La paciencia que al Córdoba le dio frutos con Germán Crespo

El entrenador nazarí tuvo un complicado arranque en el club en su etapa en el filial, pero la dirección deportiva tuvo confianza en su capacidad y ahora el premio es mutuo para ambas partes

Germán Crespo celebrando el ascenso en Mérida con sus más directos colaboradores. Foto: CCF

Germán Crespo celebrando el ascenso en Mérida con sus más directos colaboradores. Foto: CCF

El Córdoba CF vive días felices con la consecución por anticipado de su objetivo de ascender a la Primera RFEF. Muchos han sido los hombres clave del éxito, pero sin duda uno de ellos es el entrenador, Germán Crespo. No ha sido común en Córdoba que un técnico sea tan aclamado por la afición, como un jugador más, y, aunque sea una anécdota, con su propio cántico por parte del sector de animación. Nadie duda de que debe capitanear el nuevo proyecto, por más exigente que sea la nueva categoría.

Y quizá en este momento deba valorarse la confianza que desde la entidad se tuvo siempre en el adiestrador granadino, porque su arranque el pasado ejercicio en el Córdoba B estuvo muy lejos de lo rutilante. Dentro del subgrupo B del grupo 10 de Tercera el filial apenas había ganado un partido de los diez primeros con Germán Crespo y al colista, La Palma (3-1). La primera vuelta, tras un triunfo frente al Pozoblanco, la acababa octavo, en zona de meterse en el grupo por evitar el descenso, con apenas 11 puntos de 30 posibles.

Crespo nunca llegó a estar cuestionado, porque la confianza de la dirección deportiva en su capacidad era total. Y esa paciencia ha dado sus frutos con el tiempo, en un club que, incluso con Infinity, ha activado la trituradora de entrenadores que esgrimió en su día Fernando Castro Santos como casi sinónimo de la realidad blanquiverde.

Analizar las causas

En aquel momento se valoraron muchos factores que estaban influyendo en el rendimiento del equipo, tales como la complicada pretemporada realizada, la instauración de un nuevo modelo o algunas carencias en el plantel. Y en cuanto cambió la dinámica, la historia es conocida. Aunque al B se le escapó en el último partido meterse en la fase directa de ascenso a Segunda RFEF, luego arrasó en ese grupo intermedio y hubiera peleado por subir de categoría si la caída del primer equipo desde Segunda B no le hubiera bloqueado.

Germán Crespo acabó la temporada casi simultaneando ambos cargos, ya que tras sus tres primeros encuentros en el primer equipo califal, en la que no pudo evitar el desastre que ya estaba en ciernes, regresó a acabar su trabajo en el filial, entrenado por David Ortega en su ausencia. Tras el largo verano, y algún momento en el que pareció tentado a marcharse por la indefinición en el proyecto desde Infinity Capital en Baréin, se quedó al frente del Córdoba CF. Lo demás, desde el pasado sábado, es historia.

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