipo. Es verdad que antes era más complicado subir y ahora el campeón tiene más opciones, dos posibilidades. Pero no será fácil.

 

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