Rafa Berges: “En Córdoba no se da valor a los logros por las urgencias”

El campeón olímpico en Barcelona 92 aseveró que "aquí en dos meses se pasa de ser los mejores del mundo a ser un desastre" | Tras formase en las categorías inferiores blanquiverdes, jugó diez temporadas en Primera, las últimas ocho en el Celta: "Siempre digo que Vigo es una ciudad muy parecida a la nuestra, pero las cosas no se consiguen del tirón"

Con 18 años debutaba en el Córdoba CF y poco más de dos años después lo hacía en Primera División con el Tenerife. De Utrera al Vicente Calderón, la evolución entre esos dos escenarios bien puede poner de manifiesto la irrupción de Rafa Berges en el mundo del fútbol profesional. Lo ha sido casi todo en el club de su tierra, desde jugador, cuando llegó en infantiles precisamente en 1984, el anterior precedente en Tercera División, la cuarta nacional de la que ahora se sale, hasta entrenador y director deportivo. Sólo le falta ser presidente, aunque como él mismo dice “para eso ahora hay que tener mucho taco“. Hace una semana recibía en Vista Alegre el reconocimiento de su ciudad como campeón olímpico en Barcelona 92, sin lugar su mayor logro en el mundo del fútbol que le ha llevado hasta entrenar en Indonesia en los últimos cinco años.

Tras aquellos dos años en Tenerife birlando en la última jornada dos ligas al Real Madrid, jugó ocho temporadas en el Celta, un club que pasó de “salvar varias temporadas en el último partido” a jugar en Europa con los rusos Karin y Mostovoi. “Yo siempre digo que Córdoba es una ciudad muy parecida a Vigo, pero en Córdoba no se da valor a los logros por las urgencias y las cosas no se consiguen del tirón”. “Aquí en dos meses se pasa de ser los mejores del mundo a considerarte un desastre”, aseveró.

El salto de calidad, con paciencia

Berges recordó que aquellos grandes jugadores que elevaron el nivel del Celta “llegaron poco a poco y se dio un salto importante”. “Al final esta complicado jugar contra nosotros, éramos un equipo muy bueno, pero siempre partiendo de un mismo bloque, cambiando dos o tres jugadores por año. Empezó a funcionar paulatinamente”. Y ese recorrido es el que opina que debe seguir el Córdoba para recuperar su sitio, que no es otro que “al menos la Segunda A”.

Berges conduciendo el balón sobre el barrizal de El Arcángel.

Berges conduciendo el balón sobre el barrizal de El Arcángel.

Berges militó cuatro temporadas en el Córdoba, en las dos primeras, 1989-1991, jugó 80 partidos, de las que recuerda cómo era el fútbol de antes. “Yo veo a los niños ahora jugando al fútbol y no tienen más que tonterías. Nosotros jugábamos en campos de tierra, ellos en campo artificial y ni se manchan, nosotros llegábamos a casa embarrados”. “A mi hijo le digo si ha tirado algún un córner desde una acera, en San José Obrero yo lo hacía”. “Antes no había padres metidos en el medio ni tantos agentes, como entrenadores que parecen que inventaron la pólvora”. “Antes era más de calle y se jugaba gratis, ahora hay que pagar por jugar”.

Su fichaje por el Tenerife

En 1991 recibe la llamada de la Selección Española estando en Segunda B con el Córdoba. Debuta con la olímpica en Ronda ante Polonia y empiezan a salirle muchas novias. “Recuerdo que el Tenerife me ficha el ‘Indio’ Solari, viendo un partido en Canarias ante Las Palmas Atlético. Él dio el visto bueno”.

Rafa Berges el pasado domingo en Vista Alegre junto a las placas de los olímpicos cordobeses con las que siempre se les recordará.

Rafa Berges el pasado domingo en Vista Alegre junto a las placas de los olímpicos cordobeses con las que siempre se les recordará.

En la actualidad se hace impensable que un jugador militando en Segunda B llegue a la selección, pero la zurda de aquel lateral que formaba en defensa junto a Paco Jémez, Ortega y Momparlet le valió para llegar a Primera División tras jugar uno de aquellos frustrados play off del Córdoba. Aquel ante Getafe, Cartagena y Racing de Santander.

