Alfaro, de un inicio de récords a la más sonora decepción

El técnico maño se marcha tras ganar sólo 6 de los 15 encuentros que dirigió en liga, en la que fracasó por dos veces en el objetivo de meterse en la Primera RFEF | Alineaciones y lectura de los cambios, el conservadurismo y la falta de juego terminaron por marcar su etapa

Pablo Alfaro, con Piovaccari y De las Cuevas al fondo.

Pablo Alfaro, con Piovaccari y De las Cuevas al fondo.

Pablo Alfaro dejó de ser este lunes entrenador del Córdoba CF, en una etapa de 15 partidos de liga y otros tres de Copa del Rey que fue desde los récords iniciales a una sonora decepción. Parece casi de la prehistoria, con todo lo que ha pasado después, aquel inicio espectacular al menos en cuanto a resultados, hasta el punto de quedar como el entrenador con mejor arranque en el eléctrico banquillo califal de la historia, con 5 victorias y un empate en sus seis primeros partidos. Y además sin encajar ni un sólo gol, lo que añadió una plusmarca de imbatibilidad de 621 minutos también para los anales.

Pero justo desde la sorprendente derrota liguera contra el Yeclano (1-2) todo empezó a cambiar, para transformarse en un balance mediocre de tantos. Dejando a un lado esas dos victorias contra Albacete (1-0) y Getafe (1-0) y la eliminación contra la Real Sociedad (0-2), en liga Alfaro estuvo 15 partidos, con un total de 6 victorias, 4 empates y 5 derrotas. De hecho, si se elimina de la ecuación la gran racha inicial, con ese efecto que siempre tienen los cambios de entrenador, con la Copa de por medio, de los 11 últimos choques ligueros el Córdoba apenas ganó tres, ante Linares (2-1), El Ejido 2012 (0-1) y Tamaraceite (0-1).

El balence goleador de equipo

Con 17-14 en el balance de goles, (19-16 contando la Copa del Rey), Alfaro se va con un doble fracaso. Pese a que al principio tuvo al equipo en las tres primeras plazas del Subgrupo 4B, algo que provisionalmente llegó a tener durante parte de la jornada final, el equipo acabaría quinto, eliminado del objetivo real del club para la temporada, el play-off de ascenso a Segunda División por el que lucharían los tres mejores de cada subgrupo.

Pero además de ese varapalo, que ya estuvo cerca de costarle el puesto hace tres semanas, el nombre de Alfaro irá íntimamente ligado a lo que el club consideró la hecatombe de quedarse en la Segunda RFEF por no acceder a las dos primeras plazas del Subgrupo 4D, creado para los equipos de zona intermedia de los iniciales. Tras un afortunado triunfo contra el Tamaraceite (0-1), las derrotas frente a la Balompédica Linense (1-2) y el Cádiz B (2-0) dejan al Córdoba con tan pocas opciones que podría quedarse fuera matemáticamente ya la próxima jornada en función de los resultados.

La etapa de Alfaro, en lo cualitativo, se recordará por las a veces llamativas modificaciones en las alineaciones de una semana a otra, incluso ganando, y la lectura de los cambios, que muchas veces empeoraron al equipo por el conservadurismo que siempre sobrevoló y que incluso varias veces ni agotó. Con todo, sobre todo hubo una falta de juego y de idea colectiva permanentes, desde que se perdió esa solidez y orden en la que se basó la mejoría inicial. Tampoco convencieron en exceso las explicaciones post-partido, a veces con excusas peregrinas, ni la gestión de una cantera que llamó a la puerta sin ser escuchada pese a algunos debuts puntuales.

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