¿Qué puede pasar con el Córdoba ahora?

La intervención judicial del club podría adelantarse y llegar desde el juzgado de instrucción número 5 tras la detención de León, aunque otra vía sería que el montoreño aceptase apartarse de la presidencia y convocar un Consejo de Administración

Un guardia civil custodia la zona acotada con una pintada al fondo pidiendo la marcha de Jesús León

Un guardia civil custodia la zona acotada con una pintada al fondo pidiendo la marcha de Jesús León. Autor: Paco Jiménez

¿Qué puede pasar con el Córdoba ahora tras la detención de Jesús León? Es la pregunta que desde ayer se hacen miles de cordobesistas y que tiene una complicada respuesta, porque las alternativas son múltiples. La detención de Jesús León y los graves cargos que se le imputan hacen prácticamente imposible que el montoreño se mantenga al frente del club, aunque lo primero será esperar a su declaración y ver en qué situación judicial queda.

Las opciones a este respecto son las habituales, que van desde la más drástica, la prisión preventiva -normalmente porque se pueda apreciar un riesgo de fuga o la posibilidad de una destrucción de documentos- a la puesta en libertad con o sin cargos, algo esto último muy improbable. Podría establecerse una fianza, cuya cuantía tiene que ir en consonancia con los posibles delitos imputados. Hay que recordar que en el caso de León son cuatro y bastante graves, porque a la apropiación indebida y la administración desleal se han sumado corrupción y blanqueo de capitales.

La posibilidad que más en mente puede estar es que esa administración judicial que sobrevolaba el club y para la que había una vista fijada en Madrid para el 13 de diciembre, a petición de Azaveco, llegue ya pero desde Córdoba, por el juez Antonio Moyano y el juzgado de instrucción número 5. Para ello, justificado por la investigación y posible imputación penal de León, debería fijarse con relativa rapidez una vista previa para escuchar a las partes. Normalmente esta intervención supone la destitución de los consejeros actuales como administradores de la SAD y el nombramiento de uno desde el juzgado con vistas a poner orden dentro de la entidad. Aunque ese orden es a nivel societario y económico, no tanto deportivo.

Sin embargo, sobre la mesa hay otra alternativa, aunque sinceramente parece complicada, ya que pasaría porque León diera ese paso al lado y renunciara. Su dimisión como presidente conllevaría como siguiente paso lógico la convocatoria de un Consejo de Administración para sustituirle en el cargo, aunque en este caso se dan por sentado, sobre todo desde la parte que quere quedarse el club y en la que están Carlos González y Luis Oliver, enemigos en el pasado y ahora de la mano como se demostró por una reunión en Córdoba ayer, situaciones que no son tan fáciles.

Que León dimitiese no le apartaría como consejero, ya que esa condición sólo se puede perder por esa vía por una Junta de Accionistas, por lo que en puridad podría delegar su voto. Eso a a priori podría dejar una situación de bloqueo, ya que las decisiones del Consejo necesitan mayoría absoluta (4-1). Otra cosa es que León no votase y pudiera valer un 3-1, dando por hecho que Manolo Garrido, afín al presidente hasta el final, votara en consonancia a García Amado y Magdalena Entrenas, y que Fran López, hombre de confianza de León, también se mantuviera fiel al de Montoro.

En el caso de que este proceso se iniciase, lo que parece complicado viendo la actitud de León todos estos meses y su apuesta por la vía judicial en tantos apartados, el Consejo de Administración, ya bajo el control de Azaveco-Bitton Sport, y aunque a priori tampoco podría nombrar a nadie por cooptación porque para ello debe haber vacantes previas que ahora mismo no existen, convocaría seguramente Junta de Accionistas, buscando que la pignoración de las acciones que existe en los Estatutos del Club y recogida en el Libro de Accionistas que se quedó Entrenas permita la recuperación de las acciones por parte de Azaveco sin esperar a una vía judicial. Un proceso que tardaría más de un mes porque es el plazo legal de convocatoria y en el que, como decimos, parecería raro que León se rindiera fácilmente.

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