La fortaleza mental requerida al jugador del Córdoba

El método de Germán Crespo puede implicar que un futbolista cumpla o incluso lo borde y sin embargo no juegue el siguiente partido, algo que no siempre se ve en el mundillo

Titulares y suplentes del Córdoba aplaudiendo a la grada en el clásico final de los partidos. Foto: CCF

Titulares y suplentes del Córdoba aplaudiendo a la grada en el clásico final de los partidos. Foto: CCF

El partido ante el Rayo Majadahonda supuso un cambio en las elecciones de Germán Crespo para sus alineaciones. Hasta el momento había hecho ligeros retoques, normalmente de un par de jugadores, pero contra los majariegos cambió hasta a seis hombres con respecto a los que habían actuado en Vigo ante el Celta B.

Parece claro que uno de los habituales axiomas del fútbol, el que reza que “lo que funciona no se toca”, no está en el ideario del granadino, que parece idear un plan concreto para cada encuentro y hasta el momento de manera exitosa. El del otro día fue en el que más hombres del pasado curso actuaron de inicio, hasta 8, porque las únicas caras nuevas elegidas fueron Calderón, Carracedo y Cedric.

La excelente primera parte del equipo y la solvente victoria final invitarán al técnico a reincidir, probablemente alentado por el gran rendimiento de todo jugador al que recurre. Pero desde fuera cabe preguntarse cómo procesarán los implicados salir al campo, hacerlo bien y que eso no garantice ganarse el puesto para el siguiente.

Cambios y cambios

Es cierto que en las permutas del otro día hubo grados, lógicamente, porque a algunas se encuentra más fácil explicación que a otras. Sentirse favorito para el partido y tener jugadores de garantías permite jugar a lo que podría ser una rotación clásica, como colocar a José Cruz o a Álex Bernal en el equipo pese al perfecto nivel hasta ahora de Jorge Moreno como pareja de Gudelj o de Diarra, una de las sensaciones del equipo. La entrada de Cedric pudo estar en relación con la difícil semana para Simo. Pero ¿y los casos de Ramón Bueno y, sobre todo, Kike Márquez?

El centrocampista llegado del Villarreal B dio un muy buen tono contra el Celta B, pero pasó no ya a no ser titular, sino a no tener ni un minuto al sábado siguiente. Más radical fue el caso de Kike Márquez, cuya asistencia y gol fueron claves para sacar los tres puntos en Barreiro y que se fue al banco para dejar el sitio a De las Cuevas.

Germán Crespo respondió con un “ganando” cuando se le preguntó por el partido cómo se convencía a los jugadores de aceptar ese método, que, en realidad, lleva aplicando desde el pasado curso, con unas alineaciones casi siempre imposibles de adivinar. Es obvio que los futbolistas creen en lo que hacen porque así se ve en el campo, pero no es menos que en el Córdoba se les requiere de una fortaleza mental extra. Porque jugar bien, o bordarlo incluso, no implica repetir la semana siguiente.

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