Un año sin la sonrisa de Reyes

El 1 de junio de 2019 el futbolista falleció víctima de un accidente de tráfico cuando regresaba desde Almendralejo a su Utrera natal, lo que puso fin a una carrera llena de magia de la que pudo disfrutar durante unos meses inolvidables El Arcángel

Reyes posando ante el póster del gol de Uli Dávila en sus primeros momentos como jugador del Córdoba. Foto: CCF

Reyes posando ante el póster del gol de Uli Dávila en sus primeros momentos como jugador del Córdoba. Foto: CCF

Hoy se cumple un año de una de esas noticias que nunca se hubiera querido contar: la marcha para siempre de José Antonio Reyes, el genial futbolista de Utrera de cuya magia -y también compromiso y lucha- pudo disfrutar El Arcángel durante unos meses inolvidables.

Con casi 36 años, pero aún en activo con el Extremadura de Luis Oliver, el mismo que le había traído al Córdoba en los últimos días de enero de 2018, Reyes regresaba precisamente de Almendralejo hasta Utrera cuando la muerte se cruzó en su camino. No había entrado en la convocatoria azulgrana para el partido de Cádiz del día siguiente, y en uno de esos coches de alta gama, un Mercedes, que se pudo permitir coleccionar, volvía a casa. Nunca llegó, ni él ni uno de sus primos, de apenas 23 años, que le acompañaban en ese viaje.

Una salida de vía a la altura del kilómetro 18 de la A-376, en el término municipal de Alcalá de Guadaíra, cercenó la vida de Reyes, algo que era trágicamente confirmado por la cuenta oficial en Twitter del Sevilla FC. “No podríamos ofrecer una noticia peor. Ha fallecido en accidente de tráfico nuestro querido canterano José Antonio Reyes. Descanse en paz”.

Ahí nacía el mito, la banda izquierda celestial del Sevilla junto a Antonio Puerta, el reconocimiento a un jugador que lo logró todo y que pudo haber sido incluso más. Fue el sevillista más joven en debutar en Primera, 20 años antes de los 36 que estaba próximo a cumplir.

Reyes fue uno de los jugadores mas precoces que ha dado la muy prolífica cantera del Sevilla y entre sus logros está el de ser el sevillista más joven en debutar con el equipo en Primera, con 16 años. Velocidad, desborde, pases y goles le acompañaban desde su etapa en la cantera. Los llevó hasta el Arsenal, cuando el saltó de los jugadores españoles a la Premier, que él conquistó como gunner, no era tan habitual. Real Madrid, Atlético de Madrid y Benfica fueron otros de sus equipos hasta volver a Sevilla, donde volvió a estar hasta 2016 para establecer un récord: ser el jugador con más Europa League en su palmarés, cinco entre el Calderón (2) y el Pizjuán (3).

800 minutos y pico de gran nivel

Un paso por el Espanyol fue el preludio a su etapa en Córdoba, tras unos meses por primera vez en el paro, algo que luego ya no le pasaría, con su marcha a China, al Xinjiang Tianshan, y la vuelta al Extremadura. Como blanquiverde se disfrutó de él por espacio de 829 minutos, repartidos en 17 encuentros, 10 de ellos como titular.

Sólo hizo un gol, el que sería el último en España, intrascendente en la derrota por 2-4 contra el Huesca, pero su aportación fue esencial en todo lo demás para la salvación cordobesista. En la memoria quedan aquellos 39 minutos de pura clase, aún fuera de forma, en Tarragona, antes de irse tocado, el partidazo en Vallecas que permitió volver a creer al equipo en la salvación o ese final apoteósico contra el Sporting, con una de las mayores ovaciones que se recuerdan en el coliseo ribereño.

El grafiti de recuerdo de las Brigadas Blanquiverdes en memoria de José Antonio Reyes en El Arcángel.

El grafiti de recuerdo de las Brigadas Blanquiverdes en memoria de José Antonio Reyes en El Arcángel.

Reyes, en Córdoba, con la carrera hecha, bajó al fango para pelear cada balón, presionó, forzó amarillas, colocó faltas en las cabezas de sus compañeros para que marcaran al estilo Maradona en Nápoles y decidió partidos. Por eso la afición blanquiverde lo recuerda con tanto cariño y sintió como propio el dolor de esos días, en una capilla ardiente en el Pizjuán donde se recibieron tantísimas y tan importantes muestras de pesar y condolencia.

Por donde pasó, también aquí, dejó muestras de su cercanía, de su bondad, de su sonrisa permanente con todo el mundo. Una persona entrañable y un genial futbolista que se fue con el resto de su vida por delante. La tristeza aún dura 365 días después.

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