Un dimisionario que hace soñar a Huesca: Francisco Rodríguez Vílchez

El ex técnico prefería estar una temporada en blanco a seguir más tiempo en el Córdoba | Francisco partió a su Almería natal hasta el 10 de octubre, que pasó a ser el nuevo entrador de la SD Huesca

Un dimisionario que hace soñar a Huesca: Francisco Rodríguez Vílchez

Rafa Navarro debutaba en los banquillos de Segunda A el pasado sábado ante el Málaga como tercer entrenador de la temporada del Córdoba CF, o mejor dicho, el cuarto. Porque el segundo proyecto de Jesús León tenía como cabeza de cartel a Francisco Rodríguez Vílchez. Era su apuesta pensando en un Córdoba de Primera que pronto vio diluirse, primero por el menoscabo de la LFP provocado por un sinfín de responsabilidades para todas las partes, y que se vio aún más torcido con la dimisión del técnico almeriense.

Francisco se asesoró bien de su situación, pero incluso llegó a afirmar que no le importaría tirarse una temporada en blanco, pero que no estaba dispuesto a seguir más tiempo en el Córdoba por la situación de estrangulación en la que se encontraba el club sin poder fichar. Tras serle aceptada la dimisión, en su caso no hubo problemas con cláusula de rescisión como ahora con Juan Marrero (Aunque sin el partido con el Extremadura tampoco la habría), Francisco se fue a su Almería natal, pero el 10 de octubre era anunciado como nuevo entrenador de la SD Huesca.

Francisco sonriendo durante un entrenamiento del Córdoba

Tenía ante sí una misión complicada, aunque por aquel entonces los oscenses sólo tenía tres puntos de desventaja con la permanencia, los que le separaban del Athletic y el Villarreal (8), aunque se fueron a cuatro tras debutar con derrota frente al Espanyol (0-2).

Después de aquel mal debut, en su vuelta al primera tras aquellas dos campañas en la UD Almería, tuvo un periodo largo de transición, hasta que pudo inculcar a sus pupilos sus ideas. Tanto fue así que a los oscenses los dieron por muertos muchos aficionados cuando los azulgranas se fueron a los once puntos de desventaja en el último partido del pasado año ante el Valencia (2-1).

Desde aquella decimoséptima jornada a la vigésimo sexta actual la permanencia menguó a sólo un partido de distancia, ya que ahora el equipo de Francisco, bien reforzado en invierno, ve la salvación en los veinticinco puntos del Celta, después de alcanzar los veintidós tras derrotar a todo un Sevilla, aunque venido a menos, y con un final épico en el 97.

En la próxima jornada los oscenses visitan el Coliseum Alfonso Muñoz, con la idea de sumar ante el Getafe y seguir restando a un Celta en el que debutará Escribá ante el Betis aún a doce jornadas para el final. Francisco podrá obrar o no el milagro de Huesca, pero lo que está claro que allí saben de su valía en primera persona. Todo ello viene, en este caso, a cargar de razón a Jesús León, que en su día apostó firmemente por el almeriense hasta el punto de que impuso su criterio al de Luis Oliver, que dilató su presentación oficial con un casting de entrenadores que no sirvió para quitarle el puesto a Francisco. Algo tenía y tiene el almeriense, al margen de que el futuro es suyo, pero igual ya es tarde para verlo triunfar alguna vez con el Córdoba.

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