Abocados al caos: sin protocolo común contra el COVID en el deporte no profesional

El Gobierno no logra un acuerdo con Autonomías y Federaciones y ahora todo quedará con el básico que se hizo en mayo para acabar la temporada en Primera y Segunda y la ACB o los de cada deporte, como hizo el balonmano | La RFEF había supeditado a un acuerdo el regreso de Segunda B, Tercera y demás

Que lo del protocolo común para el regreso del deporte no profesional en España, al que federaciones como la Española de Fútbol supeditaron la vuelta de la Segunda B, Tercera y otras categorías, no iba por el cauce esperado se intuía por el retraso en el anuncio al respecto, que se esperaba la pasada semana. Pero lo que tampoco se podía esperar fue la noticia poco menos que bomba que se conoció en la tarde-noche de este martes, cuando el Consejo Superior de Deportes (CSD) anunció oficialmente que “no hay acuerdo para un protocolo común de retorno del deporte no profesional que aúne las posturas de las más de 60 federaciones deportivas y las Comunidades Autónomas”, con lo que sólo queda “el retorno al esquema que primó durante la primera etapa de la pandemia”.

“Tras dos semanas de intensa negociación” y “pese al esfuerzo de todas las partes a favor de un acuerdo final” la realidad final es que “no existe consenso sobre la práctica de pruebas de detección del Covid-19 y sobre los términos en que debe producirse el retorno del público a las competiciones”. Dos puntos éstos sobre los que ya se habían pronunciado algunos clubes, caso del Ángel Ximénez de balonmano, que estimaban que era inviable hacer test PCR antes de cada jornada. Más aún para equipos de Tercera, fútbol sala femenino o entidades modestas.

Según el CSD, “la falta de acuerdo es relevante en el ámbito sanitario en cuanto a la práctica de pruebas -PCR o serológicas- de detección de la enfermedad”. “El CSD se comprometió a contribuir económicamente a la creación de un fondo, nutrido también con las aportaciones de CCAA y las Federaciones, para sufragar esas pruebas, pero comprobó que las sensibilidades en este ámbito son distintas. Primero, entre las propias autonomías. Después, entre los deportes”, aseguró.

El tema es que para el CSD “resulta indispensable la realización de controles, como mínimo, antes del inicio de las competiciones, y después, con carácter aleatorio y reiterativo”, todo ello “como marco idóneo para garantizar la seguridad sanitaria de los verdaderos protagonistas, los deportistas”. “Si bien esta posición es compartida por una gran parte de los negociadores, el quórum no fue suficiente como para poder llegar a un acuerdo global en este punto”.

Tampoco hubo acuerdo final sobre la cuestión del público, pese a que el CSD “hizo una última propuesta que permitía la presencia de hasta 1.000 espectadores al aire libre y 500 en espacios cerrados”. “El Consejo entiende que, a la luz de los datos que arroja la pandemia, superar esos umbrales y favorecer más movilidad puede resultar perjudicial a la hora de detener la propagación de la COVID-19″, indicó. Sin embargo, estas cantidades parecen poco adaptadas a la realidad de algunas competiciones. Hay muchos deportes del ámbito polideportivo que ni se acercan a reunir a 500 espectadores en sus pabellones, mientras que en cambio 1000 espectadores para el Córdoba CF por ejemplo, con un campo de 22.000 casi, es poco menos que una ridiculez.

¿Y ahora qué?

El asunto ahora es qué pasará con cada deporte. El CSD indica que “la ausencia de un protocolo común tutelado por el CSD y que aúne a las CCAA significa el retorno al esquema que primó durante la primera etapa de la pandemia“. “La arquitectura regulatoria creada para la finalización de la temporada 2019/2020, con el protocolo básico que elaboró el Consejo y los protocolos individualizados de las propias Federaciones, es suficiente para garantizar que la actividad deportiva continúe. En este contexto, las Federaciones y las autonomías tendrán el margen que recoge el marco legal vigente para pactar los términos exactos en que discurren todas y cada una de las competiciones que quieran ponerse en marcha“, expuso, antes de añadir que se compromete “a garantizar la actividad deportiva de los casi 5.000 Deportistas de Alto Nivel; de los deportistas olímpicos y paralímpicos; así como a propiciar el retorno de las competiciones femeninas de fútbol y baloncesto en las mismas condiciones que las masculinas, como prueba del compromiso inequívoco de este Gobierno con la igualdad”.

La única norma de carácter estatal en vigor sobre el deporte en momento de pandemia es un protocolo básico, del 3 de mayo, cuando aún regía el estado de alarma, que, de forma muy parcial, reguló cómo debían volver las ligas profesionales, las masculinas de fútbol de Primera y Segunda y la de baloncesto de la ACB, pero no el resto. Era algo insuficiente, o así lo veían desde muchos deportes. Y el hecho de que las federaciones tengan que atenerse a diferentes condiciones y requisitos en cada autonomía puede resultar poco menos que una locura. Porque para competiciones que se desarrollen en una misma región, como puede ser la Tercera División de fútbol, puede valer, pero ¿qué pasa con las que aúnen a varias, caso de la Segunda B, pese al reparto de subgrupos por criterio de cercanía geográfica?

Parece evidente que la nueva temporada para muchos deportistas sigue en el aire, porque justo en este momento y tras seis meses de parón, la realidad socio-sanitaria es un repunte de casos de COVID-19, en esa famosa segunda oleada ya anunciada. Y hay que poner el acento en el que el CSD ve “indispensable la realización de controles, como mínimo, antes del inicio y después, con carácter aleatorio y reiterativo”, por lo que como instancia superior podría en principio detener competiciones con un protocolo no ajustado a esa realidad.

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  • Ciudadano Cordobes 09 / 09 / 2020 Reply

    Cuando los políticos entran en esto el resultado final es CERO PATATERO.

  • juanasus 10 / 09 / 2020 Reply

    Entre el Covid y los que mal dirigen veremos cuántos equipos terminan desapareciendo.

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