El encomiable esfuerzo del Córdoba Patrimonio de la Humanidad

Mientras hasta cinco equipos de la Primera División han presentado ya su correspondiente ERTE, el club blanquiverde tenía el día 2 a todos sus empleados y al equipo de colaboradores con sus sueldos pagados, aunque el temor a lo que pueda deparar la siguiente temporada existe

Un momento del encuentro del Córdoba Patrimonio de la Humanidad ante el Levante. Autor: Javier Olivar

Un momento del encuentro del Córdoba Patrimonio de la Humanidad ante el Levante. Autor: Javier Olivar

La palabra ERTE está al orden del día en el deporte español desde hace semanas, ante la situación de pérdida de ingresos que sufren también las entidades deportivas. Y la Primera División de fútbol sala no es una excepción. Hasta cinco equipos han decidido intentar paliar así los problemas económicos sobrevenidos por el COVID-19.

Osasuna Magna, tercer clasificado el pasado ejercicio, abrió la espita, y le fueron siguiendo el actual tercero de la competición, el Valdepeñas, el FC Barcelona, que lo aplicó a todas sus secciones, el colista Burela y sus paisanos del O Parrulo, precisamente el que iba a ser el siguiente rival blanquiverde.

Mientras, en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad se ha cogido el toro por los cuernos. “Cuando otros equipos están presentados ERTEs, nosotros mantenemos los compromisos con todo el mundo. Somos el equipo más modesto y seguimos pagando hasta el último euro”, aseveró su presidente, José García Román. “Estamos al día con todos, incluido nuestro grupo de colaboradores y todo el personal del club, que el día 2 de abril tenían pagados sus sueldos”.

No deja de ser ésta una situación llamativa, puesto que es conocido que varios de esos equipos potentes de la liga siguen trabajando en su futuro deportivo. El mundo del fútbol sala tiene a su mercado activo y trascendieron los casos de varios fichajes cerrados con meses de antelación. Por un lado se ficha y por otro se presentan ERTEs.

Y el Córdoba Patrimonio de la Humanidad se encuentra con un proceso de incertidumbre, porque evidentemente “es complicado meterse en una planificación, incluso hablando de jugar en agosto, cuando no puedes saber en qué categoría vas a estar”. Y aquí “lo verdaderamente difícil va a ser lo del año que viene”.

Grave crisis

El club, con mucho esfuerzo y pese a por ejemplo el agujero que le crearon, como a otros, los impagos de las subvenciones del IMDECO, ahora abonadas en parte, tiene prácticamente este año completado en cuanto a pagos, pero no se oculta el temor y la preocupación por la temporada próxima. Primero, por cómo afecte la crisis, que puede ser incluso peor que la de hace 12 años, a empresas que sean patrocinadadores del club, y luego, por la propia incertidumbre de lo que esta pandemia deje como ramificaciones. No son pocas las voces que hablan de un posible nuevo brote en noviembre o diciembre, más aún sin una vacuna que tardará más de ese tiempo. Momentos complicados para un club que sin embargo mantiene el tipo con entereza.

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