Doce años de lo que toca volver a hacer: Huesca 2007

El 24 de junio de aquel año el Córdoba igualaba (1-1) en El Alcoraz y hacía buenos los tantos de Pierini y Guzmán de una semana antes para salir del pozo al que había caído dos temporadas antes

Una imagen del ascenso en Huesca, con Julio Pineda en primer término

Una imagen del ascenso en Huesca, con Julio Pineda en primer término. Foto: Sportaragon

Si el pasado sábado recordábamos que un 22 de junio de 2014 el Córdoba ascendía a Primera División en Las Palmas, hoy lunes 24 de junio toca evocar otra gesta que quizá haya que tener más presente en estos momentos: la última vez que el cuadro cordobesista logró salir de la Segunda División B. Pasaron doce años ya desde que, tras empatar a un gol y hacer bueno el 2–0 de la ida, se logró el ascenso en El Alcoraz de Huesca.

Los cimientos de aquel éxito se pusieron muchos meses antes, aunque ello no evitó vivir momentos muy difíciles. El Córdoba reencontró la gestión de Rafael Campanero, el mejor presidente de la historia del club, apostó por una nueva dirección deportiva, en la que daba sus primeros pasos Emilio Vega, e hizo una plantilla espectacular. Sumó a lo bueno que tenía la anterior, que firmó una remontada inconclusa que acabó en la penúltima jornada en Almansa (Pierini, Carrión, Juan Navarro o Javi Moreno) a jugadores conocedores de la categoría y con capacidad para crecer, como Aurelio, Arteaga o Asen, más veteranos como Dani, Antonio o Julio Pineda.

El Córdoba, con Pepe Escalante y su toque de gracia en el banquillo, estuvo arriba todo el año. Sólo estuvo fuera de los cuatro primeros puestos en la jornada 2, tras perder en Linares, y fue líder desde la jornada 18 a la 35. Ahí el equipo entró casi en barrena. A la baja ya desde tiempo atrás de su goleador Javi Moreno (24 dianas) se sumó la de Arteaga (11 goles y un buen número de asistencias), y el exceso de confianza en que el play-off estaba conseguido y la pérdida de fe del grupo en los métodos del entrenador dirigieron el proyecto hacia el desastre. Por suerte, una inesperada derrota del Cartagena en la cancha del Extremadura en la penúltima jornada aseguraba pelear por el ascenso, pese a perder un puesto en cada una de las tres últimas fechas.

Con sufrimiento

La afición cordobesista jugó entonces su papel. Se volcó como nunca en el primer cruce, ante el Pontevedra, que llegaba como campeón, primero dando fuerza al grupo para empatar a cero en casa y luego, para levantarle tras un 2-0 en el primer cuarto de hora en Pasarón. El doblete de Asen y una perfecta segunda parte en lo defensivo metía al equipo en la final y con la sensación de que se había hecho lo más difícil. Algo corroborado con otro excelente encuentro frente al Huesca, con tanto de Pierini nada más empezar y otro de Guzmán, inolvidable, tras el descanso.

Rafael Campanero volviendo a recordar aquel ascenso del 24 de junio de 2007 en Huesca con el Gran Capitán como testito

Rafael Campanero volviendo a recordar aquel ascenso del 24 de junio de 2007 en Huesca con el Gran Capitán como testito

En Huesca, justo hoy hace doce años, un tempranero gol de Camacho, que curiosamente se retiraba en el mismo club azulgrana hace unas semanas, ponía el punto de sufrimiento que conlleva cada ascenso, que se esfumaba antes del descanso en una jugada de penalti y expulsión en la que Dani estableció el 1-1 que sería definitivo.

La línea a seguir

Aquella temporada, y aunque la Segunda B era distinta, con otro sistema de ascenso por ejemplo, dejó enseñanzas muy útiles que aplicar. La utilidad de jugadores experimentados en categorías superiores que fueran determinantes y que no se achantaran en situaciones complicadas, pero también de otros sabedores muy de qué fútbol se da en la Segunda B. La importancia de lo que una afición unida a su equipo puede conseguir. Pero sobre todo, cómo de importante es tener un buen gestor al frente del club, capaz de sortear todos los temporales. A ver cuántos de estos preceptos puede cumplir el Córdoba 2019-2020.

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