Ariel Montenegro: “El cordobesismo marcó mi carrera”

El argentino, afincado en Córdoba desde que llegó a Europa en 2000, repasó sus cinco temporadas como blanquiverde, para apuntar que vivió "fatal" los descensos porque "hay mucho camino de por medio" desde la Primera División, "ahí fue donde se cometió el error, cuando se debió gastar el dinero para apostar y mantenerse" | "Ahora el club cambió totalmente y con tranquilidad los frutos llegarán, no hay que volar muy rápido, primero terminar este año y luego hacer un equipo bueno para la Primera RFEF"

Qué bueno que viniste. Ariel Alfredo Montenegro (Buenos Aires, Argentina) llegó al Córdoba CF en verano de 2000 procedente de Independiente de Avellaneda. Era su primera vez en Europa y en ella se quedó prendado de la Ciudad de la Mezquita, hasta el punto de que veintidós años después se considera cordobés de adopción. De ahí que aquel talentoso centrocampista, en la actualidad entrenador, sea el nuevo protagonista del serial de vídeo-entrevistas en el Canal Youtube de Cordobadeporte.

Montenegro defendió la elástica blanquiverde en 130 partidos oficiales, en los que facturó veinte goles, la mayoría de falta directa. Fueron cinco temporadas hasta 2005, cuando tuvo que hacer las molestas muy a su pesar para marcharse al Pontevedra. Posteriormente jugó en el Numancia, Hércules, Lucena, para retirarse en Tercera jugando con el Peñarroya en 2011 con 35 años. Curiosamente sus cuatros clubes de ámbito nacional en España pagan actualmente sus errores en la Segunda RFEF.

Ariel Montenegro celebrando un gol con Moisés al fondo.

Ariel Montenegro celebrando un gol con Moisés al fondo. Autor: Madero Cubero.

“El cordobesismo marcó mi carrera deportiva”, aseguró un Ariel Montenegro que en 22 años estuvo  “en todos los momentos del equipo. Cuando le iba bien, cuando le fue regular y cuando iba mal” hasta caer a la Segunda RFEF. “Eso lo viví fatal, es algo que como aficionado no se puede manejar desde aquí fuera. Se equivocaron desde los mandos de la sociedad, pero el tema es que lo pagamos nosotros, los aficionados. De Primera División a Segunda RFEF hay mucho camino de por medio”, aseveró. “Fueron tres categorías y la caída fue brutal”.

El argentino tiene claro que “hay mucho camino de por medio” desde la Primera, por lo que cree firmemente que “ahí fue donde se cometió el error, cuando se debió gastar el dinero para apostar y mantener al equipo”. Por poner un ejemplo recordó que “Raúl de Tomás vino aquí”, ya tras el descenso en 2015, “ahora se ve el pedazo de futbolista que es, pero se debió apostar antes”.

En la actualidad el club “cambió totalmente y con tranquilidad los frutos llegarán. Conozco a la gente que está ahí y trabaja muy bien”. Eso sí, en su opinión para recuperar el terreno perdido “no hay que volar muy rápido, primero terminar este año y luego hacer un equipo bueno para la Primera RFEF, y así sucesivamente”.

Montenegro, con su hijo Mateo, flanqueado por Ruano, Moisés y Denis Serban.

Montenegro, con su hijo Mateo, flanqueado por Ruano, Moisés y Denis Serban.

“Ojalá hubiésemos tenido este boom de la afición en el año nuestro. Soy un agradecido a Córdoba y a aquellos que nos venían a ver en esa época, pero con este boom dos Arcángel se llenaban”. “A todos nos viene bien que gane y esté arriba, porque el Córdoba es el principal motor de la ciudad. El que no lo crea así está equivocado. “Hay que seguir, la blanquiverde siempre está bien custodiada”.

El gol salvador en Getafe

Echando la mirada más atrás, a su primer año como cordobesista, el que en su opinión “fue el mejor a nivel de rendimiento como equipo”. Entonces el “nivel de la Segunda era sensacional con el Sevilla, Atlético de Madrid, Betis, Tenerife o el Getafe, eran grandes equipos, y después la categoría se fue igualando aún más. Aquella Segunda es complicado repetirlo, sin desmerecer a ningún equipo”. “Recuerdo cada partido en El Arcángel como si fuera hoy y lo hecho de menos muchísimo”.

De todos los goles que marcó de blanquiverde, por su importancia, nunca olvidará el de Getafe, última jornada de la temporada 2002-03. El Córdoba necesitaba al menos empatar para evitar el descenso y su tanto abrió el marcador en el Coliseum Alfonso Pérez. “Dentro de todo lo que hubo, aquel partido fue el más tranquilo, los anteriores fueron los que se tuvieron que ganar obligatoriamente para salvarnos”, subrayó. Primero ganando en Compostela (1-2) y posteriormente al Oviedo (1-0).

Ariel Montenegro celebrando un tanto con Pablo Sierra y Txiki.

