El Córdoba y la pertinaz insistencia en la herencia recibida

El club sigue sosteniendo como gran argumento para el fracaso de temporada los contratos de jugadores que se arrastraban de la campaña anterior, cuando varios llegaron ya con Infinity al mando y supervisando el trabajo del área deportiva y además los que vinieron a competir fueron en gran parte medianías

Miguel Valenzuela reapareció en público junto a Juanito en la conferencia sobre Olimpismo.

Miguel Valenzuela reapareció en público junto a Juanito en la conferencia sobre Olimpismo.

Aunque ya tenga un sector crítico sobre su gestión, como no puede ser de otra forma tras los resultados obtenidos en su primera temporada entera al frente del club, a Javier González Calvo se le debe reconocer su permanente disposición a ofrecer explicaciones al cordobesismo a través de los medios de comunicación. Por más que pueda existir algo -o mucho- de sobreexposición y que los argumentos empleados sean en ocasiones más que debatibles o directamente cuestionables.

De su aparición de este jueves para presentar al presidente del COE Alejandro Blanco en su conferencia sobre olimpismo en la Universidad de Córdoba sorprendió nuevamente la insistencia en el argumento de la herencia recibida para la confección del equipo. No es algo nuevo, puesto que desde las altas esferas del club, sobre todo como explicación entre bambalinas para los medios, ya había trascendido con anterioridad. E incluso con más detalles: una de las propuestas elevadas a Baréin el verano anterior pasaba por un coste de plantilla más elevado porque incluía varias rescisiones a hombres con contrato en vigor.

González Calvo llegaba a apuntar ayer que, pese a que en su momento se pronunció aquella frase de contar con una plantilla igual que las mejores de la categoría, lo que en realidad anidaba en las oficinas del club es que “no era el equipo que todos hubiéramos querido”. Y pese a ello se fue con él “a muerte” porque pese a todo era un gran equipo.

Una parte llegaron con Infinity al mando

Por más que evidentemente se sepa a qué grupo de jugadores se hace referencia, hasta el momento no se han dado nombres concretos. Llamaría la atención más aún que entre ellos se incluyera a jugadores llegados en el pasado mercado invernal, caso de Moutinho, Carlos Valverde, Willy o Piovaccari, puesto que pese a traerlos el anterior director deportivo, Alfonso Serrano, todos llegaron con la presencia de la cúpula actual en el club, en labor de “supervisión” de las operaciones, según la frase empleada por el asesor del Consejo Miguel Valenzuela. Si esos jugadores no valían para más allá de seis meses se debería haber abortado su incorporación o al menos las duraciones de los contratos.

Sin embargo, es bueno recordar en este punto los elogios que han recibido varios de estos jugadores por parte del propio Valenzuela, caso de Valverde, en una entrevista para la televisión de Utrera en su día, o los dos delanteros, a los que se tildó de los “dos mejores ‘nueves’ de la categoría” al final del pasado mercado invernal, como explicación a que no llegaran delanteros de mayor nivel.

Javier González Calvo, sentado a la derecha, junto al consejero Miguel Gómez y de espaldas los responsables deportivos Miguel Valenzuela y Juanito.

Javier González Calvo, sentado a la derecha, junto al consejero Miguel Gómez y de espaldas los responsables deportivos Miguel Valenzuela y Juanito.

Por tanto, más podría parecer que esa mala herencia recibida, aunque entre ella también estaban los dos jugadores a los que se amplió contrato este año, Djetei y Alberto del Moral, se refiera a gente como Isaac Becerra, Edu Frías, Xavi Molina, Jesús Álvaro, Javi Flores o Miguel de las Cuevas, todos ellos fichajes, o renovaciones en algún caso, del verano de 2019, aún con Jesús León en la presidencia.

Mediocridad en general

No puede ocultarse que si había dudas sobre el rendimiento de estos jugadores antes de la temporada éstas no se hayan confirmado con la temporada, porque prácticamente ninguno de ellos ha hecho una notable campaña de principio a fin. Ha habido buenos partidos de ellos en ciertos momentos, pero no una regularidad.

Sin embargo, la reflexión que cabe hacer también es qué nivel ha dado la gran mayoría de los jugadores que han sido apuesta directa del área deportiva actual, y que tendrían que haber llegado para discutir el puesto a esos jugadores. El rendimiento ha sido muy similar, lejos de enamorar en los Álex Robles -por el que se apostó para terminar echando a la calle estando lesionado a Iván Robles, con el resultado judicial conocido-, Farrando, Berto Espeso, Djak Traore, Alberto Ródenas o Moussa Sidibé, por no hablar ya de Sidoel o Alberto Salido. Tuvieron momentos buenos en algún caso, pero la mayor parte dejaron tibia o fría valoración. Los que estuvieron algo mejor, como Mario Ortiz, o por fases Bernardo Cruz, eran jugadores muy conocidos. Sólo Nahuel Arroyo, que no ha estado mal desde enero hacia acá, puede librarse de la quema.

Por decirlo todo, el pensamiento mayoritario de afición y entorno cuando la plantilla quedó configurada es que, con su margen de mejora evidente como para cualquier otra, parecía tener nivel suficiente para pelear por el objetivo marcado o como mínimo no haber acabado en la Segunda RFEF. Pero de cara al futuro parece importante detectar cuáles han sido los problemas reales y las causas de lo que ha pasado para no caer en los mismos errores.

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