Ciclos Cabello, dos generaciones de pasión por el ciclismo

De Campo Madre de Dios a Open Arena, 38 años dedicados en exclusiva al mundo de la bicicleta desde el comercio de cercanía, para ver ahora "cómo la gente sacó de los trasteros bicicletas que tenían guardadas desde hace quince años para hacer deporte al aire libre"

En 1982 un joven ciclista profesional cordobés se veía obligado a dejar el ciclismo activo por un terrible accidente. Sin embargo, su pasión por el ciclismo llevó en abril de aquel año a Antonio Cabello a montar la que entonces fue la primera tienda exclusiva de bicicletas en Córdoba y una de las primeras en España dedicada a los ciclistas. Fue en un pequeño local, apenas sin recursos y con mucho trabajo, cuando Antonio junto a su mujer Chari abrieron la persiana de Ciclos Cabello en Campo Madre de Dios. Un negocio familiar en toda regla del que ahora puede hablar en primera persona la segunda generación, su hijo Antonio Cabello. “La verdad es que trabajar en familia es complicado, pero son tantos años que es como una filosofía y todos vamos a una”.

Más de 38 años vendiendo ciclismo de manera personalizada que el pasado marzo vivió “sobre todo momentos difíciles por la incertidumbre”, dado que el confinamiento provocado por la pandemia del coronavirus “era algo a lo que nadie nunca antes se había enfrentado y no sabes cómo reaccionar. Nadie tiene un protocolo para una situación de ese tipo. Por suerte el deporte el aire libre fue de las pocas cosas que se podían permitir y nuestro sector no sufrió una gran caída por las restricciones que afectaron a otros”.

“Ahora incluso los cordobeses están sacando de los trasteros bicicletas que tenían guardadas desde hace quince años”, apuntó su padre, de ahí que “hayamos ampliado el taller para dar servicio al ciudadano”. Con todo, esa realidad no quita que “la pandemia nos haya afectado, sobre todo por las restricciones horarias de las tardes y la movilidad provincial que impedía a los clientes de los pueblos venir los fines de semana”.

Antonio Cabello, dos generaciones de ciclistas y empresarios amantes de la bicicleta.

Antonio Cabello, dos generaciones de ciclistas y empresarios amantes de la bicicleta.

El alma mater de Ciclos Cabello reconoció que “durante casi los dos meses cerrados no sabíamos qué hacer con la empresa”. Afortunadamente llegó la reapertura y “la gente empezó a hacer deporte al aire libre”, para lo que la bicicleta era “ideal”. Antes, durante el confinamiento, la venta de rodillos se disparó, pero para responder a esa demanda “había que apostar comprándolos”. En definitiva, había que responder a ese comercio de cercanía como otros señeros comercios locales de la capital como Deportes Milla.

Padre e hijo tienen claro que el apoyo del cordobés de a pie es clave, sobre todo su fidelidad a la hora de una atención personalizada en la venta de bicicletas, que “no se puede dar por el comercio telemático o la venta on line”, de ahí que en la actualidad cuenten con una plantilla de dieciocho empleados desde que abrieron en 2015 sus instalaciones de Open Arena. Mucho antes, en 1990 llegó  su primera gran apuesta por los aficionados al ciclismo con la apertura de una segunda tienda en la plaza de Colón. En 2010 dieron el salto a la venta por internet con la puesta en marcha de su tienda on line, aunque ambos coinciden al afirmar que “no hay nada como el trato humano”.

Su experiencia profesional llevó a los Cabello a crear un club deportivo, el Ciclos Cabello, y desde hacer quince años organizar la archiconocida MTB Guzmán El Bueno, que desgraciadamente tuvieron que verse obligados a cancelarla en su decimosexta edición en septiembre, con la esperanza de poder celebrarla el 24 de abril de 2021.

“Todo el que pide una bicicleta on line le llega a su casa hecha un puzzle”

Todo volverá, al tiempo que Ciclos Cabello seguirá al pie del cañón dando servicio desde el comercio local, tan necesario estos días como siempre, porque “todo el que pide una bicicleta on line le llega a su casa hecha un puzzle y para montarla necesitas a un profesional”, subrayó Cabello, de ahí que “al cliente le gusta que le asesoren y saber qué está comprando”, por lo que “se notan más las ventas en tienda”, con independencia de que “internet está ahí y es una corriente con la que no se puede nadar en contra, que cada vez tiene más peso”, añadió para finalizar un Antonio Cabello que toma el testigo de su padre para dar continuidad al comercio de cercanía de toda la vida.

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