Las causas del tempranero adiós de Enrique Martín

Aunque al final los resultados estén detrás de todo, como casi siempre, la apuesta por un sistema que condicionó la planificación y que al final tuvo que abandonar y la aparente falta de sintonía con los responsables deportivos del club fueron mermando un proyecto ya de por sí difícil en el día a día

Enrique Martín posa ante el escudo del Córdoba CF a su llegada. Todo se fue torciendo desde entonces. Autor: Paco Jiménez

Enrique Martín posa ante el escudo del Córdoba CF a su llegada. Todo se fue torciendo desde entonces. Autor: Paco Jiménez

Pese a que el partido frente al Cartagena fue un mazazo por la pobre imagen del equipo y la sensación de inferioridad mostrada ante el que debería ser un igual, pocos podían prever una salida de Enrique Martín sin llegar siquiera al duelo ante el San Fernando -jornada 10-. Y más aún por los motivos que trascienden, que poco menos que son la falta de fuerzas para revertir la situación de un hombre aguerrido y con mucho carácter.

Es cierto que el propio entrenador hablaba el lunes públicamente de que el partido del Cartagena debía marcar un punto de inflexión, lo que también suponía reconocer haber tocado fondo. Los números son conocidos. El Córdoba ha ganado 3 partidos de 9, dos de ellos prácticamente en la última jugada y ninguno de ellos fuera de casa, cuando van cinco salidas. El equipo está a dos puntos del play-off pero octavo y a siete del liderato, ya ocupado por un candidato claro a mantenerlo al final de temporada. Y el equipo ni marca en exceso ni ha defendido bien en estos dos meses y pico. 10-10 es su balance.

Pese a que quede un mundo y esos guarismos sean revertibles, también ha jugado en contra del técnico haber probado muchos tipos de fórmulas diferentes sin resultados. Además de alinear en algún momento a todos los hombres de la plantilla menos Sebastián Castro, muchos han vivido la retirada de confianza del entrenador por no rendir cuando se les requirió, en un vaivén incluso del césped a la grada. Se ha intentado apostar por varios tipos de juego, más directo y más en corto, sin una cadencia de resultados positivos y sin lograr una identidad. Y luego está lo del sistema…

El navarro intentó aplicar un 5-3-2 o 3-5-2 por ser su esquema predilecto, con el que trabajó prioritariamente toda la pretemporada y que, lo que es más importante, condicionó la confección de la plantilla. Por más que se dibujara otra cosa al acabar el mercado, se trajeron seis centrales para tres puestos, lo que tiene ahora a gran parte de ellos en el banquillo o en la grada, cuando en cambio hay posiciones sin cubrir -extremo izquierdo- o mal cubiertas -lateral izquierdo-. La falta de resultados obligó a desecharlo tras la primera derrota, en la jornada 6, pero tampoco el 4-2-3-1 o por momentos 4-4-2 ha traído la panacea -4 puntos de 9-.

En este sentido, otro factor que ha chirriado también, y que ahora vuelve a surgir, es la aparente falta de sintonía del entrenador con la dirección deportiva. Sorprendieron las críticas públicas de Alfonso Serrano al juego del equipo en las primeras jornadas, con alguna respuesta incluso mucho más educada del navarro con alguno de sus ejemplos (“si probara el rabo de toro y no me gustase igual no lo diría y me lo quedaría para mí”, vino a decir). Ha trascendido que el vallisoletano no ha visto evolución del equipo desde aquellos primeros partidos y que ha sido una de las causas de proponer las reuniones que al final han acabado con la etapa del técnico.

El sustrato menos conocido

Además, hay que poner sobre la mesa otras realidades. No han sido ni una ni dos veces las que Enrique Martín ha dejado entrever que los jugadores no han tenido en cuenta sus directrices y órdenes y consignas ofrecidas antes de los partidos. Lo dijo el pasado lunes, indicando que se había trabajado en un juego en corto saliendo desde atrás para Cartagena que luego los futbolistas desdeñaron. O está el caso del penalti inicial contra el Badajoz a los pocos segundos de empezar, en un tipo de acción sobre la que el navarro había advertido.

El navarro Enrique Martín en uno de sus últimos entrenamiento con el Córdoba CF. Autor: Paco Jiménez

El navarro Enrique Martín en uno de sus últimos entrenamiento con el Córdoba CF. Autor: Paco Jiménez

Sin resultados, sin que su mensaje calase al cien por cien en la plantilla y sin apoyo de los superiores, aunque no fuesen realidades absolutas, no es fácil continuar, pero luego está ese sustrato siempre desconocido de cómo es la vida a nivel interno. Pese a que durante muchas semanas esquivó pronunciarse sobre todo lo que rodea al club, con innumerables situaciones extradeportivas acechando y cercando a su presidente, al final el día a día o la semana a semana del preparador navarro no ha sido fácil.

También, en ese totum revolutum que intentamos dibujar y dentro de esa faceta privada, hay que añadir que algún jugador que se apuntó que en verano vino por ser de confianza del técnico no lo fue tanto y que el diseño final de plantilla estuvo lejos de lo que hubiera sido ideal. El lastre real de la casa de los líos que es el Córdoba fue muy importante en verano, aunque esto no debe sorprender cuando el mismo director deportivo dijo que había sido la pretemporada más complicada en veinte años de profesión.

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