De Sabas a Alfaro, sin despedida ni pretemporada

El Córdoba volvió a la senda de las victoria con un cambio necesario en el banquillo, aunque la permuta aún no se percibió en un juego que trasmita al cordobesismo, aunque será más fácil que llegue a través de las victorias

Pablo Alfaro saludando al técnico Del Real Murcia.

Pablo Alfaro saludando al técnico del Real Murcia. Autor: Juan Carlos Caval.

El Córdoba CF se reencontró con la victoria el pasado domingo más de un mes después de la última, la lograda en Yecla a finales de octubre. Un triunfo para el que pudo ser clave o no el cambio en el banquillo, aunque éste aún no se tradujo en un mejor juego del equipo, sobre todo con el balón en los pies. Entre otras razones, porque el conjunto blanquiverde está aún lejos de ser ese equipo superior a sus rivales y dominador para el que se confeccionó el actual plantel. Juan Sabas no consiguió que se viera ese equipo, pese a contar con la pretemporada más larga de la historia, y a Pablo Alfaro no le hizo falta una mini al menos para lograr en su estreno cubrir el cincuenta por ciento de los triunfos sumados por el primero en seis partidos.

Bajo esta última circunstancia, igual aquella frase que hizo famosa Juan Carlos Rodríguez, director deportivo de aquel Córdoba de Rafael Gómez de principios de siglo, cobra más sentido. El valenciano vino a decir que las pretemporadas eran una mentira, sobre todo cuando llegan los relevos en los banquillos, dado que a los nuevos inquilinos se les exige resultados para lograr el mismo objetivo buscado con el entrenador que comienza cada temporada. De manera que, a la postre, los equipos deben funcionar cuando llega la hora de la verdad; es decir, en cada jornada.

Sabas parece ya que no se despedirá formalmente del cordobesismo, porque ni lo hizo por sus abandonadas redes sociales ni lo hará en rueda de prensa como sus antecesores. Curiosamente el último que no lo hizo fue otro exbético como Juan Merino, que es justo también el que le precede entre los que menos duraron en el banquillo blanquiverde, siete partidos. El madrileño no podrá explicar cómo un gran plantel, sólo con el lunar de la falta de un delantero goleador, no funcionó como equipo.

Quizás a sus cuatro últimos onces les faltó la suerte que tuvo, y poco más, el primer once de Pablo Alfaro. A buen seguro esta semana no sería tan plácida si Chumbi hubiera transformado el penalti o el larguero de Víctor Curto hubiese acabado en la red. Igual entonces el Córdoba de Alfaro no habría competido tan bien, presionando en campo contrario o tirando de oficio para ganar, porque la realidad es que al técnico maño le queda mucho trabajo por delante para que este Córdoba CF transmita al cordobesismo. Aunque si va ganando será la mejor forma de alcanzar un mejor juego, porque para la mayoría al final ese deseado juego se confunde con el resultadismo y las victorias.

El equipo de Juan Sabas no jugaba a nada, dicho claramente, pero un par de victorias en esos momentos de mala suerte a los que aludió en los post-partidos de Granada, ante el Sevilla Atlético o en Linares, incluso si uno de los dos postes de Javi Flores ante el UCAM hubiera ido a la red, le mantendrían todavía en el cargo. Pero la suerte no existe, como decía Luis Aragonés, sino la buena y la mala suerte. Una fortuna que ahora buscará Pablo Alfaro sin tiempo para preparar sus líneas maestras, porque como él mismo reconoció el domingo quiso “hacer modificaciones tácticas que no entrenamos”. Se trata de ganar y al nuevo técnico blanquiverde le restan once finales para llegar al play-off, porque la primera ya la ganó.

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One Comments

  • GAUSS53 08 / 12 / 2020 Reply

    El pantalon negro es la causa de la buena suerte,recuerdo un golazo de MCuesta en el Sanchez Pizjuan al Sevilla que desde entonces cambio a las medias negras de la delantera Stuka y ha ganado varios titulos

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