Ariel Montenegro celebrando un tanto con Pablo Sierra y Txiki. Autor: Madero Cubero

“Sí recuerdo la masa de afición que se desplazó a Getafe. Fue como un trampolín, ahí empezó el cordobesismo a acompañar al equipo, para que vieran que con su apoyo éramos importantes. Ese día fue increíble y entonces el Córdoba siempre luchaba para salvar la categoría”, recordaba.

A la temporada siguiente, los paralelismos fueron muchos, entonces con final en Leganés que también se jugaba la permanencia. “Ese fue más complicado, porque teníamos que ganar para depender de nosotros mismos y al Lega le valía el empate”. Se ganó con gol inverosímil del uruguayo Nico Olivera y el Leganés acabó descendiendo.

Su marcha “rompiendo” el contrato

Y llegaría su campaña final, sobre la que 17 años después vino a develar la intrahistoria de su marcha. “Yo rompí el contrato. Tenía una cláusula de renovación por 25 partidos, pero se rumoreaba que no me iban renovar. Había jugado 24 y llegaron muchos refuerzos en invierno. Empecé a entrar en las segunda partes para jugar 40 ó 35 minutos. Y yo me decía, si no es este equipo será en otro. Entonces me fui al despacho de Juan Carlos Rodríguez -el director deportivo- y le dije que rompiera el contrato porque yo no quería renovar de esa manera, lo único que quería era jugar. Ese hombre no se portó bien conmigo y me fui muy a mi pesar”.

Un once de aquel Córdoba con Montenegro, Fleurquin, Pulpo González, Pablo Villa, Jauregi, entre otros.

Un once de aquel Córdoba con Montenegro, Fleurquin, Pulpo González, Pablo Villa, Jauregi, entre otros.

En aquella temporada del descenso a Segunda B, la de ‘Cincuentanariazo’ el Córdoba hizo 40 puntos en la segunda vuelta, pero murió en la orilla en la penúltima jornada ante el Valladolid. “Entre comillas nos usaron un poco, con el boom que había nos decían que al año siguiente íbamos a seguir para coger socios, pero después no pasó nada de lo que realmente dijeron. En el fútbol suceden esas cosas y ahora no es que las entiendes, pero las puedes comprender por cómo se maneja un director deportivo. De jugador eres egoísta”.

El penalti de Abraham Paz jugando con el Hércules

Antes de iniciar su carrera en los banquillos también empezó a vivir el sufrimiento como cordobesista jugando en el Hércules. Ariel Montenegro fue testigo indirecto de aquella agónica salvación en Anoeta con el penalti marrado por el cadista Abraham Paz. Entonces él jugaba en el Hércules y en aquel partido final recuerda cómo tuvo que “pedir el cambio en el 70” porque se lesionó “por la tensión acumulada”. “En mi vida había tenido lesiones musculares, y tuve una contractura por la tensión”.

“Me fui al vestuario y me metí debajo de la camilla. Recuerdo que escuché como una explosión de júbilo y entonces no quise saber nada. Luego, cuando vi que el tiempo debió acabar, salí para fuera  y aquello era un cementerio de amarillos tirados en el suelo”. “Al final todos contentos y para casa, porque vinimos y lo festejamos acá”, apuntó, dado que aquella sería su última campaña en Segunda A.

Su etapa como entrenador

Los años pasaron y el prisma cambió al iniciar su carrera como entrenador. “Cuando eres futbolista vives las 24 horas para jugar, como entrenador no son 24 sino 75.000 horas para un entrenamiento, una charla con un jugador… todo influye más porque tú eres la cabeza visible, pero es la manera más bonita de estar cerca del balón, porque al final nunca hemos dejado de jugar”.

Ariel Montenegro en un duelo de esta temporada. Foto: CD Pozoalbense

Ariel Montenegro en un duelo de esta temporada. Foto: CD Pozoalbense

Comenzó en la Fundación del Córdoba, luego pasó a distintos equipos de categorías inferiores del club blanquiverde, para posteriormente llegar al sénior del Ciudad Jardín y lograr dos ascensos. En los dos últimos años probó en el fútbol femenino, primero en su vuelta a su casa y esta temporada con el Pozoalbense, sin que en ninguno le acompañaran los resultados. “Ahora soy un poquito mejor entrenador que el año pasado cuando estaba en el Córdoba Femenino, donde tuve una grandísima experiencia. En la vida hay que tropezar”, asegura como filosofía.

“En los dos pude decidir de irme llegando a un acuerdo. El masculino y el femenino son diferentes, pero hay momentos en el que el entrenador tiene que decir hasta aquí. Dar un paso al costado y que venga otro porque sus palabras ya no calan en el fondo del grupo. Cuando un jugador duda de la palabra del entrenador ya no sirve para seguir entrenando a ese equipo”, sentenció.

De esa forma Ariel Montenegro asumió sus errores, que deja atrás “con la conciencia tranquila” y la idea de seguir aprendiendo para mejorar de cara a próximos ejercicios. “Todo sirve como para poder aspirar a hacer algo más en el futuro. Hay que seguir trabajando, acompañar el scouting con temas de psicología, todo es bueno para corregir errores cometidos anteriormente. Hay que tropezar unas pocas veces para sacar las cosas adelante”, repetí para concluir otra extensa entrevista que podéis ver al completo en el vídeo de cabecera.

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