Un duro gafe para Carbonell: ocho meses sin cobrar al día

Este Córdoba CF es por momentos como una casetilla de feria de pim-pam-pum, donde contra todo se puede disparar en forma de crítica merecidamente, aunque la máxima cuota de responsabilidad deba situarse en la presidencia y propiedad del club. Los jugadores no son una excepción, y con el rendimiento que están dando poca empatía despiertan, aunque en algún caso estén viviendo una situación de pesadilla desde hace muchos meses.

Ese caso en el que queremos detenernos hoy es el de Álex Carbonell, que acumula ocho meses consecutivos sin cobrar su salario con regularidad, que se dice pronto. Tuvo que salir del Reus para dejar atrás una pesadilla de meses, desde el inicio de la temporada, pero encontró otra en blanco y verde.

En el cuadro reusense, los problemas de retrasos en los pagos se dio desde muy pronto: pasaron septiembre, octubre y noviembre sin que nadie cobrara, y varios jugadores usaron ese derecho legal para empezar a marcharse a otros equipos. Cuando el equipo se quedó con las 12 fichas profesionales mínimas para poder seguir compitiendo desde el club se abonaron esas tres nóminas pendientes, o al menos eso se dijo, pero el impago de la de diciembre permitió a los jugadores que quedaban desvincularse de la entidad, ya cuando habían empezado a suspenderse partidos por una inminente expulsión que luego se terminaría produciendo.

Carbonell, en pleno proceso de defender sus derechos para saldar cuentas con el Reus, tuvo que encontrar un equipo donde seguir jugando. Parecía, e incluso llegó a publicarse, que se marcharía a Segunda B a jugar en el filial del Espanyol, pero al final apareció el Córdoba, el último día del mercado, para permitirle seguir actuando en Segunda. El problema es que precisamente la de enero, cuando Carbonell no estaba en el Córdoba, fue la única nómina que León abonó sin retraso, y desde el 10 de marzo se empezaron a dejar a deber como pasó con noviembre y diciembre. Febrero y marzo no se han pagado aún y quedan doce días para no acumular también abril, siempre contando con el día habitual de pago anterior a esta campaña.

Así pues, el jugador de Cerdanyola del Vallés lleva ocho meses sufriendo retrasos para cobrar, ahora como jugador sub 23, porque en el Reus estaba inscrito en la LFP. No es la mejor situación para centrarse en el fútbol, aunque curiosamente ahora el futbolista esté gozando de la titularidad sin que haya quedado muy claro cuál es su mejor posición, tras haber jugado ya como pivote creativo y tirado a ambas bandas.

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