“La Segunda B Pro no queremos ni olerla”…y podría pasar

Pese a que deban analizarse aspectos como los técnicos, la plantilla o la falta de aliento en las gradas, la temporada del Córdoba puede quedar marcada también por esas sentencias que se volvieron en contra de la cúpula directiva y deportiva, en un clima de presión absoluta desde el minuto 1 que pocas veces o nunca funcionó en Córdoba, como ya se advirtió en su momento

La temporada del Córdoba CF 2020-21 dista mucho de ser la esperada hasta el momento, aunque ojalá haya tiempo de revertir la situación y vivir un final exitoso, si no ya con el objetivo máximo, al menos sin perder el tren de estar en la nueva tercera categoría que se va a crear, inicialmente conocida como Segunda B Pro y al final con la nomenclatura de Primera RFEF porque será la más alta en que gobierne en exclusiva la Federación Española de Fútbol.

En que hasta el momento no se estén cumpliendo los objetivos hay, evidentemente, una multitud de factores, porque no se puede centrar todo en uno en exclusiva. Parece claro que la elección de Juan Sabas como capitán inicial de la nave no fue acertada, porque no convenció ni en juego, ni en resultados ni en sus decisiones. Incluso entre bambalinas se afirma desde el área deportiva que algunos de sus métodos no terminaron de convencer. Y la mejoría inicial a su llegada de Pablo Alfaro también se ha difuminado, igualmente en resultados (2 de 12 ahora mismo), juego (ramplón todos los domingos salvo alguna fase a excepción del día del UCAM) y decisiones técnicas.

Como es natural, y a ello apuntó ya claramente el consejero delegado Javier González Calvo el pasado lunes, hay darle buena parte de la responsabilidad a la plantilla. Aunque pueda ser por diferentes razones, muy pocos son los jugadores de los que quepa decir que están haciendo una gran temporada. Hasta la gran irrupción, Alberto del Moral, fue en cierta manera señalado por su técnico por la expulsión para la derrota clave de Sevilla. Djetei no ha vuelto al mismo nivel tras su lesión, dolencias que también han mermado a Miguel de las Cuevas. Bernardo, Javi Flores o Piovaccari están o han vivido etapas en el banquillo, justa o injustamente. Prácticamente salvo Mario Ortiz o Willy, a los que poco más se les puede pedir, son muchos los futbolistas de los que se esperaba más.

En este rosario de razones tampoco ha ayudado la falta de público en El Arcángel, más allá de que esto pueda sonar a excusa porque ha sido prácticamente para todos los equipos igual. La realidad es que los datos y los números están ahí: el equipo no ha ganado cuando ha jugado a puerta cerrada, es más, estuvo a punto de perder siempre, si el gol de Miguel de las Cuevas contra el Recreativo Granada no lo hubiera evitado. Curiosamente con público el equipo está aún invicto, incluso ante dos rivales de superior categoría.

Pero al final, es difícil no apelar a que en realidad lo que ha sucedido en el Córdoba, e insistimos, esperemos aún que se pueda corregir, es la historia de casi siempre: que una ambición desmedida por el hecho de hacerla pública muy explícitamente termine atenazando al plantel. Javi Moreno habló en su día de que no todos los futbolistas, por muy profesionales que fueran, valían para jugar en el Córdoba, una plaza complicada por el entorno, lo extradeportivo, la urgencia permanentemente instalada.

Frases que ahora vuelven a la mente

Desde luego a Cordobadeporte no se le podrá achacar que no hablara de este ‘peligro’ con antelación, no ejerciendo de Capitán a posteriori. Era primeros de junio cuando ya hablábamos de que ese discurso en el club pocas veces o nunca había funcionado en las temporadas anteriores. Por más que sea una realidad que el Córdoba en Segunda B siempre tenga que aspirar a ascender, se estaba ante una temporada corta y complicada, donde el primer paso era asegurar estar entre los tres primeros clasificados para no quedarse fuera de esa Primera RFEF en ciernes.

No se puede decir que el Córdoba y sus dirigentes no hayan escatimado en esfuerzos a todos los niveles, también el económico y presupuestario para no fracasar, pero a veces el fútbol se rige por otros cánones y determinadas aseveraciones se vuelven en contra. Ya en el momento en que se publicó aquella información se había dado una de ellas, ésa del consejero Adrián Fernández-Romero, aseverando que “la Segunda B Pro no queremos ni olerla”, algo que en efecto podría pasar pero en el plano negativo.

Pero es que luego se dieron otras, como aquella de “tenemos la mejor plantilla de la categoría” de Miguel Valenzuela al acabar el mercado estival-otoñal, luego ligeramente rebaja a una “tan buena como la mejor” de Javier González Calvo. Un sentir que se volvió a repetir al cerrarse la ventana invernal, sin tocar significativamente la delantera, ya que se disponía de “los dos mejores ‘9’ de la categoría, Willy y Piovaccari”. El domingo mismo, el mismo Fernández-Romero, en entrevista en profundidad en Cordópolis, aseguraba que la actual plantilla competiría en Segunda División sin problemas.

Con el equipo quinto, tras apenas 5 victorias en 14 partidos y necesitando un 4 de 4 ahora que matemáticamente hoy no bastaría, es complicado no apuntar hacia la falta de autocrítica o la autocomplacencia como otro de los males que han aquejado a este Córdoba 2020-21.

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One Comments

  • Nandez85 18 / 02 / 2021 Reply

    Jajajaja increíble creerse que esta plantilla está preparada para jugar en 2.

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