La terrible cuestión sin respuesta tras la jornada nueve: ¿A qué juega el Córdoba?

Los blanquiverdes cumplieron prácticamente un cuarto de liga naufragando, tras partir con una idea de solidez defensiva y juego en largo y pasar a un amago de fútbol de posesión sólo visto a ráfagas, para terminar en la nada de Cartagena

Enrique Martín hablando con Zelu. Autor: Paco Jiménez

Enrique Martín hablando con Zelu. Autor: Paco Jiménez

“El Córdoba no juega a nada”. Quizá sea ésta la frase más repetida semana a semana entre los aficionados cordobesistas, o al menos los más preocupados desde primera hora por la imagen de un equipo que, de momento, vive muy alejado de los números y posición que se esperaba por su inversión: una plantilla de 2,5 millones de euros. Ahora mismo es octavo y está casi a la misma distancia de la zona alta, dos puntos, que de la baja, tres. Sólo ha ganado tres partidos, dos de los tres en el descuento y dos de los tres de penalti. Ha perdido dos veces, no ha ganado fuera en cinco salidas y ha marcado los mismos goles que ha encajado, 10.

Y es cierto que ahora mismo la pregunta “¿A qué juega el Córdoba?” no tiene respuesta. El fútbol en sí, entendido por un carácter preciosista del mismo, ha brillado por su ausencia salvo en muy contadas ocasiones, casi siempre ya a la desesperada. La idea inicial era una apuesta por la solidez del equipo, con mucho juego en largo buscando a los delanteros, sobre todo a Owusu. El mejor ejemplo fue el partido ante el Murcia, que se ganó de esta manera.

Pero esta propuesta se terminó abandonando, como el sistema 5-3-2 por el que se apostó toda la pretemporada y para el que se diseñó la plantilla, tras lo vivido en algunas salidas como Yecla y Sevilla, cuando se vio que cuando el equipo asumía la posesión y el mando en el partido era capaz de someter al rival y generar peligro, aunque el resultado tampoco se transformara en victoria. Desde el choque ante el Cádiz B los momentos, ráfagas en realidad de juego, han sido así, con posesión y un intento de entradas por banda, usando a los laterales y a jugadores de perfil diferente como Zelu.

Sin embargo, sea por no ganar tampoco de manera holgada o simplemente no hacerlo con todo a favor, como en Algeciras, el Córdoba pasó al desierto de Cartagena. Cierto es que allí faltaron a la vez los dos jugadores con mayor perfil de control de juego e imaginación de la plantilla, Javi Flores y José Antonio González, y que el rival era uno de los más fuertes y rocosos del Grupo IV, pero ahí el equipo ni tocó, ni jugó en largo, ni prácticamente compitió. No jugó a nada, confirmando la crítica de los aficionados desde el principio.

En una tertulia radiofónica ayer en la Cadena SER, Enrique Martín detalló que las características del equipo le habían hecho pasar de un fútbol más directo a la posesión, aunque en Cartagena simplemente no salió o los jugadores no vieron cómo desarrollar lo trabajado durante la semana, un inicio desde atrás con los centrales. La pregunta es qué idea se intentará poner en práctica contra el San Fernando, otro de los gallitos ahora mismo de la liga, justo cuando ya se puede dar por incumplida una de las frases iniciales del técnico: “Cuando juegas mal y ganas, terminas jugando bien y ganando, mientras que cuando juegas bien y pierdes, terminas jugando mal y perdiendo igualmente”. Aquí se jugaba poco y se medio ganaba, y ahora no se juega ya nada y se empieza a perder.

One Comments

  • Gauss53 22 / 10 / 2019 Reply

    Como siempre estamos fuera de la competicion y jugando de salon y a nuestra bola,es como el que va a clase de matematicas y esta leyendo una novela de Corin Tellado

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