Tras los citados ocho cursos en el Celta, con el que ganó una Copa Intertoto para meterse en la antigua UEFA, regresó al Córdoba en 2001, pero sólo pudo jugar cuatro partidos. La lesión de rodilla sufrida en Vigo le obligaría a retirarse en 2003 con 31 años.

Con pelo. Rafa Berges y Paco Jémez en sus inicios con el primer equipo del Córdoba en 1989.

Con pelo. Rafa Berges y Paco Jémez en sus inicios con el primer equipo del Córdoba en 1989.

Tras su retirada empezó a formarse como entrenador, para comenzar en los banquillos en las categorías inferiores del Córdoba, el Lucena y el filial del Almería. En 2012 le llegó la oportunidad del primer equipo blanquiverde y disfrutó de aquel pasaje de la ‘Copa Mola’ cayendo ante el Barça en el Camp Nou. Luego fue destituido tras perder en Guadalajara, cuando aquel Córdoba “era octavo. Habíamos ganado los dos últimos partidos en casa, pero Alfredo Duro quería meter a su gente. Luego, con el tiempo, me llamó y me pidió perdón”.

“Aquí empiezan las prisas y tienes que ganar. En Córdoba tenemos una mentalidad completamente diferente a la de Vigo”, apostilló regresando a la comparativa que llegó y mantiene en la elite que “disfrutan en el Celta”. “Yo soy de aquí y sé de lo que hablo”.

Lo que espera en la Primera RFEF

Berges incidió en que “no se saborean muchas veces las cosas ni se le da mérito y realmente lo tiene. Como el ascenso de ahora, una cosa es decir que hay que subir, y otra cosa es hacerlo con la autoridad que se consiguió. Tiene mucho mérito, porque es fácil hablar y más difícil conseguirlo”.

Eso sí Berges advirtió que “el año siguiente será diferente porque estará en una categoría con otro nivel competitivo, será diferente y más complicado. El año que viene no será como éste y habrá que mantener la tranquilidad. Dar confianza a la gente construyendo un equipo para el siguiente año si no se consigue”. En resumen, “lo que es trabajar con sentido común y sin prisas”.

“Ganar aquí será muy complicado para los rivales, porque El Arcángel tira mucho, cuando la gente está con el equipo es imposible para el rival. Lo sé porque lo he vivido”. Con todo volvió a mostrar su cautela, porque ahora todo el mundo está “eufórico y ojalá pasen las mismas cosas, aunque se competirá en otra categoría, a un paso de volver a la Segunda A, pero hay que estar tranquilos”.

Rafa Berges jugando con el Córdoba en 1990 ante el Melilla.

Rafa Berges jugando con el Córdoba en 1990 ante el Melilla.

Sobre ese mensaje de tranquilidad a la hora de conformar un bloque sólido en la plantilla también tiene su experiencia. Berges fue el director deportivo del Córdoba en la campaña 2018-19, la de la caída a Segunda B, algo de lo que fue consciente antes del inicio de la temporada. “Aterricé en julio con la pretemporada ya empezada y me encuentro un pifostio… A la hora de fichar todo era que sí y luego era que no”. “Me di cuenta que nos funde cuando no podemos renovar a Pawel Kieszek ni a Edu Ramos”.

A raíz de eso es “cuando Francisco se fue, que se marcha porque lo engañaron. Le prometieron una cosa y no es que fuera menos, sino completamente lo contrario”. Y es que se pasó de “tener un equipazo para ascender, a que no tuviera jugadores. No había gente para competir, porque con dieciséis fichas profesional con el mínimo federativo y el resto del filial no se puede jugar en Segunda A”. Entonces hizo entonces un máster sobre el límite salarial que es cuando arrancaba. La Liga no te dejaba inscribir al jugador que tú querías. Lo vi este año con el tema de Messi, hablaban que se podía bajar el sueldo o jugar gratis para quedarse, pero ni así lo hubiera dejado la Liga”.

En definitiva, que para Berges su experiencia de aquel curso con Jesús León fue “muy negativa. No se puede ir con mentiras ni con historias. Esto es fútbol y el fútbol te pasa por encima. Las historias que vinieron después cuando yo ya no estaba aquí me sorprendieron mucho, fueron una locura”, aseveró para finalizar en su extensa entrevista que podéis ver al completo en el vídeo de cabecera.

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