La recuperación del negocio de eventos deportivos tras el Covid-19 tardará entre 2 y 3 años

Así lo asegura el Informe “Covid-19, el último disruptor de la industria del deporte”, elaborado para Sports Management School Barcelona y que asume que más de 15.000 citas competitivas se han anulado en 2020 por la pandemia

Coronavirus era una palabra que no había sido utilizada por nadie en España ni en medio mundo hasta finales de enero, pero que pronto se convertiría en el concepto más usado en medios de comunicación y cualquier conversación. La pandemia ha cambiado la vida para siempre y también el deporte. En este contexto, el Informe “Covid-19, el último disruptor de la industria del deporte”, elaborado por el fundador de Palco23, Marc Menchén, para Sports Management School Barcelona, ofrece una radiografía de cómo ha quedado la industria deportiva tras la irrupción del COVID-19 y de un aterrador pronóstico: la recuperación del negocio de eventos deportivos tras el Covid-19 tardará entre 2 y 3 años

En un sector que mueve más de 500.000 millones de euros anuales en todo el mundo, y que solo en España representa más de 15.000 millones de euros de negocio directo, uno de los primeros y más evidentes efectos de esta crisis en el sector deportivo ha sido la cancelación y aplazamiento de competiciones y eventos. Un estudio de la agencia Two Circles apunta que más de 15.000 citas deportivas se han suspendido en 2020 a causa del Covid-19 o, lo que es lo mismo, apenas el 53% de las actividades programadas podrán llevarse efectivamente a cabo.

Conseguir reducir los gastos para mitigar las pérdidas ha exigido negociaciones tensas con los deportistas para rebajar sus nóminas, ya que nadie se había protegido ante una eventualidad como esta. Y la falta de unidad de acción ha hecho más complicadas las negociaciones.

La crisis del Covid-19 ha evidenciado algunos de los puntos débiles de la industria del deporte, y uno de los más claros es el de cómo gestionar un negocio global en el que se intentan aplicar unas reglas comunes, sea en China, Estados Unidos o España. Esto se debe a que muchas de las regulaciones que intentan instaurar organismos como el Comité Olímpico Internacional (COI), la FIFA, la UEFA, la World Athletics o la FIBA no siempre concuerdan con las legislaciones de cada país.

En consecuencia, con unas ventas que no se podrán recuperar, se pone de relieve la importancia de salvar los contratos de televisión y patrocinio con imaginativos formatos. Hay que tener en cuenta que la inversión anual en patrocinio deportivo y cultural en España asciende a más de 1.100 millones de euros, según la agencia de marketing Relevance, que, en un informe sobre el Covid-19, advierte de que “la pandemia pone en riesgo el 94% de las actividades patrocinables en España”.

Los derechos televisivos

Además, la televisión es el pilar sobre el que se ha sustentado el crecimiento de la industria del deporte: prime time el fin de semana, con las retransmisiones de las competiciones, y generación de contenidos adicionales alrededor de los partidos durante el resto de la semana. La relación de dependencia que existe entre propiedades deportivas, operadores de televisión y marcas es tal que no se entiende una solución distinta. Si hay deporte en televisión, aunque sea en un mes poco habitual, habrá visibilidad para las marcas y se podrá compensar a dos tipos de proveedores que conjuntamente suponen más del 60% de los ingresos de las competiciones.

Por otra parte, Menchén habla del efecto que tendrán estos cambios en sectores afines, pues el crecimiento del deporte como industria ha ido elevando la dependencia que muchos otros sectores tienen de su buen funcionamiento. La restauración, el turismo, el retail o los medios de comunicación son negocios que, en parte, viven de los ingresos que logran anualmente gracias a las competiciones.

Si bien el retail deportivo aspira a compensar ese descenso del negocio en el arranque de 2020 con el paso de los meses, y tanto marcas como distribuidores han admitido que la venta de equipamiento de fitness ha mitigado el descenso del negocio -el boom del entrenamiento en el hogar ha disparado la venta de máquinas de cardio y pequeños productos-, otros sectores como el turismo se verán más afectados.

En este sentido, “el turismo activo perderá al menos un 70% de la facturación por el Covid-19”, ha señalado Óscar Santos, presidente de Asociación Nacional de Empresas de Turismo Activo (ANETA). El esquí, la práctica del golf, el senderismo o la náutica son algunas de las disciplinas más elegidas por los viajeros deportivos. Muchas estaciones de esquí son de titularidad pública y su viabilidad está garantizada por la Administración, pero muchos complejos de golf han basado su negocio en la captación de jugadores foráneos, que vienen a España a pasar sus vacaciones.

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